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Jun 03 2013

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SOLO NOSOTROS PODEMOS PARAR ESTA LOCURA

 

Noticias de esta semana ponen en alerta roja a los damnificados por las fumigaciones con agrotóxicos.

La primera: el CONICET –Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología- asumió oficialmente las conclusiones del Laboratorio de Embriología Molecular, de la Facultad de Medicina de la UBA, que acaba de confirmar que el glifosato, el químico fundamental utilizado en la industria sojera, es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones.

El estudio, realizado con dosis hasta 1500 veces inferiores a las usadas en las fumigaciones de nuestros campos provoca comprobadamente trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales.

“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión”. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Round up, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

La segunda: un estudio interdisciplinario efectuado por el Ministerio de Salud de la Nación determinó que en Avia Terai, una localidad del Chaco rodeada de campos de soja continuamente fumigados, más del 31 por ciento de la población tiene un pariente con cáncer.

Los muy altos índices de cáncer, y también de discapacidad, se repitieron en otras tres ciudades cercadas por campos transgénicos: Campo Largo, Napenay y La Leonesa. La investigación vincula la causa de las enfermedades con el modelo agropecuario.

 La estadística recabada en el estudio es abrumadora: “En la localidad de Campo Largo, el 10 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres manifestaron tener algún tipo de discapacidad. El 29,8 por ciento reconoció tener familiares con cáncer en los últimos diez años. En Napenay, el 20 por ciento de los hombres manifestó tener algún tipo de discapacidad, y el 38,9 por ciento señaló la existencia de algún familiar con cáncer. En La Leonesa, zona arrocera, el 27,4 por ciento de la población declaró tener familiares con cáncer”.

El estudio comprueba que: “Las cuatro localidades que se han caracterizado por la agricultura que emplea paquetes tecnológicos de semillas transgénicas y uso de agroquímicos, en ellos las enfermedades tienen respuestas por encima del 20 y hasta el 38 por ciento, mientras que las dos localidades caracterizadas como ganaderas, donde no se emplean agrotóxicos arrojan valores muy bajos”, alerta la investigación.

La tercera: La directora del hospital de General Ramírez –ER-, Viviana Sterzer, confirmó que se realizaron fumigaciones con agrotóxicos en el campo pegado a la institución.

La profesional confirmo que esta práctica de fumigar encima del centro de salud que dirige y de las casas de familias próximas es habitual y se realiza sin ningún aviso ni control de prevención de los vecinos.

La cuarta: Una reunión urgente convocada por la Mesa de Defensa de las Escuelas Rurales en Riesgo de ser Fumigadas, de la que participaron AGMER, La Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú, la Asamblea Ambiental de Concepción del Uruguay, una representante de la Dirección Departamental de Escuelas, el Vocal del Concejo Provincial de Educación, Héctor de la Fuente, de la Dirección de Ambiente Municipal y FUNDAVIDA concluyó que por estos días nuevamente se han iniciado las fumigaciones masivas en torno a las escuelas rurales en nuestra zona, donde son fumigados los niños, el personal y los vecinos, sin ningún control.

El mismo Estado que por su ventanilla científica acaba de confirmar que estos productos producen cáncer, muertes y malformaciones, por la de los intereses económicos sectoriales hace la vista gorda cuando se trata de cuidar a los ciudadanos que son envenenados por las fumigaciones sin control.

Mientras tanto, una legislatura autista y cómplice con estos intereses quiere imponer una legislación que de aprobarse no solo no nos protegería sino que les daría impunidad definitiva a estos agentes de la enfermedad para que sigan destruyendo vidas y envenenando la naturaleza provincial.

 El Senador Oscar Arlettaz, presidente de la Comisión de Producción del Senado, acaba de anunciar que el cuerpo que preside esta considerando imponer regulaciones favorables a los fumigadores y que en todo caso, “quizás” considerarían la posibilidad de establecer “cortinas vegetales” (SIC) en torno a las escuelas para morigerar la llegada de estos venenos.

Nuestras autoridades provinciales habilitan por ausencia este panorama atemorizante, nuestros legisladores, cómplices, están preocupados en defender los bolsillos de las minorías que se benefician con los agronegocios, por lo tanto, somos nosotros las víctimas de estos mortales atropellos los únicos que podemos parar esta locura.

Fuente: http://www.fundavida.org.ar/web2.0/2013/05/31/11456/

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