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Jul 10 2012

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El Centro Mandela asegura que existe un nivel de indolencia y discriminación en contra de las comunidades aborígenes

A propósito de las muertes de dos hombres indígenas en Resistencia, en circunstancias poco claras y las dudas que se tejen en torno al accionar de la Policía, el Centro de Estudios Nelson Mandela advierte que la persecución policial en contra de las comunidades aborígenes es histórica.

“El sistema policial mantiene a los jóvenes aborígenes dentro de sus barrios”, alertó el coordinador del Centro, doctor Rolando Núñez. En este sentido, contó que el accionar policial implica un com¬portamiento particular de los jóvenes y además identifica claramente a aquellos que tienen ciertas conductas sociales relacionadas con la drogadicción. En este sentido, planteó que ve muy poco compromiso de parte del Estado a la hora de asistir a las comunidades en conflicto con las adicciones. “Los jóvenes se drogan primero con nafta y el pegamento es el que le sigue”, gráfico, y remarcó “es muy fácil ver los sábados y domingos, a jóvenes tirados en la calle producto del consumo de sustancias”.

A esta realidad, Núñez dijo que se suma la persecución policial que es histórica en barrios como el Toba, Camalote y asentamientos como El Timbó y Cheeliyí. De hecho, puntualizó las de¬nuncias y cuestionamientos que desde siempre existieron en contra de la comisaría Décima. “En vez de ofrecer una herramienta de equilibrio y de resolución del conflicto, hacen todo lo contrario”, comparó.

En este contexto, el profesional aseguró que las comunidades indígenas en los barrios mencionados están viviendo un clima de extrema desprotección, principalmente cuando las familias recurren a la fuerza policial para radicar la denuncia por algún caso particular o ante la desaparición de un familiar.

“Hay un nivel de indolencia y discriminación en contra de las co¬munidades aborígenes”, aseguró, y planteó que “cuando hay una señal, una alarma de una familia, la policía tiene que activar todo un sistema de búsqueda, porque las primeras horas son las más im¬portantes”. Esta última apreciación obedece a las quejas de la familia de Daniel Patrici o-el sujeto de 32 años que fue encontrado muerto tras estar desaparecido hace cinco días en aguas del río Negro- sobre el accionar de la comisaría Décima, en el cual se detectaron serias falencias, principalmente a la hora de tomar la denuncia por desaparición del hombre, pese a que ya habían pasado las primeras 24 horas.

 

 

Cambios en la Policía

Para Núñez en comisarías como la Décima y la de Fontana, que tienen contacto directo con la población aborigen, deberían comenzar a incorporar y capacitar a policías que representen a las comunidades, como parte de un proceso de cambio, pero sin transformar la mentalidad y la forma de ser éstos futuros efectivos policiales.

“La educación y la formación, es la policía del futuro, pero empezamos al revés y estamos atravesando un proceso caótico”, sostuvo Núñez, refiriéndose a su vez a la aprobación de la Ley de Seguridad Pública, que a su opinión empezó sin tener en cuenta antes qué policía se necesita para la provincia.

“La ley ha repercutido negativamente en la aplicación, pero entre comillas, porque aún está pendiente la designación del coordinador de la fuerza, que sería el responsable operativo de las comisarías y, mediante su aplicación, quedaría sin efecto la figura del jefe y del subjefe de la Policía”, recordó, y advirtió que “producto de las presiones aún no se ha designado al coordinador, y mientras existe un doble comando, el efecto es potencialmente peligroso”.

Críticas al Idach

 

Frente a la muerte de los dos indígenas, Núñez planteó que es alarmante que el Idach esté tan aislado de sus bases. “Es llamativo el accionar el Idach en este tipo de casos, se lo ve muy sometido a las cuestiones vinculadas con el Gobierno”, opinó.

 

Fuenrte: primera Línea.

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