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Ene 07 2013

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Médicos y abogados exigen una ley nacional sobre los agrotóxicos

Agroquimicos y salud.

Reunidos en Rosario piden proteger la salud con resguardo de los pueblos, recategorizar a los agrotóxicos y una producción órganica.

Reclaman que sean prohibidas las fumigaciones aéreas, como en los países europeos.

 

“Los productos aplicados en las fumigaciones (24-D, Glifosato y Di Camba) son altamente perjudiciales para la salud, y pueden ocasionar la muerte”, afirmaron en un encuentro investigadores de las facultades de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, de Medicina y el Instituto de Derecho Ambiental del Colegio de Abogados de Rosario.

“En investigaciones de bioquímica en laboratorio, los relevamientos de la cátedra de Salud Socio Am-biental de Medicina en diez poblaciones santafesinas y entrerrianas, se hallaron patrones de sustancias químicas y problemas de salud proliferando enfermedades por encima de los índices normales, casos de hipotiroidismo, trastornos neurológicos, enfermedades respiratorias, alergias, cardiovasculares, infartos, muertes por cáncer, que aparecen en los últimos cinco años, tras el proceso de industrialización agrícola”, indican las conclusiones del encuentro realizado en Rosario.

Indicaron que “es imperioso trazar caminos o acciones, por parte de los poderes del Estado (nacional y provincial), y la comunidad toda”. En ese sentido exigen que se “proceda a la inmediata re categorización de los agrotóxicos, de acuerdo con los estándares de Europa y los lineamiento de la OEA y la Organización Mundial de la Salud”. También piden “aplicar a toda la temática tratada el principio precautorio de carácter y rango constitucional, que establece que cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para impedir la degradación del medio ambiente”.

También piden “crear con carácter de urgente zonas de resguardo alrededor de poblados (ejido urbano o suburbano), prohibir fumigaciones aéreas (como en Europa), y en las terrestres fijar como mínimo 800 metros de la última vivienda, mediante una ley nacional de presupuestos mínimos de manejo integral de los productos químicos”.

Por otra parte, los investigadores impulsan la producción de productos orgánicos y la capacitación del sector privado que fabrica y utiliza este tipo de productos, para mayor observancia de las normas de salud y seguridad en la actividad agrícola y las que se dicten en el futuro”. En las conclusiones del encuentro agregaron que “es imprescindible desarrollar una tecnología alternativa que se adecue a las culturas y necesidades de cada país, es decir, acordes con las condiciones socioeconómicas y ambientales locales específicas”, sostienen.

También remarcaron la urgencia de “estudios e investigaciones exhaustivos de organismos genética modificada y su incidencia en la salud y sobre todo en productos comestibles. Como medida precautoria se debe decretar una moratoria en el consumo de estos, hasta que se realicen los mencionados estudios”.

El caso Sergio Castillo. El abogado Enrique Zárate, del Insituto de Derecho Ambiental y docente universitario, explicó que el 25 de septiembre de 1993 tres chicos de Zavalla, al cruzar un campo fumigado se mojaron las ropas y la piel con el agrotóxico Di Camba.

A las 24 horas padecieron vómitos, calambres y fueron internados en el Hospital Clemente Alvarez. A los dos días murió Sergio Castillo, de 16 años. Zárate llevó el caso por homicidio culposo contra el productor Carlos Fuca. Se halló el agrotóxico en la orina de los chicos y se demostró en el juicio que la muerte fue por intoxicación por plaguicida. Los sobrevivientes Héctor Castillo, de 18 ,y Víctor Vargas tuvieron daños renales permanentes.

“Alternativas de la agroecología”

Investigadores reclaman “modificar el modelo del monocultivo que degrada, empobrece y destruye suelos, y que se busquen alternativas de crecimiento, producción y no las de las semillas patentadas por los príncipes de este mundo, como asimismo del laboreo natural, rotación de los cultivos y modelos de producción orgánica. La agricultura orgánica y de comunidades campesinas demuestran que es posible producir alimentos y fibras sin agroquímicos”.

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