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Dic 31 2013

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Conde Olgado en la calle por denunciar corrupción, sus verdugos siguen saqueando y protegidos

Señor Director de NOVA:

Durante 20 años la ineficiente y corrupta corporación síndico-patronal de la electricidad ha venido gerenciando Secheep. En ese contexto, Miguel Conde Olgado denunció el vaciamiento de la empresa para su posterior privatización. Y así las cosas, fueron durísimos con Conde Olgado, la corporación reaccionó despidiéndolo ilegalmente el 15 abril de 1999 (gobierno de la Alianza).

Eran integrantes del Directorio Carlos Enrique Camargo, Carlos Padilla y Benicio Szymula, funcionarios que tercerizaron el alumbrado público, yendo en dirección directa a privatizar todos los servicios y quedarse con el gerenciamiento de la empresa.

Terminadas las persecuciones y despidos de gremialistas honestos, comenzaron a enriquecerse con un modelo de gestión adaptada a los fraudes, olvidándose hasta de reinvertir parte de las utilidades para mejorar el servicio.

Tarifas caras y deficiencias recibieron los usuarios y así les fue, hicieron que perdieran las elecciones los radicales. Pero la corporación que tiene ubicados sus topos en todas las estructuras de los partidos políticos y del Estado hicieron su recambio y adaptaciones y en el 2007 apareció Omar Vicente Judis, cuñado de Carlos Camargo. Incorporan a su amigo Marcos A. Verbeek, siendo Secheep un botín de guerra al servicio del gobierno de turno.

La desfinanciaron totalmente, de modo tal que algo que nunca había ocurrido, aconteció y fue que comenzó a adeudarse a la proveedora Cammesa, actualmente se deben $70 millones (por cuatro meses). La deuda flotante comenzó a incrementarse exponencialmente, hoy se deben $15 millones, se transfirieron de Secheep Energía a Secheep Combustible $3 millones, además de pagarse los sueldos, alquileres, etc.

Los transformadores comenzaron a explotar debido a la saturación y recalentamiento del sistema, se modificó el objeto social, desviando y malversando fondos hacia actividades legales e ilegales (fideicomisos, campañas políticas, ventas de materiales sin licitación, realización de obras en forma repetida, etc., etc.).

Estaban más preocupados en rapiñar a la empresa que en realizar las inversiones necesarias para un correcto funcionamiento del sistema eléctrico, es así que se vieron obligados a declarar la emergencia eléctrica provincial, y posteriormente a imponerle a los usuarios chaqueños un impuesto inconstitucional para supuestamente realizar obras de infraestructura que recaudan $90 millones anuales.

No bastaba que hubieran obras que las realiza el Estado nacional, que a los usuarios le cobraran un cargo fijo destinado a cubrir los gastos operativos que alcanzan $70 millones, querían más y más. Ahora, como ya no tienen de dónde sacar, vía aumento de tarifa les traslada sus erogaciones al pueblo del Chaco y que ya sabemos que nadie lo va controlar, porque el Tribunal de Cuentas, la FIA, la Cámara de Diputados, el Poder Judicial, están únicamente para cobrar sueldos.

La ética dejó de tener vigencia para estos funcionarios, quienes además sufren del grave síndrome de acumulación de cargos, que atenta contra la institucionalidad y la democracia. En qué momento pueden realizar su trabajo si tienen que repartirse por todos lados. Camargo abusó del poder que le delegó Ángel Rozas; Judis (su pariente) hizo lo mismo con la complacencia de Jorge Capitanich y así estamos hoy.

Con cortes de luz, quema de electrodomésticos y la empresa de energía de los chaqueños a la deriva. Sin combustible para movilizarse, sin materiales para hacer la reparaciones, sin herramientas para solucionar rápidamente los problemas y sin personal idóneo para la actividad.

Cuando Miguel Conde Olgado le informaba a Jorge Capitanich de las consecuencias que tendría en la economía de los chaqueños la falta de control y de investigación de la corrupción estructural existente en la organización eléctrica, no lo hacía por capricho, por simple oposición, sino porque realmente estaba preocupado por lo que hoy estamos padeciendo.

Cuando la Asociación Civil en Defensa del Derecho de la Ciudadanía le preguntaba qué se hizo con los $3700 millones que se recaudaron en estos últimos seis años, optó por hacerse el distraído, optó por negarle justicia al empleado que hizo lo correcto, que era denunciar los actos de corrupción.

El 2, 3 y 4 de enero del 2013, el propio Jorge Capitanich, en documento autocrítico, cuestionó la ineficiencia y la corrupción de Secheep, al señalar que ”hemos invertido en los últimos cinco años (2007 al 2012) 3.000 millones de pesos, y el servicio sigue pésimo”.

Hoy la patria está pagando el precio de haber elegidos administradores que lo que menos hicieron es defenderla. Al contrario, con sueldos del primer mundo se dedicaron a incrementar sus privilegios y sus fortunas, que les permitían viajar por el mundo sin problemas.

Secheep está en un caos total, sin rumbo, y sus funcionarios premiados con ascensos como el caso de Marcos A. Verbeek, hoy ministro de Gobierno, quienes deberían ser exonerados por el doctor Juan Carlos Bacileff Ivanoff.

Miguel Conde Olgado ha venido denunciando a lo largo de 15 años lo que hoy estamos viviendo, y sin embargo sigue en la calle.

Contador José Luis Cabral Guerra

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