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Sep 26 2013

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Evitar que la sequía nos ponga fuera de combate

Por José V. Derewicki

Y la primavera comenzó sin agua, salvo algunas pocas gotas en el nordeste provincial que sólo sirvieron para aplacar el polvo de los caminos, pero continuaron agravando el panorama de pasturas y cultivos, como el girasol y el trigo, que hoy están agonizando. Respecto de este último cultivo hay que decir que un 15 por ciento de las 4.000.000 de hectáreas cubiertas a nivel nacional se ubican en la región norte (NEA-NOA); es decir, norte de Córdoba y norte de Santa Fe, como también de nuestra provincia y otras.

 Para los especialistas, debido a la falta de humedad la merma de rendimiento ya no se podrá revertir y, sumado a esto, las bajas temperaturas afectaron aún más la condición de los cuadros. En el resto del país las lluvias fueron más generosas.

 Muchos ya están pensando en lo que harán respecto del maíz, porque sin precipitaciones y con márgenes muy ajustados la intención de siembra caerá inexorablemente, de acuerdo con lo que dicen los productores y los ingenieros agrónomos.

Grave emergencia

Como lo advertimos en diversas ocasiones desde esta columna, la situación generada por la sequía en nuestra provincia excede –largamente– la calificación de “falta de humedad” y se puede decir que entramos en una emergencia transformada en una aguda crisis.

Incluso, los problemas ya comenzaron a bajar al área política del propio oficialismo, cuando el presidente del bloque peronista Ricardo Sánchez insultó hasta a la madre del diputado provincial Egidio García, quien estaba pidiendo soluciones por el grave problema en el norte de la provincia por la falta de agua no sólo para la producción, sino también para el consumo humano.

Flaco favor les hizo a su partido y su propio distrito, Sáenz Peña –donde vive una gran comunidad aborigen–, cuyos votos trata de recuperar debido a la caída sufrida en las PASO. Por cierto que no sólo la comunidad aborigen reprobó el insulto, sino también la población en general, que descubre a través de las declaraciones de García que en los cuatro años como diputado vivió en el bloque permanentes denostaciones. Esto no condice con la vida de relaciones en democracia con un sector, como el aborigen, que también tiene sus utopías y proyectos por lo que un legislador debe ser tratado de igual a igual por sus pares, porque si no estamos presenciando una gran hipocresía y un mal ejemplo.

Panorama dramático

Pero más allá de estos exabruptos está el hecho de que la sequía, a esta altura de las circunstancias, se transformó en un drama para el Chaco y ya no basta que se reconozca la gravedad de la crisis.

 “Sobre la base de los datos que estamos manejando, de febrero del año próximo en adelante tendremos el mismo período de sequía, con un estadio muy seco de febrero a abril, con lo cual hay que repensar muy bien qué vamos a cultivar, cómo vamos a cosechar agua, cómo vamos a cosechar pastos para nuestros animales, ya que por este tipo de situaciones nuestros rodeos quedan muy diezmados”, palabras textuales del ministro de la Producción Enrique Orban. Por lo que se ve, estamos en una situación más allá de lo imaginado.

Aunque no guste a muchos que se señalen falencias, la gente –más allá de los partidismos y las culpas cruzadas entre políticos– espera una decidida acción y, por lo menos, un mínimo plan de emergencia por parte del Estado que hasta el momento, salvo el traslado de agua a las comunidades que es muy importante, aparece como maniatado y desorientado como están los mismos productores y la población en general que alzan su plegaria para que llueva.

 El Estado tendrá que salir y ponerse en el medio del ring para paliar una situación que volverá a repetirse en 2014, como dijo el propio ministro de la Producción, de acuerdo con los datos que tiene en mano. En el interior consideran que habrá que realizar un severo reclamo para que contribuya a acompañar en estas circunstancias a los chaqueños porque no se considera igualitaria su acción ya que hace un par de semanas el gobierno de Formosa recibió 20.000.000 de pesos para paliar efectos de la sequía que afecta a pequeños productores –que por supuesto serán bienvenidos–; pero los chaqueños necesitan también ese apoyo cuando se están muriendo animales, prácticamente se perdió el trigo, el poco girasol que se sembró y no se sabe qué pasará con los otros cultivos.

Un problema social

El problema pasó de lo productivo a lo social por lo que la situación se extiende también al comercio y a la industria. Por otra parte, si algunos creen que los reclamos y las necesidades provienen del partidismo propio de la época electoral se equivocan y han perdido el tren. El Chaco vive de su producción agropecuaria, donde el panorama está conformado en esta emergencia por la continuidad de incendios de bosques y campos, mortandad de ganado vacuno, venta del capital de trabajo –que es la hacienda de los pequeños productores– a precio vil por no tener cómo alimentarlos, cosechas perdidas de los agricultores, aumento de sus deudas no sólo bancarias sino con sus proveedores y hasta con sus almaceneros y –lo que es más grave– la desorientación en cuanto a cómo sobrevivir hasta la próxima cosecha.

Debemos admitir que ésta es sólo una síntesis de los pedidos que nos hacen los chacareros para que lo volquemos en el papel y la población en general pueda comprender el drama que se está viviendo.

La gente se pregunta qué pasará si no llega el período de lluvias, qué pasará ante el advenimiento de la época estival si no se plantean las soluciones debidas que permitan que la población deje de padecer la carencia de algo tan fundamental como el agua. Si la campaña electoral comenzó este lunes, creemos que uno de los temas fundamentales será el agua. Por cierto que la población ya escuchó todo, desde las promesas hasta los proyectos más ambiciosos. Ahora quiere soluciones prácticas porque el ánimo se encuentra por el suelo y, por supuesto, se necesita una mano para no quedar fuera de combate.

No poner todos los huevos en la misma canasta

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas advirtió una caída en la producción mundial de alimentos y una suba del 80% de los precios internacionales en los últimos dos años, que –según el organismo– amenaza la actividad agrícola y la seguridad alimentaria mundial. Pidió “ajustar las actuales reglas comerciales para la agricultura debido a que los métodos de la agricultura industrial no están proveyendo alimentos suficientes a un precio accesible a las poblaciones más necesitadas”.

 Dice que “la estrategia de confiar en los mercados internacionales para satisfacer la demanda de alimentos básico ha fracasado a causa del cambio drástico ocurrido a partir de 2000. tanto en la oferta como en los precios de los alimentos”. Además, “una creciente reducción de la variedad de cultivos que hizo subir los costos de producción y agravó la crisis ambiental de la agricultura. El daño ambiental causado por este enfoque está creciendo y es insostenible, advierte la ONU.

¿El camino? Un cambio rápido y significativo de la producción agrícola convencional basada en la industria y en el monocultivo, hacia un “mosaico” de producciones a pequeña escala. Es decir, no poner los huevos en una sola canasta.

Fuente original: http://www.diarionorte.com/article/95848/evitar-que-la-sequia-nos-ponga-fuera-de-combate

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