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Feb 05 2013

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Doble estándar para comunicar

Fuente: Diario Primera Línea

Por Jorge Capitanich

La ineficiencia y corrupción administrativa nos cuesta $500 millones, se quejó.

En un informe, Capitanich admitió hechos irregulares en Educación

 

El informe de diagnóstico que el propio gobernador Capitanich elaboró el pasado 27 de diciembre, para ser presentado a sus funcionarios, salió a la luz y revela una situación lapidaria sobre el funcionamiento de Ministerios, organismos autárquicos, secretarías y subsecretarias del Poder Ejecutivo, y a los presidentes y vocales de organismos autárquicos y descentralizados.

Cabe recordar que el encuentro al convocó el Gobernador, se llevó a cabo en los días 2, 3 y 4 de enero en el Salón de Actos de Casa de Gobierno, que reveló la actual situación de cada una de las áreas pero además a través del mismo, Capitanich reconoce la existencia de hechos de corrupción.

“Las metas que se fian en esta agenda tienen que ver con el objetivo del último trineo de mi mandato como Gobernador de la provincia del Chaco, en consecuencia es preciso fijar un cronograma detallado que permita y facilite la instrumentación del cumplimiento de los mismos”, establece como pauta el Gobernador.

En el documento, la que más pronunciada es sobre el Ministerio de Educación, durante la gestión del ex ministro de dicha cartera, Francisco Romero. En cuanto a la situación, recuerda que “en el sistema educativo pedí eficiencia a directores regionales, control de ausentismo, regularización de porteros, externalización de servicios.  Nunca obtuve respuesta”.  Y a continuación, reconoce que “la ineficiencia y corrupción nos cuenta 500 millones de pesos por ejercicio fiscal”, una de sus afirmaciones más graves aunque no especifica nombres.

Por otra parte, otro de los apartados más resonantes del informe se desprende una afirmación lapidaria sobre los indicadores de gestión, a los cuáles los califica como “decididamente malos”. Y aquí un confesión personal sobre su gestión y la de sus funcionarios: “el denominador común es: falta de gestión. No hay vocación, no hay calidad de gestión. Hay un equipo de funcionarios amigos incompetentes. No ejecutan instrucciones. Pretenden hacer cosas que no funcionan”.

 

Punto por punto, crítca por crítica

A continuación exponemos cada uno de los temáticas abordadas por Capitanich en su informe, el resultado y las metas que el primer mandatario espera lograr a través de lo que denomina la agenda temática.

Calidad de gestión: “en esta etapa de nuestra gestión debemos poner énfasis en el desarrollo de un sistema informático de alta calidad que permita satisfacer las demandas de un gobierno que debe propiciar por sus características la modernización tecnológica. Han pasado cinco años y no hemos podido desarrollar una gestión transformadora. No tenemos gobierno electrónico. No tenemos firma digital extendida. No tenemos control de ausentismo. No tenemos ingreso informatizado con sistemas de control de acceso y salidas de los organismos del sector público. No tenemos un adecuado funcionamiento de nuestra central de datos y recepción de mensajes. No hemos desarrollado un sistema de gerenciamiento del sector público de alta calidad.

Logros parciales

“Nuestro logros son parciales. Marco lógico, Sigob, Safic, con aplicaciones parciales no integradas, Función de producción inconclusa. Indicadores de impacto, producto y resultados elaborados pero con problemas de sistematización en el control. Empresas públicas sin balances actualizados. No existe un sistema integrado de gestión.

Fracaso sobre títulos de propiedad

“Hemos fracasado estrepitosamente en la entrega de títulos de propiedad para nuestros productores de agricultura familiar. También para los 19.000 títulos a entregar a familias urbanas. Registramos avances parciales e inconexos en materia de transformaciones estructurales de planificación territorial y ordenamiento urbano”.

Cuestión ambiental con avances parciales

“La agenda ambiental avanza con el tratamiento de residuossólidos urbanos pero con menor velocidad que la deseada. No avanzamos en el código ambiental. Tenemos debilidades respecto a la aplicación de la fiscalización y control de las leyes sancionadas. Respecto a tratamiento de residuos peligroso, industriales, patológicos.

Corrupción en salud

“Obtuvimos resultados satisfactorios en materia sanitaria respecto a mortalidad infantil, materna, infraestructura edilicia, provisión de leche materna, reducción de enfermedades, reducción de riesgo sistémico por epidemias”, destaca. Pero asimismo, señala; “Tenemos un serio problema de organización de los recursos humanos, de cumplimiento de metas de atención, sin capacidad de ordenar adecuadamente la atención de numerosos pacientes”.

“Los servicios no funcionan correctamente. Tampoco la distribución de medicamentos. Tampoco la administración de ambulancias porque no se cumple protocolo, porque hay corrupción en los arreglos de vehículos, porque lo rompen permanentemente, porque no están los chóferes necesarios, tampoco el personal de servicio de limpieza y porque el sistema de redes no funciona aceptablemente,” admite.

En este contexto, expone que “los equipos se descomponen y no los arreglan. Las ambulancias se rompen y las arreglan. Se deterioran los equipos. No funcionar los tomógrafos, ecógrafos, y otros equipos complementarios por una sola razón: se derivan las prestaciones al sector privado para incrementar las facturaciones de servicios conexos”.

Y reclamó: “Pedí un modelo de organización de cada centro de salud, de cada hospital, de cada servicio. Pedí informatización para turnos nuevos. Pedí gestión e inteligencia pero nada se logró.”

 

Educación: incumplimiento de metas

En otro tramo, se refiere al Ministerio de Educación el cual lo compara con la misma situación de Salud. “Ausentismo docente, falta de control. Incumplimiento de metas. Formación docente marcadamente deficiente”, cuestiona. Y prosigue: “Hemos avanzado en la inclusión social educativa con útiles escolares, netbooks, conjuntos escolares, edificios, muebles, elementos pero nos falta calidad y equidad”. Y reitera sus perdidos sin respuestas: “Pedí organizar cada escuela, cada regional, cada liquidación. Pero nunca se cumplió. En el sistema educativo pedí eficiencia a directores regionales, control de ausentismo, regularización de porteros, externalización de servicios. Nunca obtuve una respuesta”. Y aquí ubica la cuestión de la corrupción: “La ineficiencia y corrupción nos cuenta 500 millones de pesos por ejercicio fiscal”. Y propone: Nuestro desafilo es construir calidad de gestión con metas y objetivos que promuevan estrategias de participación social y ciudadana a los efectos de internalizar en nuestra sociedad el compromiso necesarios con cambios estructurales de carácter sustentable”.

Falta calidad educativa

“Nuestra provincia ha logrado resultados extraordinarios en materia de inclusión social educativa, pero nos falta equidad y mucho más aún: nos falta calidad y excelencia educativa. Distribuimos 8300 netbooks y llegaremos a 11.600 el año próximo”. Y se pregunta: to¬dos la usan, están capacitados nuestros docentes pa¬ra administrar nuevas tecnologías, tenemos los acce¬sorios necesarios para darles utilidad y contenido. Nos ayuda a mejorar. Hemos distribuido casi 300.000 libros. ¿Los leen?, se pregunta y repregunta, ¿Hay un sistema de medición objetiva que nos permita reconocer avances cualitativos en lectura?

Déficits del sistema sanitario

 Sobre la calidad sanitaria, Capitanich expone que del sistema sanitario presenta una serie de deficiencias promovidas por déficit de conducción en zonas sanitarias y/p directores regionales para cumplir metas. En este contexto, plantea las inversiones en infraestructura edilicia deben estar acompañadas por mantenimiento de equipos y por mejor asignación de recursos humanos: En este sentido, señala que los principales déficits del sistema sanitario son los siguientes: provisión de agua en zonas críticas; provisión de medicamentos en tiempo y forma (Correo Argentino y Plan Remediar); aplicación del Sumar; adquisición de ambulancias, protocolo de uso y manejo, reparaciones y designación de chóferes; limpieza de hospitales y centros de salud, unidades de servicios especiales, verificar la comida en hospitales y elementos de cama, sábanas; distribución de médicos especialista (anestesistas, neonatólogos, pediatras); atención de emergencias (197), recupero de obras sociales, Pami, empresas aseguradoras; financimento del Fondo de Salud Pública y el funcionamiento adecuado de un tomógrafo para Sáez Peña, Resistencia (enero) e incorporación de resonancia magnética conjuntamente con ampliación de internación de maternidad y neonatología.

“La calidad de gestión debe asimilarse al sistema provisional y de la otra social con el objeto de mejorar y perfeccionar el funcionamiento de la farmacia social”, sostiene.

 

Empresas públicas: indicadores malos

En otro ítem, Capitanich expone sobre la gestión de las empresas públicas en la provincia debe incluir desde laboratorios chaqueños SA, Colono SA, Ecom Chaco SA, Secheep, Sameep, Nuevo Banco del Chaco, más todo el grupo financiero. En este sentido, considera que es “preciso consolidar el patrimonio neto de sector público financiero y no financiero. La actualización del balance es una precondición para establecer un sistema de divulgación de la información”. Por ello, señala que todas las empresas deben actualizar el componente de sus activos. El impacto en el PN (Patrimonio Neto) será significativo. Y paralelamente, opina que es necesario aceptar una seria de críticas objetivas respeto al funcionamiento de cada empresa.

Así se refiere en primer lugar a la empresa de energía Secheep, sobre la cual recuerda que “no ha modernizado. El gerenciamiento no se ha renovado.  No hay centros de contacto para atención de los clientes. No hay una publicidad institucional para proveer de información a la sociedad”.  Y destaca que si bien se ha avanzado en adquisición de equipamiento, camiones, vehículos, en reducir la externalización de servicios, por otro lado considera que es preciso aceptar ciertas falencias grave señaladas a continuación: “No estamos preparados para emergencias pese a estar 5 años de gestión; no tenemos equipos alternativos para desligar provisión de agua potable y no cumplimos con el plan ni el cronograma de inversiones; no resolvimos el tema de Trastea”, y por último, reconoce que “no conducimos la empresa”. Seguidamente, destaca que pese a que “invertimos de 3000 millones de pesos y tenemos los mismos problemas. Hay incompetencia y descontrol. No avanzamos en hidrocarburos. No tenemos gestión.  La única virtud que tuvimos es no contraer deuda con Camesa.”

 

Sameep; déficit estructural

 “En Sameep tenemos un déficit estructural. No cubrimos eroganciones operativas. El tesoro financia 500 millones de pesos acumulados. No recuperamos inversiones. No mejoramos abastecimiento si no fuera por las inversiones estructurales de obra. No cambiamos gerenciamiento. Tenemos deficiencias contables. Tenemos deuda provisional, financiera y con proveedores”, expone. Y en la misma línea, establece que lo mismo ocurre con Ecom, la que cuenta con “servicios caros e ineficientes”. Colono que debe arrancar en procesos de mayor calidad de gestión. El Puerto de Barranqueras, que presenta serías y ciertas deficiencias.

Defraudado

 Por lo expuesto, Capitanich concluye el documento reconociendo que el denominador común es: falta de gestión. “Me siento defraudado y profundamente dolido por haber confiado en ustedes. Evidentemente no hay compromiso. No hay vocación. No hay calidad de gestión. Hay un equipo de funcionarios amigos incompetentes. No ejecutan instrucciones. Pretenden hace cosas que no funcionan”, lamentó en un mensaje a sus funcionarios.

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