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Ene 25 2013

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LO QUE SE PRETENDE OCULTAR

Motín en la cárcel de Sáenz Peña

 

Ante la distribución de información muy parcializada y sesgada por parte del servicio penitenciario y de readaptación social de la provincia del Chaco, conviene y se hace necesario proporcionar a la opinión pública otras versiones y testimonios que permitan conocer, de mejor manera y de modo más objetivo, los hechos tal cual sucedieran durante el motín que se produjo en la cárcel de Sáenz Peña, que fue nada más y nada menos que el desenlace más violento en el marco de un proceso de pésimo funcionamiento del sistema carcelario en el citado penal. Por lo tanto, el motín no debe ser analizado como un hecho aislado, sino como parte del proceso de violencia y de descontrol que nítidamente se instaló desde noviembre del año pasado, pero que venía incubando meses atrás.

Los reclamos fundamentales de los presos fueron muy precisos y concretos, ante los oídos sordos de las autoridades mediante visitas demagógicas e inconducentes, que luego se traducían en más insatisfacciones y resentimientos, fundamentalmente como consecuencia de los tratamientos privilegiados que favorecían y favorecen a un minúsculo número de presos. Repetidamente solicitaron y protestaron por el trato violento del personal penitenciario, por la pésima calidad de la comida, por la falta o insuficiencia de agua potable, por la defectuosa atención sanitaria y por el incumplimiento sistemático en materia de transporte de familiares para que se concretaran las visitas. Pero fundamentalmente y siempre se quejaron por la violencia aplicada por los penitenciarios, fundamentalmente por el equipo de choque que maneja la jefatura del penal. También rescataron la buena relación que mantenían con los celadores destinados a los módulos (pabellones), aunque paradójicamente tres de ellos resultaron rehenes durante la toma del penal. Según los testimonios de los reclusos, fueron bien tratados y preservados de los presos más violentos. No fueron abusados ni sometidos a castigos u otro tipo de violencia. Los informes médicos hospitalarios corroboraron que los tres celadores no presentaban ninguna lesión. Sin embargo, los medios no advirtieron los graves daños psicológicos que suponemos que sufrieron los tres rehenes. Se los mandó a trabajar como si nada hubiera ocurrido, lo cual es un hecho grave solamente advertido –con buen criterio- por el médico del penal. Estos agentes deben descansar y ser tratados adecuadamente, para luego ser reintegrados a sus labores habituales.

El equipo de choque causó el motín

El motín se inició a media mañana del pasado lunes 21. Comenzó como reacción ante la violencia que aplicaba el equipo de choque a uno de los presos que se encontraba en el módulo 6. Lo habían sacado al interno para trasladarlo a otro lugar. Apenas salieron del módulo, lo penitenciarios comenzaron a castigarlo violentamente. Esta situación actuó como un factor disparador de la envestida de los internos, que ya vienen acumulando demandas insatisfechas que dieron origen a protestas cada vez mas violentas y que desembocó en el motín. Por lo tanto, el sistema penitenciario debe asumir su propia responsabilidad en la generación de este evento tan grave que a provocado tantos daños y lesiones, con consecuencias muy costosas en lo humano, funcional y económico

Represión desordenada y generalizada

Fue evidente que el personal penitenciario perdió el control del establecimiento apenas los presos del modulo 6 salieran de su cautiverio. Con total facilidad abrieron los portones de los módulos 3, 7, 8 y 9. O sea que en pocos minutos se plegaron al motín la mitad de la población carcelaria, lo que demuestra la extrema vulnerabilidad del penal, por diseño y por esquema de control en situación de máximo conflicto. Algunos internos relataron que los primeros que salieron corriendo y dejaron sus armas fueron los integrantes del equipo de choque, lo que fue más que una incomprensible paradoja dado que son los más violentos y se supone que son los más y mejores entrenados para desplegar acciones individuales y grupales de represión. El personal especializado de la policía provincial también actuó innecesariamente con mucha violencia. Y continúan las represalias.

 

Presos heridos y lesionados, sin atención sanitaria

 

A las preocupante novedades que significó la primer toma de rehenes de la gestión del gobernador Capitanich y el nivel de violencia que se desató en la cárcel de Sáenz Peña, que ya generaron represalias por parte del personal penitenciario, se agregó otra gravísima situación que puso en evidencia el gran descontrol en el manejo de los conflictos.

La víctima fue el preso J.M.E, de 19 años, del Barrio Nazareno de nuestra Ciudad, quién se encuentra internado en el Hospital Perrando, actualmente en media terapia, después de dos intervenciones quirúrgicas, con pronóstico reservado. Este preso recibió un impacto de una pistola 9 mm en la parte posterior de su pierna izquierda, que le provocó una enorme herida que no permite descartar una eventual futura amputación. Los internos que asistieron a J.M.E cuando fue herido afirmaron que el disparo fue efectuado desde el exterior del penal, por un policía del servicio 911, desde uno de los vehículos estacionados en proximidades del tejido perimetral.

N.F. : presenta múltiples heridas provocadas con postas de gomas por el personal penitenciario. No está asistido por el servicio sanitario. Las autoridades inicialmente se mostraron renuentes a exhibirlo.

C.N.B. Fue particularmente sometido a disparos de itaka porque le atribuían el liderazgo en la iniciación del motín porque estaba recluido en el modulo 6. No fue asistido por el sistema sanitario. El jueves 23 fue trasladado a la alicaída de Villa Ángela. Sus familiares denunciaron que en el trayecto fue sometido a castigos y torturas. En el curso de esta mañana la madre efectuó una presentación ante el juzgado de ejecución pernal a cargo de la Dra. Hilda Alicia Cáceres de Pascullo. La madre del preso literalmente informó al tribunal que su hijo tiene graves problemas renales que le causa hipertensión por lo que tiene que tomar diariamente una medicación que en este momento no le suministran. La Dra. Pascullo ordenó las primeras medidas sanitarias a la alcaidía de Villa Ángela. Agrego la madre que le impiden tomar contacto con su hijo preso.

 

 

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