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Ene 16 2012

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Los pobladores que resistieron el paso del electroducto por sus tierras viven con angustia y miedo

Los pobladores que resistieron el paso del electroducto por sus tierras viven con angustia y miedo

Lunes, 16 de Enero de 2012 – Publicado en la Edición Impresa

Pasó un año y medio desde el conflicto que incluyó un violento desalojo en manos de fuerzas federales; pero todavía el miedo y la angustia de los pobladores siguen siendo los de entonces. “Después de mucho tiempo recién estamos logrando sacar a mi padre de una depresión muy fuerte”, graficó Eusebio Medero, hijo de Juan Oscar (74 años) e Irma Bianchi (72), antiguos pobladores del Lote 16, en General Vedia, uno de los campos atravesados por la línea de extra-alta tensión del Electroducto NEA-NOA.

Nos perjudicó moral y hasta espiritualmente el manejo de las autoridades que tenemos en el Chaco, porque no es que no queremos la obra, sino que solicitábamos entre 100 y 400 metros de desvío, pero no fuimos escuchados”, dijo por su parte Raúl Flores, administrador del establecimiento y reserva natural La Pilarense, un campo de 400 hectáreas ubicado en jurisdicción de La Leonesa. Los relatos son muestras elocuentes de las huellas dejadas por la resistencia de los vecinos, cuyas propiedades se encontraban en lugares por donde pasaba la traza del electroducto. Huellas que no sólo se notan en el costado afectivo de quienes hace décadas viven allí, sino que también se advierten alteraciones en la vida cotidiana, como zumbidos permanentes, interferencias en las señalas de televisión y celulares, alteración de ambientes naturales y sequía en el área de influencia de las torres. La de los Medero fue una de las familias que encabezaron la lucha ante el avance de la empresa encargada del tendido eléctrico (Líneas del Norte SA). Es una de las ocho familias que todavía residen en el lote y a las cuales les fue ofrecida una indemnización para construir sus casas en otros sectores alejados de la incidencia de las torres eléctricas. “Mi padre tiene hoy 74 años y el apellido Medero tiene 105 años de historia en ese campo”, contó Eusebio Medero, en un relato ante NORTE que graficó las condiciones en que vive su familia a pocos meses de la inauguración de la obra. El Electroducto NEA-NOA fue habilitado el 17 de agosto de 2011 en Sáenz Peña, donde se encuentra localizada la estación transformadora de 500 kv, una de las siete de la obra que atraviesa 1028 kilómetros y cierra el anillo del Sistema Interconectado Nacional. La empresa abandonó el lugar “Una vez que pasaron las líneas, Linsa abandonó el lugar y no volvió más. A nosotros nos sacaron 100 metros de campo para hacer dos portadas y no tenemos llaves para entrar en ese sector”, reveló. Explicó al respecto que la empresa contratista instaló esas portadas para atravesar el campo y que sólo operarios podían entrar y salir “cuando ellos quisieran”, sostuvo. En total, el campo de los Medero tiene 120 hectáreas, algunas más que las demás pequeñas explotaciones de minifundistas que viven en la zona. De esas tierras, Linsa utilizó siete hectáreas afectadas por la traza de la obra. “Las torres están a 60 metros de la casa”, precisó Medero, al tiempo que reveló que la familia analiza la construcción de una vivienda en otro sector del campo. Valor simbólico Mientras los trabajos para montar las líneas de alta tensión se desarrollaban en la zona, la contratista ofreció a los pobladores una indemnización por la utilización de parte de sus tierras. Para el caso de los Medero, la oferta fue de 7.437 pesos en concepto de pago por las 7,5 hectáreas ocupadas. “En esta zona esa tierra vale 2.500 y 3000 la hectárea”, afirmó, y reveló la negativa de la familia a aceptar la propuesta. Por eso se iniciaron acciones legales que hoy están en jurisdicción de la justicia federal. “Es el propietario quien debe poner el precio. Pero acá fue al revés, vinieron los de la empresa y nos notificaron que tenemos que cobrar eso”, lamentó Medero. Al respecto, recordó que el 24 de octubre de 2011 el representante legal de la familia (Rolando Núñez) elevó la contestación y el rechazo ante la justicia federal de Resistencia. Daños y zumbidos Por otra parte, describió las secuelas de los daños que las torres de alta tensión provocan en el ecosistema del lugar. “Produce sequía en los lugares donde pasa el electroducto, debajo de las torres y perjuicios en los animales. Nosotros teníamos un feed lot pero tuvimos que retirar los corrales que estaban bajo la línea”, señaló. Aseguró que técnicos de la empresa anunciaron que, luego de la conclusión de las obras, harían tareas de mantenimiento cotidiano. “No volvieron más. Decían que iban a venir a medir la tensión que pasaba por las torres, porque algunos dicen que no pasan los 500 kv de tensión, sino más”, alertó Medero. Asimismo, reveló que se escuchan permanentes zumbidos y, durante los días de tormenta, caen rayos aparentemente atraídos por la energía generada por las torres. “Hay momentos cuando no tenemos señal en los celulares y tampoco podemos ver televisión porque parece que genera interferencias en la captación de Direct TV”, indicó. También —según el relato de Medero— los efectos adversos se notan en la quinta donde la familia cultiva hortalizas y que se encuentra a 60 metros de las torres de energía. “Se secaron las plantas y las frutas”, lamentó. Fue más allá y sostuvo que la megaobra que prometía resolver los problemas de abastecimiento energético para la provincia en realidad no cumple por ahora ese objetivo. “Tuvimos más problemas de cortes de luz en invierno y verano”, concluyó.

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