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Feb 09 2012

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CHAGAS: UNA ENDEMIA FUERA DE CONTROL

CHAGAS

 

UNA ENDEMIA FUERA DE CONTROL

 

El designado Defensor del Pueblo Gustavo Corregido reabrió el debate sobre uno de los grandes flagelos sanitarios que se ha instalado en la población chaqueña, especialmente en los sectores más pobres y excluidos del Chaco. Se encontró con las vinchucas en Avia Terai, que es un centro carbonero y leñero por excelencia, con todo lo que esto implica y significa como factor generador de riesgo para la salud pública. Estuvo bien acompañado por profesionales del laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, cuyo desarrollo científico y seriedad no discuten ni niegan los sectores más respetados. Se sumó al debate el presidente de la Asociación Carlos Chagas. Coincidieron  en el diagnóstico sobre la evolución del Mal de Chagas en el Chaco. El profesor titular de salud pública de la UNNE Alfredo Zurita aportó una interesante visión, que no fue refutada por las autoridades a pesar de que puntualizó aspectos precisos y determinados que reflejaron fallas estructurales en el sistema. La contrapartida estuvo a cargo del Ministerio de Salud Pública y del Insssep, que negaron o  minimizaron la información difundida, hasta recurrir a las descalificaciones. Días después, terminaron aceptando la realidad o guardaron silencio ante la contundencia de las opiniones que reflejaban la cruda situación que rodea a la endemia chagásica en esta provincia. Superada la etapa de negar la realidad o de minimizar el carácter estructural y recurrente de esta endemia, corremos ahora el riesgo de olvidar el tema por algunos meses, que es lo mismo que decir que el vector (la vinchuca) gane a la pulseada mediática.

 

Endemia descontrolada

Un análisis rápido de la involución/evolución de la endemia chagásica en el período de gestión del gobierno de Capitanich permite reconocer los resultados positivos logrados en el curso de los años 2008, 2009 y gran parte del 2010, produciéndose luego una curva negativa que arrancó en la parte final del 2010 y que se profundizó  a lo largo del 2011. Durante este último  año se frustraron casi todos los buenos resultados obtenidos en los anteriores. El cuadro de situación volvió a indicadores similares a los registrados durante las gestiones de los exgobernadores Rozas y Nickisch, fundamentalmente como consecuencia de la falta de acciones de prevención, vigilancia y de lucha concreta  contra la vinchuca. Esto desembocó en un rebrote de la endemia chagásica.

 

En la etapa positiva trabajaron con bastante buena coordinación en las tareas preventivas y con las brigadas nacionales, que en un momento determinado fueron 36, coordinadas con el funcionamiento del grupo local del sistema sanitario chaqueño. Desarrollaron una buena estrategia en la vigilancia y en  el control permanente del vector, para lo cual diagramaron territorialmente las áreas de trabajo, contando con suficientes vehículos, insumos y financiamientos apropiados. En el 2009 se llegó a publicar que la provincia se encaminaba a ser un territorio libre de vinchuca, lo que parecía una expresión muy pretenciosa y audaz. En todo este esquema desentonaba el Servicio Provincial de Chagas, especialmente su director Jorge Nasir, responsable directo del ineficiente funcionamiento del Programa Provincial de Prevención y Control de la Enfermedad de Chagas, que opera en el marco del plan vertical que se comparte con Nación. En varias oportunidades hemos descripto el desempeño de este funcionario, responsabilizándolo de mucho de los resultados negativos que se produjeron en la lucha contra el Mal de Chagas. De los tres vehículos que formalmente dependen del organismo provincial, solamente dos se destinan  a las tareas de  campo. Uno de ellos, una vieja camioneta Ford F-100 modelo 94, se encuentra en reparación desde diciembre del año pasado. Se trata de la legendaria “ morguera”, que es prácticamente la única que a nivel provincial se ha destino para que la brigada local despliegue sus acciones contra el vector, sobre todo en las zonas de montes. El tema de  los viáticos y de los insecticidas, sus manejos y destinos ya merecieron muchos análisis destinados a sincerar estos temas, con pocos resultados hasta ahora. Mientras tanto, las vinchucas se reproducen y –por efecto transitivo- el Mal de Chagas afecta a más chaqueños, consolidándose como una endemia muy arraigada en esta provincia producto de la incidencia, directa e indirecta, de los factores sociales, económicos, sanitarios y educativos que favorecen su evolución.

 

Desorden generalizado

Todo el sistema sanitario funciona mal. Algunas dependencias, organismos, áreas o zonas obtienen mejores resultados; pero son la excepción. Dos factores conspiran contra la pregonada de eficiencia del servicio de salud. La deshumanización y la desorganización estructural de la red sanitaria explican de manera contundente las razones o los motivos de los resultados tan negativos que se acumulan diariamente, a pesar de la fuerte inversión realizada en la construcción de hospitales y puestos sanitarios, especialmente en la zona roja de El Impenetrable.

 

La Zona Sanitaria V se divide en cinco unidades de desarrollos territoriales, con cabeceras en el Sauzalito, Nueva Pompeya, Villa Río Bermejito, Miraflores y Castelli. El programa de lucha contra el Chagas funciona mal a lo largo de este extenso territorio, quizás peor que en otras regiones del Chaco. Es que allí predomina el monte, la vinchuca, las comunidades indígenas y los criollos pobres, a lo que se suma el defectuoso funcionamiento de la red de salud pública, especialmente el programa de lucha contra el Chagas, que compromete la responsabilidad institucional de los gobiernos de la Nación y del Chaco porque se trata de un programa vertical.

 

Marzo del 2010 fue el último mes en que los brigadistas trabajaron territorialmente con buenos criterios, previamente planificados, en la tarea de fumigar los ranchos y los entornos de las familias que habitan los poblados y parajes de El Impenetrable. Así fue que durante gran parte del 2010 Fortín Belgrano estuvo libre de vinchucas, al igual que el Paraje Tres Pozos y Tartagal, mientras que en el Viscacheral se detectaron dos casas con vinchucas, en el Quebrachal y en Montevideo una casa positiva, en el Sauzal tres y en Wichi dos, por citar algunos pueblos y parajes de la región. Había mejorado ostensiblemente la situación sanitaria, produciéndose una involución importante en la endemia chagásica, en lo estrictamente vinculado con la lucha contra el vector. El panorama era alentador, pero tampoco suponía un ideal en el cuadro de situación, sino la carga de continuar con las acciones porque de lo contrario se frustrarían los resultados positivos que se habían logrado hasta allí.

 

Posteriormente, o sea después del mes de marzo de 2010, se produjeron intervenciones aisladas y desordenadas, con escasos o nulos resultados. El vector comenzó a multiplicarse, lo que permite suponer -desde el punto de vista epidemiológico- la presencia de un mayor número de vinchucas contaminadas con el parásito trypanosoma cruzi, que produce el Mal de Chagas-Mazza. Muchos ejemplos pudieron recogerse en el camino, comprobándose que aumentaban la taza de reinfectación de las precarias viviendas. Es que el sistema sanitario nunca entendió que donde está el monte, está la vinchuca y la gente. Tampoco comprendió la necesidad de que la estructura sanitaria tenga un funcionamiento social, que auspicie la participación de los pobladores y de los habitantes de los parajes. Lo concreto es que la red pública continuó funcionando en forma desorganizada y sin coordinación, muchas veces conducida por personas que saben poco o nada de estos temas, que cuando se ven desbordados o expuestos públicamente, sobre todo por los medios masivos de comunicación, niegan la realidad o desmienten las informaciones objetivas o planifican atenciones ambulatorias que finalmente son improductivas y efectistas, para enfatizar que se brinda atención primaria de la salud, que luego se divulga como exitosas a través de la oficina de prensa de Casa de Gobierno. Convierten a la salud pública en una fiesta publicitaria cuando algunos hacen turismo y aventuras con medios del Estado. Mientras tanto, el funcionamiento del sistema se apoya en agentes sanitarios con escasa o nula capacitación o en becarios muy mal pagos, sean indígenas o criollos.

 

Más de lo mismo

Durante el 2011 se volvió a la nefasta rutina que predominó durante las gestiones de los exgobernadores Rosas y Nickish. Regresaron las vinchucas porque las brigadas preventivas y de fumigación no trabajaron ordenadas y planificadamente, aun sabiéndose que en los poblados y parajes con vinchucas se deben evaluar y fumigar, en su caso, cada seis meses porque de lo contrario se dispara la taza reproductiva del vector. Luego de ese lapso sin las acciones de vigilancia, control y fumigaciones, es como que no se ha luchado contra el vector  porque se vuelve a la situación anterior. Esto es lo que ha ocurrido en el curso del año anterior porque las tareas y las accione no tuvieron continuidad y se perdió el eje de la estrategia permanente de control y lucha contra la vinchuca. Al cabo de la inacción que predominó en el 2011, inevitablemente se produjo un rebrote que apunta a ponerse más virulento en el curso de los próximos meses, de frente a un período estival que se prolongara con altas temperaturas, que es el caldo de cultivo de la infestación de los ranchos.

 

Durante el 2011 anidaron en el Chaco una mayor cantidad de vinchucas que en los tres años anteriores; por lo tanto, es de suponer que existieron más personas infectadas y enfermas del Mal de Chagas, que no están diagnosticas porque forman parte del extraordinario universo de las cifras negras de  la salud dado que es una enfermedad silenciosa, que portan los sectores mas pobres y excluidos, que viven en ranchos o en moradas que son nidos ideales para las vinchucas.

 

En definitiva, estamos ante más de  lo mismo. Es evidente que falta voluntad política para continuar por los caminos y por las acciones que fueron y son eficientes para  combatir el Mal de Chagas. El gobierno no atina a recuperar la decisión para que se retome la continuidad de las tareas preventivas, brindando información real y oportuna a la población. Tampoco despliega las brigadas para que efectúen las tareas de fumigación. Se agrega e incide negativamente la oposición silenciosa de las autoridades a la participación de los pobladores y habitantes de pueblos y parajes. Anteponen privilegios, ventajas y enfrentamientos intestinos, reduciéndose -en el mejor de los casos- a llevar adelante un asistencialismo de pésima calidad. Renunciaron a la prevención, a la educación en salud y a la participación de la comunidad organizada. Verticalmente deciden y operan, con los resultados a la vista. Actúan coyunturalmente porque no están convencidos de que  la lucha contra esta endemia requieren de una estrategia permanente de control, vigilancia y lucha contra la vinchuca. Los infectados y enfermos, incluso aquellos que se encuentran diagnosticados, no tienen el debido seguimiento ni el tratamiento que protocolarmente está aceptado para estos pacientes, que de por vida deben tomar los medicamentos que siempre faltan en los estantes de la red sanitaria. A contrario de lo que se sostuvo en el 2009, cuando se aspiraba a un Chaco libre de vinchucas, atravesamos una etapa en donde los sectores de máxima exclusión viven sumisos y sujetados a este flagelo. Es que no pueden tener desempeños autónomos porque viven en ranchos infestados de  vinchucas y carecen de medios para liberarse. Como respuesta institucional y política a este documento, es probable que la oficina de prensa del gobierno difunda uno de los falsos desmentidos a que nos tiene acostumbrado el Ministro de Salud Francisco Baquero.

Resistencia 09 de  febrero de 2012.-

[important]Chagas fuera de control Chaco por Centro Mandela[/important]

 

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