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Sep 17 2013

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Afirman que aumentó el nivel de hacinamiento y la violencia en las cárceles el NEA

Fuente Primera Linea

El coordinador del Centro de Estudios Nelson Mandela, aseguró que en Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco, aumentó el nivel de hacinamiento y violencia en las cárceles, aparentemente por un una baja en la partida presupuestario que se destina a este ámbito.

Esto se desprende porque el Centro tiene sede en estas provincias del NEA, pero al aumento en el número de reclusos, se le debe agregar las necesidades insatisfechas en algunos servicios que hacen aún peor las condiciones. La falta de camas, colchones, frazadas y la limpieza, la previsión de agua, de sistema cloacal y eléctrico, generan un combo de contexto inhumano para los reos.

La violencia y el abuso también se traducen en las requisas que se realizan a las visitas, ya que “no se respetan los protocolos de privacidad de las mujeres. Algunas veces se encuentra presente una mujer policía pero también un varón”.

Núñez se refirió a la mano dura existente en el sistema carcelario; “más en el servicio nocturno, donde se habla de más violencia. Cuando hace frío, y es colectiva, se inundan los pabellones, esto se transforma en un ‘freezer’, se les corta el agua, la luz, y en épocas de calor, el ventilador”. Mientras tanto, cuando es selectiva, “no se le da salida al patio, más a los jefes de las ‘ranchadas’ a quienes se les da aislamiento”, contó.

Este trato, al repetirse en las cárceles del NEA, responde a un comportamiento sistemático por parte de la Policía, ya que también se habla de un aprendizaje y entrenamiento de los guardias. “Un plus de violencia, según el grado de perversidad”.

Las cárceles en Chaco

Núñez consideró que ampliar la cárcel de Sáenz Peña no es aconsejable, ya que al ser de bajo nivel de seguridad perjudicaría su funcionamiento si la población aumenta.

“Fue una copia de un modelo del sur norteamericano de las cárceles de Arkansas, destinada para quienes hacen conducta y luego obtienen su libertad, por lo que su nivel de seguridad es intermedia”, dijo.

También caracterizó a los internos como muy heterogéneos, pero al existir mucha corrupción, tráfico de alcohol, drogas y psicotrópicos, la convivencia es complicada. “Esto coloca a la población carcelaria como muy particular, ya que cuando ingresan los estupefacientes son para todos”.

Ahora, el Gobierno provincial intenta construir la cárcel Nº 2, que se encuentra junto a la Alcaidía de Resistencia, pero Núñez afirmó que la obra avanzó casi nada, y actualmente está parada. “Lo único que se hizo fue el levantamiento del alambrado perimetral y algunas columnas. Salieron a decir que se logró hasta el mes pasado un 12 por ciento de avance pero no es así”.

Recordó que se buscó mejorar la situación carcelaria en la provincia luego de una fuerte presión que se instaló justamente por las denuncian ante las condiciones inhumanas de vida de las cárceles y tras una presentación del Centro de Estudios Mandela.

No obstante, lamentó que “no está dentro de sus prioridades, mejorar el sistema carcelario y esto se ve porque todavía ni siquiera se han cambiado los colchones tradicionales por los ignífugos, a pesar de los incendios y las muertes producidas”.

U7 una de las peores del país

Pero fue más allá y catalogó a la U7 como una de las cárceles más violentas de la Argentina. Y apuntó contra la Fiscalía Federal de Resistencia, ya que “con su inacción e indiferencia o la insuficiente acción, ha permitido que sea lo que es”. Y continuó, “el juez Federal viola la tutela judicial efectiva que tiene tres patas fundamentales: El derecho a acudir a la justicia; a que se dicte una sentencia justa y al deber de juez tutelar de que se cumpla su sentencia”.

Es que el Sistema Federal, al no tener juez de ejecución penal, controla la situación de los presos desde Buenos Aires. “Por lo tanto el Juzgado Federal de Resistencia tiene que investigar para ver que se garanticen los derechos de todos los internos. Pero es absolutamente indolentes y la justicia tienen dos caracterizaciones: es inhumana y desordenada”.

En un contexto más amplio, indicó que América Latina presenta un enorme problema sobre el tema, ante la falta de políticas carcelarias, incurriendo solamente “a la represión”.

“No hay readaptación social de ninguna naturaleza de los presos. El interno bueno, sale malo y el malo sale malísimo”, sentenció.

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