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Jul 24 2012

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UN PUERTO EN FRANCA DECADENCIA

Puerto de Barranqueras

Casi todos los puertos que la Administración General de Puertos de la Nación (AGP) entregara a las provincias no fueron ni son bien administrados. Pocos son rentables y se autofinancian. Esto ocurre porque la mayoría operan en el marco de una política de puertos que no defienden los intereses nacionales y son gestionados por personas designadas por compromisos políticos, sin capacidad y experiencia. El puerto Barranqueras no es ajeno a este cuadro de situación. Los sucesivos gobiernos, incluido el actual, designaron personas sin conocimientos suficientes. Los administradores no desarrollaron gestiones para potenciar el puerto como un verdadero medio alternativo de transporte. Solo se ocuparon por ostentar el cargo, ante la inercia de los gobiernos. Más allá de las repetidas declamaciones sobre la imaginaria reactivación del Puerto Barranqueras, desde el año 1.992 las administraciones que se sucedieron han contribuido al paulatino deterioro de la actividad portuaria.

Decisiones desacertadas y desafortunadas

El gradual deterioro del funcionamiento del puerto de Barranqueras obedece a múltiples causas. Algunas decisiones superaron los límites de lo razonable. En el amplio arco de medidas insensatas, sobresale –durante la gestión de la Alianza- la construcción en el muelle de un muro de 1,20 mts. de alto para operar con un río a altura de 8,50 mts., nivel al que se llega cada 100 años. Esta cobertura entorpece las operaciones de carga y descarga de los buques. También se destaca negativamente la instalación de un Centro Tecnológico en uno de los galpones del puerto para hacer yoga, gimnasia u otros menesteres alejados de la actividad portuaria, restándose seguridad a los operadores y complicando los controles que se deben implementar en una zona que se supone de alto control aduanero.

Se suman negativamente los serios problemas operativos por las grúas que no funcionan. De las antiguas, operan solamente dos. La compra de dos grúas y un tractor porta contenedores es unos de los recientes logros más destacados, aunque fueron mal emplazadas, además de que no se cuenta con la energía suficiente para hacerlas funcionar en forma apropiada, o sea sin complicar el normal abastecimiento de otros sectores del puerto y de la ciudad de Barranqueras. Además, dichas grúas aún no han sido nacionalizadas por falta de fondos.

Las autoridades minimizan que el puerto no cuenta con un depósito fiscal para recibir mercaderías para exportar, que bien podrían allí ser consolidadas y no en plantas privadas transitorias o permanentes habilitadas en el interior provincial, evitando que se produzcan situaciones como lo ocurrido en Quitilipi en el caso del “asado blanco”. En definitiva, contar con un depósito fiscal en el puerto permitiría mayor operatividad para exportar y el funcionamiento de mejores controles.

El negocio del dragado del riacho Barranqueras

El dragado del mantenimiento del riacho Barranqueras casi siempre resultó un gran negocio. El manejo del dinero proporcionado por la Nación es programado, ejecutado y controlado por el administrador de turno. Con el dragado se afirma, repetidamente, que se solucionan los problemas de navegabilidad; sin embargo, resultan estériles los trabajos realizados por la Administración de Vías Navegables, que provee la draga. Esto explica las precarias condiciones operativas del riacho, a pesar de que Nación envió 20 millones de pesos para el dragado, a tal punto que el puerto de Barranqueras no es continuamente apto para la carga de contenedores.

La draga opera en forma discontinua. Es una herramienta bastante inútil porque trabaja por flujo de presión de agua. Moviliza los sedimentos a través de lo que capta la cañería de la draga, depositándolos en otro lugar. Por este motivo la Isla Santa Rosa está cada vez más cerca del puerto.

El canon de dragado fue presentado como la gran solución; sin embargo, los datos demuestran que poco ha cambiado. Las mediciones de profundidad por dragado demuestran que fueron infructuosos a pesar de que se gastaron millones de pesos. Si hoy se efectuara una batimetría, quedaría al descubierto el negocio del manejo de la draga. El riacho está cada vez mas estrecho. Disminuye gradualmente el ancho de solera, que es la medida que regula el ingreso de las barcazas. La Isla Santa Rosa avanza y está cerrando el riacho a niveles alarmantes por la acumulación de sedimentos.

Los grandes anuncios y las frustraciones

Desde cuatro años atrás se efectuó con una serie de fastuosos e impactantes anuncios, comprometiéndose la ansiada reactivación del puerto de Barranqueras a través de políticas y planes de grandes inversiones que redundarían en frutos positivos a corto plazo. Sin embargo, a través de un breve balance puede entenderse que los anuncios solamente quedaron en promesas. Que nada se ha reactivado. Que todo sigue igual. Que, por el contrario, el puerto está en franca decadencia. Salvo una cerealera privada, el puerto está prácticamente inactivo. Pocos confían en el dragado, en las grúas y en el utilaje porque son obsoletos. Los servicios son pésimos, en consonancia con el notable déficit de gestión que demuestra el actual administrador Roberto Saturnino Benítez, a lo que se agrega el crítico nivel de capacitación del personal, destacándose el gran número de operarios que cobran a través de planes sustitutivos de empleos o que directamente son becarios, que funcionan sin la menor organización, sin misiones ni funciones específicas y determinadas, en la mayoría de los casos.

En octubre de 2008 se publicaba que exportadores invertirían 70 millones en el puerto. Trade Baires montaría una terminal multipropósito que generaría mano de obra directa e indirecta a 50 personas, solamente en la actividad portuaria. Nada de esto se concretó. En octubre de 2009 se publicó que regresaban operadores para potenciar el funcionamiento del puerto. Que la terminal biocentral recibió un galpón y que se apostaba a consolidar un transporte fluvial permanente para las cargas y la producción regional. Prometían una importante operatoria comercial para el puerto, utilizando el corredor bioceánico, para lo cual se entregó un galpón que hasta el día de hoy no se utiliza. El anuncio quedó solamente en eso. En enero de 2009 se publicó que una multinacional estaba interesada en invertir en el puerto. Representantes de la firma Louis Dreyfus se reunieron con el gobernador Capitanich. Prometieron una comercialización de mercadería desde el Chaco para el mundo, con importante inversiones. Hasta ahora nada se ha concretado. También en enero de 2009 se publicó que en el 2008 se superaron las 400 mil toneladas movidas en el puerto, agregando el interventor Benítez que la meta era 600.000 tns. cuando en realidad no se mueve 30.000 tns. de carga en el muelle fiscal dado que lo demás son movimientos de areneras y de cerealeras privadas, que no operan en la zona portuaria, que no ocupan personal, ni utilaje del puerto.

En febrero de 2.012 el gobierno habló de que se había reflotado el puerto gracias a las inversiones realizadas. Que en el 2.008 se transportaba 200 mil toneladas y que se llegará en el 2.012 a transportar 700 mil tns. de cereales. Se remarcó que el riacho de Barranqueras, en su extensión de 14 km., comercializa 3,5 millones de tns., y que se llegará a comercializar 5 millones de tns. en los próximos 5 años, ignorándose que esto resulta imposible bajo el actual esquema portuario. También en febrero del 2012 se publicaba que con un incremento de las cargas, además de asegurar la fabricación de 20 barcazas en Tandanor, se generaría una capacidad de transporte mensual de 100.000 tns, con lo cual la operación sería de alrededor de 1 millón de toneladas con barcazas propia, lo que constituyó una clara publicación engañosa. Vale la pena recordar que los silos de la Junta Nacional de Granos de100.000 tns. de capacidad pueden reciclarse tres veces al año. En ningún año se ha superado las 300.000 tns. de movimiento. Es hora que se reconozcan los errores y se corrija la gestión para comenzar a revertir el proceso de decadencia del puerto de Barranqueras.

 

Lunes 23 de julio de 2012.

 

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