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Mar 11 2014

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La REVISTA DISLOCADA: el Consejo de la Magistratura y la amañada puja por llenar un banco vacío en el Superior Tribunal de Justicia de Chaco

Fuente: http://www.diariochaco.com/noticia/todos-contra-chaquires
Nota Editorial

Todos contra Chaquires: una opereta disfrazada de control popular

El domingo a la mañana más de uno se habrá atragantado con las tostadas. Disgustos, soponcios y tirones en la espalda para el reducidísimo grupo de destinatarios de la nota de tapa de Norte. Habrá sido como ganarse la lotería al revés.

El artículo se titula “Reclamo multisectorial contra injerencias partidarias en la elección del nuevo juez del STJ”. No es algo que la mayoría de los chaqueños estén habituados a fumarse en ayunas. La bajada o copete lo explica mejor: “Movimientos sociales, gremiales y políticos, más el Consejo de Abogados, expresaron su temor a que la vacante en el tribunal más importante de la provincia sea cubierta nuevamente mediante acuerdos de cúpulas y no en base a la idoneidad de los aspirantes. El proceso de selección, a cargo del Consejo de la Magistratura, está en su fase final”. Para decir que la designación del abogado Juan Chaquires sería un error imperdonable, Norte le ofrenda la tapa a catorce organizaciones “y otros sectores”, una suerte de tribunal popular pero no revolucionario que a partir de hoy cotiza en bolsa.

FORMAR OPINIÓN

Si la dinámica informativa del día a día la marcan los portales de noticias, las radios y la televisión, la formación de opinión sigue siendo prerrogativa del matutino de mayor circulación de la provincia. El ejemplar del domingo, además, es el que define la agenda de la semana que comienza, que esta vez pasará por los corrillos judiciales o, más propiamente, “magistraturales”. La nota es un mensaje para un grupo minúsculo vinculado estrechamente al proceso de selección del futuro magistrado, y un tiro por elevación para quien se ponga el sayo.

SE ENCIENDEN ALARMAS

En periodismo estas cosas siempre hacen ruido. Se sabe dónde terminan las noticias y dónde empiezan las operaciones. Parece una obviedad, pero la noticia principal de un diario tiene que ser eso: una noticia. Podría ser el conflicto docente que privará de clases a miles de pibes entre el lunes y el viernes, que a la sazón ni siquiera se asoma a la tapa del gran diario chaqueño. Norte eligió difundir un documento de política palaciega. ¿Nadie sabía, meses atrás, cuando comenzaron las inscripciones para cubrir la vacante del juez Franco, que Chaquires fue presidente del PJ capitalino, diputado peronista y secretario general de la gobernación? ¿Por qué elegir la fase final del proceso de selección para sacudirlo? ¿Por qué influir en la decisión de un organismo democrático en plena deliberación? ¿Por qué atragantarles las tostadas el domingo a la mañana?

Uno tras otro los “subjetivemas” del documento van dejando su impronta, construyendo una corriente de pensamiento y de sentimiento, primero en contra de la injerencia de la política partidaria en un proceso institucional que no le es propio; después en contra de Juan Chaquires. El procedimiento cambia la injerencia “de la política agonal” por la injerencia de Norte. Tan autoconsciente es la maniobra, tan prepotente, que su director le dedica el cierre de su columna dominical.

Tras dieciocho párrafos en los que sólo hablan los militantes sociales y gremiales se incorpora al libelo una declaración del Consejo de Abogados. Uno tiene la sensación de que los editores se dieron cuenta de que había que disimular mechando la posición de una parte “autorizada” (tienen una consejera que votará a algún candidato), no sea que la “información” sea interpretada como un ataque avieso. El problema es que la crítica del Consejo es tibia, genérica, deliberadamente resuelta a no ser leída como ataque. Norte se esfuerza en hacerla aparecer como el desembarco aliado en Normandía y Miguel Ángel Fernández previene en su columna: “Cabe esperar reacciones acaso indignadas, desmentidas donde se rasguen vestiduras”. Él más que nadie sabe lo que está haciendo.

A los fines de la operación, movimientos sociales con trayectoria, sellos inhóspitos y el Consejo de Abogados se entreveran, indiferenciados. Son los ladrillos que forman la muralla que están levantando para que Chaquires no pueda pasar. La argamasa la pone Norte.

No está en cuestión la legitimidad del documento ni el valor de sus postulados. La cuestión es el uso que se le da para influir en la decisión institucional. Norte asume que el documento es noticia y concede a entidades como el “MIJD Mecha Sánchez” y la “Carpa de Secheep” absoluta solvencia en materia de derecho constitucional, tanto como para no apelar a opiniones de expertos. Eso sí, el texto exhuda mohínes de Rolando Núñez por todos los poros, lo que denota la enorme influencia de su pensamiento, el que, para que no queden dudas, aparece en la edición de hoy.

 

LOS ARGUMENTOS CONTRA CHAQUIRES

La crítica publicada afirma que “es una insensatez nombrar a Chaquires en el STJ” por estar “tan comprometido con la política partidaria”. O como decía Marco Aurelio: “Tu discurso está escrito en tu frente; lo he leído antes de que hables”. Los subtítulos, que los pone Norte, son para empachar a un aquelarre de académicos: “No tan transparente”, “Es un error”, “El caso Toledo”, “Transparencia e idoneidad”, “Ficticio y teatral”,“Debe ganar la justicia antes de que la política haga más de lo mismo”. Así se teje, poco a poco, la diatriba.

Con claridad meridiana, subrayan: “Es imposible que se logre una independencia en la elección de los jueces porque los integrantes que componen el órgano elector consienten que su composición represente el esquema de poder imperante en la provincia, de tal modo que generalmente la mayoría resultante de esa representación permite que el gobierno de turno tenga injerencia directa en la selección de los jueces”. Buen momento para descubrir el agujero del mate.

En el colmo del paroxismo (tal vez alertados de que el gobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff habría instruido a su hijo, Darío, para votar por Chaquires) proponen cambios tan radicales que sólo podrían tener lugar reformando la Carta Magna: que los representantes del Poder Legislativo en el Consejo de la Magistratura no representen a ningún partido político; que el representante del Ejecutivo no sea del mismo palo del Gobierno para el que trabaja; que los abogados juren solemnemente que en las elecciones votan en blanco o ponen una foto de Homero Simpson en el sobre.

El ex titular del STJ, Eduardo Omar Molina, dijo: “El Superior Tribunal, le guste a quien le guste, es un organismo político; su rol deviene precisamente de su eje conductivo como uno de los poderes del Estado”. Si la idoneidad del futuro ministro debe estar supeditada a los condicionamientos expuestos en la nota de Norte, tal vez convendría nombrar a un consejo de cuáqueros para que conjuren cualquier sospecha de intromisión.

Todo termina en un condigno “llamado a la reflexión a quienes deben decidir quién ocupará la vacante judicial”. Pensamos que no le hablan a Rolando Toledo, “integrante de la sangrienta última dictadura” y uno de los consejeros titulares que tendrá en su voto el destino de la justicia chaqueña. Le hablan a los otros, a los “ni-ni” que, presumen, este lunes estarán poniendo las barbas en remojo, no sea que Norte les saque los trapitos al sol.

 

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