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Ago 13 2014

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Demandas sociales, negocios y campaña electoral

Fuente: publicación de la revista AMÉRICA XXI, edición de julio de 2014. http://www.americaxxi.com.ve/revista/articulo/109/demandas-sociales-negocios-y-campa-ntilde-a-electoral

Contrastes obscenos muestra el mundial de fútbol en Brasil

Exhibición: el torneo se convirtió en una gran caja de resonancia de demandas sociales urgentes, conflictos sindicales, desencanto con los partidos tradicionales y la peor ofensiva de la élite brasileña contra la presidente camino a la reelección. La aprobación a la gestión de Dilma Rousseff pende de factores tan disímiles como el comportamiento de la economía y los resultados del seleccionado local durante el mundial. Lo único que no está en peligro son las ganancias varias veces millonarias de las multinacionales en el campeonato más caro de la historia.

“El mundo cambió. En todos lados hay gente insatisfecha”. El presidente de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (Fifa) intentó convencer en vano a los brasileños que protestaron contra el mundial de que les tocó en suerte ser parte de ese mundo insatisfecho. “No es posible agradar a todos, esto lo dicen los filósofos”, insistió el suizo Joseph Blatter que desde hace 16 años maneja los intereses de una institución contra la que ningún Estado alza su voz, en la que sólo valen los negocios varias veces millonarios y los intereses de las multinacionales bajo permanentes sospechas de corrupción.

Blatter se refería a las huelgas y movilizaciones que desde varios meses antes del torneo realizaron docentes, policías, estudiantes universitarios, indígenas, “sin techo”, trabajadores del metro de San Pablo y conductores de autobús de ciudades como Río de Janeiro, San Pablo, Belo Horizonte, Porto Alegre y Salvador. Desde 2013 progresivamente se propagó el mal humor social y apagó el típico fervor mundialista de los brasileños.
Una de las mayores expresiones fue la huelga de los trabajadores del metro de San Pablo, empresa que depende del Estado paulista gobernado por Geraldo Alckmin del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb). La protesta fue frenada con represión y despidos un día antes de la inauguración del torneo de fútbol con el partido que jugaron en esa misma ciudad Brasil y Croacia.

También en San Pablo se manifestaron por esos días integrantes del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (Mtst) en rechazo a los gastos en el Mundial y para pedir dinero y la expropiación de tierras para la construcción de viviendas populares.El Comité Popular de la Copa (CPC), que desde hace años denuncia con datos concretos los daños sociales del mundial, recordó que cerca de 250 mil personas en todo el país perdieron sus espacios de vivienda debido a las obras tanto para el torneo de fútbol como para los juegos olímpicos de 2016. San Pablo es una muestra de este fenómeno de exclusión: algunas tierras se valorizaron hasta en un 97%, se incrementaron los alquileres y miles de personas fueron expulsadas de sus casas. A dos kilómetros del estadio en el que se realizó la inauguración del torneo se levanta Mundial de Pueblo, un asentamiento de cerca de 90 hectáreas en el que viven más de cuatro mil familias. En la misma capital paulista viven cerca de 20 mil personas en situación de calle.

Como el CPC y el Msts, otras organizaciones sociales y sindicales se han movilizado en los meses previos al mundial bajo la consigna “Fifa go home”. Cuestionaron la organización del campeonato, elevados gastos y la escasa utilidad que tendrán las obras para el común de los ciudadanos como aeropuertos; autopistas y estadios. Denuncian entre otras cosas que el torneo Fifa dejará escenarios con capacidad para más de 40 mil espectadores en ciudades que, como Brasilia, Cuiabá, Manaos y Natal, no tienen equipos de fútbol que puedan utilizarlos.

Sensaciones

A una semana de comienzo del campeonato de la Fifa los sondeos de opinión marcaban que más de la mitad de la población estaba desencantada con el torneo. Cuando en 2008 la Fifa adjudicó a Brasil la sede del mundial 2014 el instituto Datafolha midió 79% de apoyo. En febrero pasado fue del 52% mientras que a comienzos de junio la misma empresa midió en San Pablo 45% de apoyo.

Cerca de 20 mil millones de dólares se habrán gastado para organizar el mundial más caro de la historia aunque oficialmente el Poder Ejecutivo hable de entre 10 mil y 14 mil millones de dólares. Se trata de inversión asumida por el Estado federal, las gobernaciones y en menor medida los municipios. La construcción de estadios fue financiada por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bnds) y de la Caja Económica Federal.

El gobierno niega que el dinero que se destinó al fútbol haya sido quitado a educación o salud, áreas que recibirán en 2014 unos 90 mil millones de dólares, según funcionarios gubernamentales. Recuerda que la reducción de la mortalidad infantil en los últimos 10 años alcanzó 40%; que 30% de las familias (cerca de 40 millones de personas) salieron de la pobreza en esta década; se crearon 19 millones de empleos formales y se amplió la protección social a 72 millones de habitantes.

Las empresas de opinión también detectan insatisfacción en brasileños con una visión pesimista de la economía; sensación de inflación y temor a perder empleo. No es menos cierto que muchas de estas “sensaciones” son tomadas y aumentadas por los medios de comunicación que buscan desgastar a la presidente Rousseff a cuatro meses de las elecciones presidenciales.

Otra particularidad es que las voces de protesta se alzaron contra el gobierno federal y los gobiernos estaduales y municipales sin importar los colores políticos de las autoridades. El fenómeno dejó al descubierto un desencanto importante contra los partidos tradicionales. Esto explica entre otras cosas que no sólo la presidente candidata a la reelección caiga en intención de voto sino también el postulante del Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb), el senador Aecio Neves. Las mediciones de opinión detectan un aumento de la cantidad de ciudadanos dispuestos a anular su voto, que en algunos casos llegaba al 25%

Oídos sordos

A comienzos de junio los sondeos mostraban 38% de intención de voto para Rousseff; 22% para Neves y 13% para el ex gobernador del Estado de Pernambuco Eduardo Campos, del Partido Socialista Brasileño (PSB). Previsiblemente el Psdb, apoyado por los medios de prensa hegemónicos como nunca antes desde que llegó el PT al poder, aprovechó cada protesta y cada muestra de fastidio para intentar achicar la brecha electoral.

Buen ejemplo de esto son las reacciones tras los insultos sexistas de los que fue víctima la presidente en la ceremonia inaugural del Mundial de fútbol, el 12 de junio. “Rousseff está cosechando lo que plantó”, dijo el candidato Neves. Se escucharon contados repudios opositores a los insultos de extrema connotación machista y que los medios de prensa reprodujeron sin ningún tipo de miramientos.

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó los insultos como “un acto cretino” y advirtió que la incipiente carrera electoral “corre el riesgo de ser una campaña violenta porque la elite está consiguiendo despertar odio”. Interpretó que “quienes insultaron era la parte bonita de la sociedad, que comió toda la vida y llegó al estadio para mostrar que la educación viene de la cuna”.

Los insultos claramente elitistas de la inauguración del mundial no van de la mano de las protestas en las calles pero coinciden en un tiempo complejo. La historia de los mundiales de Fifa indica que los humores sociales están atados a la suerte de los seleccionados. La presidente Dilma dice que en Brasil existe una “una autonomía del fútbol respecto a los procesos políticos”, pero es bien sabido que la Fifa condiciona instituciones y gobiernos en función de un negocio en el que muy pocos pueden sacar los pies del plato.

Del derecho y del revés

La Federación Internacional del Fútbol Asociado (Fifa) controla que nada de lo que se usa, consume o exhibe en los estadios viole los acuerdos comerciales con las grandes multinacionales. Desde las hamburguesas que come el público en las gradas hasta los auriculares que utilizan los jugadores para escuchar música mientras se mueven dentro de los estadios.

Patrocinar el mundial es sinónimo de exclusividad: una empresa de electrónica, una de automóviles, una de comida chatarra, una de combustibles, una de ropa deportiva, una de bebida sin alcohol, un Banco, una tarjeta de crédito, una compañía de seguros y una de cerveza.

La Fifa también registró como marcas exclusivas para Brasil 2014 cerca de 200 palabras, expresiones y símbolos en comercios o medios de comunicación o publicidades alternativas. Todo comercio de productos que no tengan contratos con Fifa están prohibidos dos kilómetros a la redonda de cada estadio.

Fifa prevé que esta copa del mundo movilizará cerca de 6 billones de dólares en concepto de transmisiones televisivas, publicidad, comercialización de productos y venta de boletos. El reconocido estudio Annual Review of Football Finance, elaborado por la firma británica Deloitte, concluyó que el fútbol ocupa el lugar 17 entre las economías del mundo. Si Fifa fuera un Estado tendría un Producto Interno Bruto (PIB) de 500 mil millones de dólares, de los más altos del planeta.

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