«

»

Mar 01 2013

Imprimir esta Entrada

MÁS TRAMPAS LEGALES PARA HACER EXPLOTAR EL MONTE

Ley de Bosques: 5 años con pocos avances

 

 asdf

La emergencia forestal continúa, según un documento difundido el pasado mes de enero por Greenpeace, Fundación Ambiente y Recursos Naturales y Fundación Vida Silvestre Argentina. Señalaron que “Argentina cuenta con cerca de 30 millones de hectáreas de bosque nativo, lo que equivale sólo al 30% de la superficie forestal original. Nuestro país se encuentra en una verdadera emergencia forestal, acentuada fuertemente en los últimos 15 años por la expansión descontrolada de la actividad agropecuaria. Según datos oficiales, la moratoria a nuevos permisos de desmontes establecida en los artículos 7 y 8 de la Ley de Bosques (desde su sanción a fines de 2007 hasta que las provincias realizaran el Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos), no fue respetada: durante ese período en la región chaqueña, la selva misionera y la selva de yungas, se deforestaron más de 470.000 hectáreas. Si bien desde la sanción de la Ley de Bosques el promedio de deforestación anual disminuyó casi un 20% (pasó de aproximadamente 280.000 a 230.000 hectáreas al año), el mismo sigue siendo muy elevado: entre 2008 y 2011 se desmontaron 932.109 hectáreas. Santiago del Estero (399.660 ha), Salta (222.868 ha), Formosa (113.109 ha) y Chaco (102.592 ha) han sido las provincias con mayor deforestación. Si sumamos estos datos a los oficiales, desde la sanción de la Ley de Bosques hasta fines de 2012 se deforestaron 1.145.044 hectáreas, lo que promedia 229.009 hectáreas por año, 627 hectáreas por día, y 26 hectáreas por hora”.

Las referidas organizaciones ambientalistas lamentaron que no exista información oficial para poder establecer qué porción de los desmontes han sido realizados con autorizaciones de las administraciones provinciales y cuáles serían ilegales. En cuanto a las provincias, señalaron que Santiago del Estero ha desmontado 195.001 ha en zona amarilla y 6.719 ha en zona roja, mientras que Salta desmontó 31.749 ha en zona amarilla y 8.080 ha en zona roja. Respecto de Chaco, mencionaron que se desmontó 21.749 ha en zona amarilla. Destacaron que son los casos más graves de deforestación en zonas protegidas por la ley de bosques.

La matriz de los desmontes, silvopastoriles y explotaciones forestales

En la práctica, el monte chaqueño no está protegido con el fin de asegurar se explotación racional y su correcto aprovechamiento socio-económico integral, tal cual lo dispone el articulo 44 de nuestra Constitución. El monte no tiene futuro. Esta es la realidad, lo que nos permite compartir el análisis y las conclusiones contenidas en el documento elaborado por las organizaciones ambientales. Efectivamente, fueron pocos los avances concretos que se lograron a partir de la nueva ley nacional 26.331 de presupuestos mínimos (ley de bosques). Dicha ley nacional debería tener vigencia real en el Chaco por aplicación de la ley provincial 6.409 y el decreto reglamentario 932/10. Sin embargo, por medio de estas herramientas legales locales se inició un extraordinario proceso de creciente implementación de planes de cambio de uso de suelos con montes con el objetivo concreto de ampliar la frontera agrícola, ganadera y forestal, que progresó casi sin límites reales y legales. En el curso de los últimos 40 meses ingresamos a una etapa netamente inflacionaria en la entrega de tales autorizaciones, que sumados a los desmontes, silvopastoriles y explotaciones forestales clandestinas, están diezmando el monte hasta el punto que es probable que no pueda reponerse.

Trampas legales

 Se aplican todo tipo de artimaña para aparentar que se cumple con la ley. Se armó una organización a tales fines, que funciona aceitadamente de la mano del dinero. Algunas hasta son ingeniosas, especialmente para las mentalidades lucrativas extremas, entre los que se destacan los más altos funcionarios del gobierno actual que postulan posiciones productivistas, también excesivas, apoyándose en la idea del progreso perpetuo y de las máximas rentabilidades para los pequeños grupos o empresas que concentran todas las ganancias, ha despecho de las grandes mayorías sociales rurales, que son expulsados de sus minifundios o pequeños campos porque no pueden sobrevivir en condiciones más o menos dignas porque no tienen ingresos dado que no pueden financiar sus pequeñas actividades productivas. Terminan por alquilar o vender sus campos a los pools de siembra o venden sus montes a los explotadores forestales y se agrupan en los asentamientos precarios de las localidades del interior o migran al área metropolitana.

Las trampas se han hecho más visibles en el curso de los últimos tiempos. Para ir por todo el monte, especialmente por los algarrobos y los quebrachos utilizan la Disposición 039/10, sancionada por la subsecretaria de recursos naturales. Se valen de la amañada excepción que establecieron en el último párrafo del artículo 11 de dicho instrumento. La regla general establece una secuencia de contenidos bastante apropiado, que se orientan a proteger el suelo, el agua, la vegetación (el monte) y la fauna, o sea el ecosistema considerado integralmente. Por esta cláusula se obliga al que solicita el otorgamiento de un plan de cambios de uso de suelo que cumpla con todas las condiciones previstas en dicho articulo, que son muchas y muy exigentes, entre las cuales se obliga al beneficiario a presentar un resumen legal y forestal, la determinación de los productos forestales que pretende extraer, con detalles de los tramos, especies y productos, más las imágenes satélite del predio, el mapa de ubicación del campo, el mapa con categoría de conservación, el comportamiento del clima en período mayor de 10 años, la cartografía de uso de suelo, el plan de manejo de suelos y agua, la vegetación existente, un inventario forestal, las habilitaciones del suelo, cortinas vegetales, las planillas de inventario forestal y un plan de trabajo, entre las condiciones perfectamente establecidas en la Disposición 039, que luego se frustran como consecuencia de las trampas legales porque al final del articulo 11 la subsecretaria dispuso que todas estas condiciones no se deben cumplir cuando los aprovechamientos forestales comprendan superficies menores de 10 hectáreas, que sean propiedad de “pequeños productores”, siendo suficiente para que exploten el monte que presenten la voluntad de extracción total.

Para lograr tal fin, aparentemente altruista, consideran suficiente la realización de un inventario rápido, efectuado por personal técnico o profesional de dirección de bosque, en un trámite gratuito. Esto, que parece un acto de bondad de una gestión que se postula progresista hacia los pequeños productores, se transformó en un herramienta formidable para atacar el monte, fundamentalmente para explotar algarrobos y quebrachos, especialmente los que están en tierras fiscales porque hasta los simples ocupantes –muchas veces ficticios- pueden solicitar estas autorizaciones con la intervención de los empresarios o productores forestales, quienes intervienen y manejan las actuaciones administrativas para solicitar la extracción completa del monte representando a personas que no son propietarias, con la venia ilegal del Estado. Por ese motivo aparecieron muchos “nuevos ocupantes”, que una vez que se termina la extracción de la madera se van del lugar o nunca habitaron las tierras fiscales donde se explota la madera. De este modo están diezmando el monte bajo el auspicio de la actual administración. El daño que están provocando se concentra e intensifica en el Dpto. Güemes, donde todavía existen especies centenarias en pie. Están destruyendo El Impenetrable. Con los permisos para sacar madera en superficies menores a 10 hectáreas, estimaban que podían sacar dos equipos de algarrobos; sin embargo, sacaron hasta ocho camiones llenos en sus chasis y acoplados, con más de 30 y 35 toneladas por viaje.

 Propiedades comunitarias indígenas explotadas

Uno de los grandes objetivos de los explotadores forestales ha sido y son los algarrobos de las propiedades comunitarias indígenas, especies centenarias que se preservaron como consecuencia natural de la cosmovisión de los pueblos originarios, actualmente en crisis producto de los intereses personales de algunos de sus dirigentes y representantes. El caso más paradigmático es el de la asociación civil Meguesoxochi, que es titular de la propiedad comunitaria de las 150 mil hectáreas ubicadas en el Interfluvio. Allí están exterminando el monte algarrobo, mientras las familias indígenas continúan en situación de pobreza extrema. Algunos explotadores forestales siguen de fiesta ante el festival de autorizaciones otorgadas al amparo de la tramposa excepción incorporada al art. 11 de la Disposición 039/10. Es tan evidente el fraude a la ley que hacen figurar a familias indígenas como pequeños productores, cuando no lo son, autorizándose la explotación del algarrobos en superficies de hasta de 10 hectáreas cuando públicamente se sabe que la propiedad comunitaria es enorme por su gran superficie, de tal modo que no debe ser categorizada como exceptuada de las condiciones establecidas en art. 11 de la referida disposición. La maquinación se multiplica entregando muchas autorizaciones para extraer maderas en superficies menores a 10 hectáreas, con lo cual amplían el radio de explotación según el interés directo del empresario, que acumula autorizaciones que le permite una gran escala territorial de explotación y de ganancias. Además, varias de las explotaciones superan el límite de 10 hectáreas e, incluso, se realizan en lugares distintos a los autorizados. Convirtieron a la Megue en un verdadero mercado persa, hasta la extinción de los algarrobales.

Últimamente van por el monte de la propiedad comunitaria wichi de la asociación civil Misión Nueva Pompeya. Quieren quedarse con los algarrobales centenarios que allí existen. En reuniones con las asociaciones aborígenes, los funcionarios públicos insisten que corten los algarrobos y saquen la madera, para lo cual realizaron varias ofertas. También irán por la reserva mowitob, a propósito de que ya sacaron gran parte de los algarrobos del monte de galería de ambas márgenes del río Bermejito.

Enlace permanente a este artículo: http://www.centromandela.com/?p=4833