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Feb 04 2012

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El fuego no espera los procedimientos burocráticos, ni entiende de jurisdicciones. Por Ernesto Spellmeyer

El fuego no espera los procedimientos burocráticos, ni entiende de jurisdicciones

Por Ernesto Spellmeyer (*)

 

Me tocó participar personalmente en tareas de apagado y contención de incendios rurales, en un foco más de los que se dieran próximos a las localidades de Charadai y La Sabana en el sur de la provincia (límite con Santa Fe), oportunidad en la que he podido observar actitudes destacables y otras que merecen la crítica más severa. Merece ser valorado el desempeño de los Bomberos la Policía del Chaco de Villa Ángela al mando del comisario y jefe de bomberos de la zona interior Villa Ángela Hugo Domínguez, quien en todo momento mostró su suficiencia profesional al igual que sus subalternos, trabajando a destajo por más de doce horas seguidas, sin comer ni descansar y dispuestos en cualquier momento a atacar cualquier columna de fuego sin importar la hora o las condiciones en las que se debía actuar. Unos verdaderos leones.

Igualmente en otro frente, la actuación de los Bomberos Voluntarios de Santa Sylvina fue abnegada y destacable, entre ellos la de una señora de la división, que combatió el fuego a la par de sus colegas.

También hay que hacer un párrafo aparte para los productores de la zona y sus empleados, y pobladores, que sin estar afectados pusieron su predisposición para evitar que el fuego avance, en una actitud solidaria con quienes estaban siendo perjudicados por la quemazón, y previendo asimismo la defensa de sus propios bienes.

Pero como en todos los momentos difíciles, junto a las virtudes aparecen también las miserias humanas; y así hemos podido comprobar que en la Provincia puede ocurrir cualquier catástrofe pero mientras no llegue a la Casa de Gobierno el problema no existe. Se quemaron en la Provincia del Chaco alrededor de 30.000 has. en incendios que se defendieron con elementos precarios: unas pocas mochilas de goma y chicotes fabricados por los bomberos con mangueras viejas y palos de escoba, apoyados desde el camino por una motobomba y el ilnimog que se acercaba al fuego hasta donde podía; y como esto era poco hubo que apelar al uso de hojas de palmas y rama Cuando en cualquier otra provincia del país se queman 400 o 500 has., por su incidencia en la seguridad humana, ecología y economía, el hecho es tratado como catástrofe nacional, poniéndose a disposición aviones y helicópteros hidratantes, y toda la estructura y elementos que el Estado disponga para evitar la mayor cantidad de daños irreparables.

En Charadai había equipos de Vialidad Provincial que podían haber servido para hacer contrafuegos, a los que no se les dio uso por falta de organización, dirección y coordinación. Pero el colmo de la mezquindad ocurrió con el Consorcio Caminero Nº 67 cuyo presidente no quiso prestar una rastra para hacer un contrafuego en la ruta 10, porque no era su jurisdicción.

Ambos hechos dejan a la vista el resultado de la burocracia y de la incapacidad de decisión y de actuación frente a fenómenos como éste.

Dentro de las miserias se debe mencionar también la actitud de los Bomberos Voluntarios de Barranqueras, quienes en los momentos más arduos llegaron con quejas en reclamo de cama y comida antes de comenzar a trabajar, sumando problemas y sin aportar colaboración en esos momentos tan cruciales. Con justicia fueron despachados de vuelta por el jefe de Villa Ángela.

De todas formas creo que lo fundamental es que no hay en la provincia un protocolo integral para afrontar situaciones como las vividas (o no se lo aplicó). En estos casos todas las herramientas y elementos del estado – y los paraestatales – tendrían que tener una coordinación centralizada para ser puestos en funcionamiento. Y además se debería proveer a los organismos del estado y bomberos con equipos y elementos suficientes.

Hice saber la necesidad de tener más mochilas a la directora de defensa civil, que apareció en el lugar el último día, a lo que me contestó que eran muy caras. Cuando me dijo su precio ($ 1.600,00 cada una) mi indignación fue costosamente contenida, ya que no veo que esto no pueda ser afrontado por la provincia, con el despilfarro que vemos a diario. Solamente con una ínfima parte de los mal utilizados 45 millones de pesos puestos teóricamente en genética para los productores, se podría tener un equipamiento fenomenal para estos casos.

Por último quiero decir que esta carta está escrita a título personal, como productor de la zona, pero de ninguna manera expresa toda mi irritación frente a tanta indolencia e incompetencia.

Sería bueno que no tengamos que lamentar ni quejarnos la próxima vez que esto suceda. El fuego no espera los procedimientos burocráticos, ni entiende de jurisdicciones.

 

(*) Presidente de la Sociedad Rural del Chaco. DNI 07.929.538. La Sabana, Chaco

 

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