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Dic 11 2013

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Periodista de Primera Línea fue atacado por policías en procedimiento en la zona sur

Habían registrado un allanamiento irregular a una vivienda tras los saqueos

 

Una comisión policial de más de 40 efectivos in­gresó intempestivamente a una vivienda bus­cando a sospechosos o evidencias del ataque al subcomisario Vera durante los saqueos en la Edison. Le arrebataron su teléfono celular y bo­rraron archivos.

 

Minutos antes de las 2 del lunes, unos cuarenta policías, a bordo de al me­nos seis patrulleros y varias motocicletas, protagoniza­ron un espectacular operati­vo en la zona sur de Resis­tencia, en inmediaciones de Carlos Hardy 2640, al pare­cer en procura de dar con el presunto autor de los dispa­ros que hirieran de muerte al subcomisario Christian Vera en la tarde del lunes, cuando una comisión poli­cial intentaba evitar el sa­queo a un supermercado en la intersección de las aveni­das Edison y Urquiza, o de las armas utilizadas en el ataque.

Ante la negativa de los dueños de casa de abrir las puertas, más de una decena de electivos decidió saltar las rejas de unos dos metros de altura y controlar por la fuerza a varias personas a las que obligaron a arrojarse al piso, ante la vista de los vecinos que se asomaron a pesar de que los policías los intimaban a permanecer en­cerrados y con las puertas cerradas.

Un periodista de Prime­ra Línea, que se había iden­tificado instantes antes, cuando le fue requerido, cu­bría las alternativas del pro­cedimiento hasta que en un momento determinado, más precisamente cuando los policías arremetían y avasa­llaban el domicilio, unos diez o doce de ellos, todos con armas en las manos, se abalanzaron sobre él exi­giéndole la entrega de su te­léfono personal, con el que filmaba y tomaba fotografías del acontecimiento.

Al grito de ‘¡dame el te­léfono. dame el teléfono!”, intentaron en reiteradas oportunidades arrebatárselo y debió forcejear para con­servarlo. a lo que se suma­ron las órdenes: “¡Borrá lo que filmaste, borrá lo que fil­maste o te vamos a meter preso!” “¡Borrá que nos com­promete!” Y algunos, visible­mente alterados, cuando el periodista preguntó si acaso estaban accionando de ma­nera irregular, justificaron: “Acá está el que le metió el tiro a un compañero, a un milico, y vamos a entrar co­mo sea. así que borrá eso porque nos compromete”.

Si publicas, nos cagas

El periodista pidió cono­cer al responsable del pro­cedimiento, pero aunque va­rios de ellos daban órdenes, ninguno asumió la responsa­bilidad. En cambio, insistían: “¡Borrá eso que nos compro­mete!”, y algunos gritaban: “Rómpele el teléfono”, era el grito más común en medio de insultos y amenazas. Las hostilidades persistieron hasta que en un momento consiguieron quitarle el telé­fono y, de manera intempes­tiva, procedieron a borrar fo­tografías y videos de la co­bertura de los saqueos y de otros eventos, y archivos personales. ‘Bórrale todo, vos que entendés esto”, le sugerían al policía que revi­saba la memoria del aparato.

El interés por eliminar las imágenes era tal que los po­licías perdieron la atención en el operativo y se ocupa­ron de rodear al periodista, quien les sugirió si no era conveniente que hicieran su trabajo en lugar de jugar con su teléfono.

Además de la pérdida de las imágenes, el teléfono, un Motorola Razr, sufrió otros daños como la rotura del cristal protector del led. Fi­nalmente, alguien que pare­ció hacerse cargo de la si­tuación, intentó explicar: “Vos sos periodista, sabes cómo es esto, y si publicás eso nos cagás”.

Salgan todos

A pesar de lo aparatoso, el operativo habría resultado infructuoso. Según contaron los policías, habrían atrapa­do a uno de los involucrados en los saqueos, quien habría confesado que en esa vi­vienda habían escondido las armas utilizadas en el ata­que al supermercado, pero al parecer no se produjo el secuestro de elemento algu­no. ni detenciones. Alguien ordenó: “Salgan todos, sal­gan todos”, y se retiraron tan raudamente como llegaron, hacia otro lugar en las inme­diaciones. Y dos de los mó­viles volvieron al puesto que ocupaban en la esquina de Castelti y Urquiza. donde también se habían producido saqueos.

 

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