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Sep 04 2014

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Desde el Centro Mandela: Alertan por autorización para desmontar 1800 hectáreas en zona prohibida

04/09/2014 La organización de derechos humanos destacó la denuncia realizada por el Foro de Seguridad Rural con respecto a una posible autorización de la Dirección de Bosques del Chaco para desmontar 1800 hectáreas en una zona prohibida cercana a la localidad de Gancedo.

El coordinador del Centro Nelson Mandela Chaco, Rolando Núñez, consideró “sumamente alentador” que el Foro de Seguridad Rural haya denunciado en los últimos días que la Dirección de Bosques del Chaco habría autorizado el desmonte de 1800 hectáreas en una zona prohibida cercana a la localidad de Gancedo, en la zona sudoeste de la provincia del Chaco. También estimó “trascendente” que dieran cuenta de la gravedad de las consecuencias ambientales que se producirían si se realizara tal desmonte porque sería ejecutado en suelos clases VI, VII Y VIII, y que destacaran que los de clase V son “los peores suelos del Chaco” por los riesgos y las consecuencias negativas que generan contra el ecosistema.

El documento del Centro Mandela advierte que “la denuncia pone al descubierto las severas irregularidades que se producen y se acumulan en varios trámites de otorgamiento de permisos de desmontes, silvopastoriles y explotaciones forestales en la Dirección de Bosques, lo que razonablemente permite deducir que se trafican influencias y triunfan los intereses que afectan profundamente la sustentabilidad del ecosistema chaqueño, que en el caso denunciado resulta extremo dado que en el área territorial ampliada -cuyo epicentro es Gancedo- prácticamente ya no queda monte nativo porque casi todo ese territorio está explotado por extensas chacras transgénicas”.

En ese sentido, señala que “como botón de muestra, basta con señalar que Gancedo actualmente está rodeada de 8.000 hectáreas cultivadas con soja, que arrancan desde la misma periferia de dicha localidad. La última represa construida para almacenar agua de lluvia se ubica calle de por medio de un gran campo de soja, lo que permite presumir que el sistema de fumigación, áereo o terrestre, inevitablemente contamina las aguas acumuladas en dicho reservorio dado que es elevada la velocidad de los vientos de la zona y que las chacras no tienen cortinas vegetales que proteja el casco urbano de la localidad”.

Las consecuencias sanitarias

El documento plantea que “seguramente esto ha impactado en el balance ambiental, sanitario y social del egido municipal de Gancedo: muchos de sus habitantes están enfermándose”. Y precisa que “contraen enfermedades que la medicina asistencial no logra determinar las verdaderas y determinantes causas generadoras, sino que simplemente se reducen establecer las causas emergentes de las mismas, brindándose asistencias clásicas y tradicionales, que no comprenden o no sinceran los efectos negativos a los que está sometido la población urbana, periurbana y rural de Gancedo”.

“Y esto ocurre porque el gobierno ha resuelto no llevar adelante un estudio o investigación epidemiológica rigurosa para determinar las causas generadoras de las enfermedades más repetidas en la población de dicha localidad. Sin embargo, los que tienen recursos económicos suficientes, especialmente los nuevos ricos de la soja, viajan a mejores centros asistenciales y alternativos y comienzan a conocer que los agrotóxicos constituyen uno de los factores principales que generan patologías recurrentes en las familias de Gancedo”, denuncia.

Al respecto, recalca que “el Estado no se involucró ni intervino sobre el impacto negativo de los agroquímicos en lo social, sanitario y ambiental. Se inclinó por fomentar la intensa expansión de la frontera agrícola transgénica, especialmente para el cultivo de la soja, sin que investigara los efectos finales del uso de los agrotóxicos en la salud humana, lo que constituye una decisión estratégica absurda, injustificable e imperdonable”.

El cuadro se repite

El mismo cuadro de situación que vive Gancedo, con leves variantes, se repite en Charata, Pinedo, Santa Sylvina, Coronel Du Grathy y las restantes localidad del sudoeste chaqueño, puntualiza el Centro Mandela. “El pronóstico es desalentador dado que todo indica que se continuará con el desarrollo de políticas públicas que incentivan la expansión de la agricultura industrial, altamente dependiente de los agrotóxicos, por imperio de los agronegocios y por la necesidad de exportación de soja para generar la recaudación de ingresos a la caja nacional. De hecho, continuarán inalterables las nocivas consecuencias sociales, sanitarias y ambientales que provocan los venenos que utilizan los fumigadores”, describe.

Revocar el permiso de desmonte

El Centro Mandela subraya que “la eliminación del monte o arbustales predominantes en el predio donde la Dirección de Bosques autorizó a desmontar 1.800 hectáreas acentuará estructuralmente los efectos negativos de cada uno de los factores adversos señalados –la prevalencia de sales en el terreno y la tendencia a anegamientos recurrentes-, con impacto directo en el ecosistema. A partir de esta potencial situación, resulta fundamental y estratégico que la Dirección de Bosques revoque el permiso de desmonte otorgado”.

“Contrariamente, lo recomendable en el área comprometida, que tiene poco monte nativo y muchos arbustales, lo que se aconseja es forestar con especies como el algarrobo porque es tolerante a las condiciones adversas del lugar. De esta manera se puede recomponer el desbalance ambiental que prospera en la región, con resultados ya dañinos ambientales ya acumulados (sinergia negativa socio-sanitario-ambiental), y que en el futuro se pueden profundizar si la Dirección de Bosques permite el desmonte en zona prohibida”, concluye.

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