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Feb 14 2013

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Morir en Cautiverio

 

 

Chaco: la muerte de Matías Ríos en un calabozo de la alcaidía de Villa Ángela

La crónica oficial relata que Matías Ezequiel Ríos murió como consecuencia de que se quemó un colchón en una “celda de aislamiento” de la alcaidía de Villa Ángela. En realidad, el preso se quemó en un calabozo en donde estaba alojado como consecuencia de un delito por el cual se lo investigaba. No estaba condenado, por lo que el sistema judicial debió presumir que era inocente; sin embargo, permanecía aislado.

Algunos internos refirieron que Ríos parecía un preso conflictivo como consecuencia de experiencias anteriores en otros establecimientos carcelarios. Sus actitudes despertó la reacción y furia de algunos agentes penitenciarios, sobre todo de los más jóvenes del servicio nocturno. Repetidamente Ríos fue maltratado y vejado por el personal, hasta que terminó en el lúgubre calabozo donde perdió la vida.

¿Por qué murió Ríos?

Las autoridades penitenciarias señalaron que en el calabozo donde estaba Ríos se inició un incendio quemándose un colchón. La refería celda es en realidad un deplorable calabozo, de pequeñas dimensiones, sin aireación, con una puerta de chapa que cuenta con una pequeña abertura en su parte superior, que tiene la función de “respiradero”. Allí se encontraba preso Matías Ríos, en un ámbito absolutamente inhumano y degradante, aún cuando todos los organismos nacionales e internacionales reclaman el cierre de los calabozos y de las restantes de dependencias donde los presos son sometidos a aislamientos, castigos y tratos degradantes.

 El domingo se quemó un colchón. Los presos alojados en las celdas cercanas, incluso los que se encontraban pasillo de por medio, que por cierto es muy estrecho, percibieron el fuerte olor de colchón quemado y comenzaron a golpear las puertas de rejas de sus celdas y a solicitar la intervención del personal penitenciario. También refirieron que escucharon gritos espantosos de Ríos. Tales presos testimoniaron sobre los hechos en la actuación administrativa que inició la propia jefatura de la alcaidía, por lo que difícilmente se descubra la verdad.

Con bastante retrazo se hizo presente el personal penitenciario frente al calabozo. No pudieron abrir inmediatamente la puerta producto de que estaba recalentada. Mientras tanto, salía humo y algunas llamas por la abertura ubicada en la parte superior de la puerta. Cuando finalmente lograron abrirla y rescatar a Ríos, éste ya se encontraba quemado en gran parte de su cuerpo. En el hospital comprobaron el colapso integral de la vía respiratoria por el volumen y por la toxicidad del humo que produjo el colchón quemado.

Los colchones de la muerte

Los colchones existentes en la alcaidía no son ignífugos. Los incendios de colchones de poliuretano o goma espuma en lugares de detención liberan determinados químicos que ocasionan consecuencias trágicas en la población carcelaria y el personal penitenciario. No solo el fuego es mortal, sino también y sobre todo la combustión que el fuego genera en estos colchones. En agosto de 2011, la legislatura chaqueña sancionó la ley 6859 por la cual se estableció la obligatoriedad de utilizar colchones ignífugos en todas las cárceles. La ley en cuestión tiene sólo dos artículos. En primero establece la “obligatoriedad de utilizar colchones ignífugos en todo establecimiento que tuviere por finalidad alojar a personas privadas de su libertad”. Mientras que el segundo determina que “la sustitución de los colchones existentes a la fecha deberá efectuarse en un plazo de seis meses, a partir de la vigencia de la presente ley”. Es decir que a marzo de 2012, la medida continúa violada y generó muchas muertes y quemados con secuelas severas e irreversibles. A su vez, la red de incendio es precaria. No existían extinguidores suficientes para combatir posibles siniestros en los pabellones. En la práctica, para combatir eficientemente un incendio se debería contar con rociadores en primera instancia, espacios de traslados de los internos y, luego, el ataque al fuego con extinguidores

Por lo tanto, la muerte de Ríos pudo ser evitado si en la alcaidía de Villa Ángela existieran colchones ignífugos porque son apropiados para retrasar la propagación del fuego en caso de incendios y su implementación puede salvar vidas de personas cuya privación de la libertad debe efectivizarse dentro de los estándares de seguridad inherentes a los derechos humanos.

Los responsables

Claramente quedó de manifiesto que el personal penitenciario no abrió la puerta de chapa de calabozo en el momento oportuno. La tardanza en que incurrieron hizo que Ríos estuviera mucho tiempo expuesto al fuego y al humo tóxico del colchón quemado.

Lo retiraron de la celda cuando Ríos prácticamente estaba todo quemado, en tal grado que luego inevitablemente fallecería, pronostico que se potenciaba porque ningún hospital chaqueño, incluido el Julio C. Perrando, no tiene servicio de quemados, motivo para el cual la asistencia que se brinda es bastante limitada y los resultados de los casos que derivan de los establecimientos carcelarios casi siempre desembocan en los muertes de los quemados.

En definitiva, el incendio provocado en el calabozo de la alcaidía de Villa Ángela determinó la muerte de Ríos, con lo cual se pone en evidencia las profundas fallas del sistema penitenciario, que verdaderamente funciona muy mal y que desde su creación , hace poco tiempo, exhibe un record de muertes en establecimientos penitenciarios y carcelarios, particularmente en los últimos sesenta meses. Esto entabla la responsabilidad objetiva del estado chaqueño que tiene la obligación de preservar la vida y la salud psicofísica de los presos como consecuencia de lo que establece el ordenamiento legal, que no admite ninguna justificación cuando se producen lesiones, enfermedades y muertes evitables en estos lugares detención. La responsabilidad del Estado es completa y total, justamente porque mantiene privado a su libertad los personas. En este caso, tal responsabilidad se agrava porque el personal penitenciario no actuó con la eficiencia necesaria, ni procedió conforme a las pautas mínimas de intervención que están establecidas por estos tipos de siniestros. La única conducta apropiada que debían desplegar consistió en la apertura inmediata de la puerta para rescatar el preso y apagar el incendio porque de lo contrario el resultado sería una muerta segura. No obstante ello, los penitenciarios demoraron en abrir la puerta de chapa, a tal punto que el calabozo se transformó en una caldera. Es claro que el personal penitenciario no cumplió con la función esencial de vigilar y cuidar a Ríos para asegurar su vida y su salud.

Si el personal hubieron actuado eficientemente, siguiendo las pautas mínimas de un plan de evacuación, probablemente Ríos no se hubiera quemado ni hubiera inhalado humo tóxico porque hubiera sido rescatado a tiempo. Claramente incurrieron en una grava falta de servicio que posibilitó la evolución del incendio, la quema del preso y su posterior muerte. Por lo tanto, el Estado chaqueño nuevamente violó el Art. 18 de la Constitución Nacional y los Art. 14, 15, 21 y 27 de la Constitución de Chaco, que impone a los funcionarios el deber de brindar seguridad a los internos alojados en las unidades de detención porque finalmente son los responsables de la vida y de la integridad psicofísica de los presos.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación repetidamente señala que el personal carcelario y penitenciario tiene la obligación de prestar un servicio en condiciones adecuadas para garantizar la vida y la salud de los presos. La protección constitucional contra los funcionarios y agentes públicos con respeto a las personas privadas de libertad en los establecimientos detención son muy claras y se concentran en el derecho a la seguridad individual de cada preso y el derecho a la integridad personal de los presos. La muerte de Matías Ríos es un típico caso de la violación de derechos humanos por el lugar, las condiciones y las circunstancias en que se produjera el fallecimiento. Chaco se ha transformado en un territorio para morir en cautiverio.

14 de febrero del 2013

Resistencia

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