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Jul 05 2012

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LOS DILEMAS DEL PERRANDO

Por Alfredo Zurita

El fuego cruzado a que era sometido el Perrando según mi nota de días atrás, acaba de cobrar su primera victima, el director, al sumarse al tiroteo la presión mediática nacional por un episodio confuso de intercambio de bebes.

Es reemplazado por un nuevo director transitorio, mientras se sustancia el concurso del cargo, que se estima llevará aun varios meses.

Hay varios temas que merecen reflexión en este asunto. Por un lado las palabras del director días antes de su renuncia, mencionando a la gente que no tiene nivel para estar en el hospital, aludiendo parecería jefes de servicio. Por otro que las direcciones de los grandes hospitales se están concursando en forma previa a la sanción de una ley de carrera, que se anuncia acaba de ser enviada a la Legislatura, de modo no le serian aplicables las pautas de esta carrera, y se trataría mas bien de una selección que se haría entre los postulantes según criterios ad-hoc, y si algún hospital políticamente importante hay en la provincia es sin duda el Perrando, de modo su director era y es cambiado en cada gobierno en forma automática, no así los de los demás hospitales, y el Perrando en los últimos cuatro años ha cambiado varias veces de director, la forma mas rápida y económica de obtener plazos en los conflictos, puesto los funcionarios, en diversos niveles son solo fusibles, muchas veces puestos con esta única intención en líneas que se sabe están muy sobrecargadas.

En épocas del golpismo todo el mundo quería saber que harían “los tanques de Magdalena”, aludiendo al poderoso regimiento blindado de esa ciudad. El Perrando es lo que otrora los tanques de Magdalena. Cualquiera puede ser ministro o subsecretario, no así director de este enorme hospital que está día a día en el frente de batalla, y cualquiera puede entrar y observar lo que allí pasa, cosa más difícil de hacer en los despachos funcionariales protegidos por legiones de secretarias.

La ultima cuestión, y quizas la más importante es si un director por concurso podrá resolver los problemas del hospital, que no tiene autonomía alguna, de modo que todas las decisiones mayores a comprar un lápiz se toman en otra parte. Un director que no tenga línea directa con el Ministro y/o Gobernador de la provincia durará horas en su cargo ante la más mínima presión interna o externa, y quizás esta falta de apoyo ha causado la renuncia del director, expresada tardíamente en reconocimientos post mortem. (post renuncia en realidad)

Diversas fuerzas actúan sobre el director de un gran hospital como el Perrando. Por una parte la presión de los gremios, y el público, por la otra el escaso control que tiene sobre el poder experto de los jefes de servicio, protegidos no solo por su poder experto, frente al cual el director, aunque sea médico, carece de competencia suficiente, sino tambien por las relaciones que ellos tienen, mediante su clientela privada con políticos y demás personas VIP. Plagiando a García Márquez, podríamos hablar del director en su laberinto

Quizas, entre docenas que ví pasar sin pena ni gloria, un director que recuerdo en especial fue el Dr. Barreiro, viejo funcionario de salud, rescatado de su jubilación, y puesto en su cargo por el mismo gobernador en 1973. El Dr. Barreiro comprendió que la estructura formal del hospital no le ayudaría en la gobernabilidad, de modo que comenzó a acordar con cada profesional en particular un esquema de trabajo, aunque a los pocos meses la presión sindical,lo sacó del cargo. La disciplina que había caracterizado al Dr. Barreiro en sus cargos en décadas anteriores ya no era funcional a los nuevos tiempos con mucho mayor protagonismo gremial, e incomparable asimismo al actual, donde cada medida debe ser negociada, y renegociada al infinito.

El Dr. Barreiro no era médico del Perrando, y esa es una precaución que toman todas las grandes empresas, así como el ejército y las iglesias. Los altos cargos gerenciales no salen de las propias instituciones, sino que son externos y todos son rotados periódicamente. Esta es una forma de evitar que alguna rosca interna de la institución controle las decisiones, puesto que las roscas, que la literatura llama “la organización informal”, existen en todas las instituciones. Lo mismo hacen las universidades de los países desarrollados y los organismos internacionales. La endogamia termina matando las instituciones, cuando alguna rosca comienza a controlarlas en su propio beneficio, incluyendo obviamente la prioridad a parientes para todo cargo. Basta observar la lista por orden alfabético de apellidos de los empleados para darse cuenta.

El viejo Perrando era en realidad una federación de pequeños hospitales en un predio común. Cada pabellón tenía un jefe de servicio, el patrón en la jerga hospitalaria francesa, que llegaba a las 7 de la mañana o antes, y se iba después del mediodía, por lo que todo el personal del pabellón, médico o no, debía estar antes de las 7, e irse después que se iba el jefe. Salvo la cocina y el lavadero, cada pabellón era autosuficiente. Eso ha desaparecido, y la departamentalización creo no ha hecho sino agravar los problemas al crear una estructura monstruo, donde pocos se conocen, y cada departamento negocia por su lado, con su propio sindicato.

Nuevos enfoques organizativos, como los propuestos por Mintzberg, deberían considerarse para la organización del hospital, así como la refuncionalización de la red de centros de salud de la capital y hospitales del interior. Quizas solo 10 % de los pacientes actuales necesitan la complejidad del Perrando, pero la escasa capacidad resolutiva de muchos servicios crea una demanda excesiva donde lo simple se mezcla con lo complejo, y todos quieren ser atendidos primero.

Si se compara la inversión gubernamental en hardware hospitalario, es decir edificios y equipos, y software, es decir organización, asombra la discrepancia, pero no es raro en organizaciones endogamicas y muy burocratizadas, donde lo único que se puede hacer sin mucha resistencia es construir y pintar, puesto que la organización informal de las instituciones se opondrá a todo cambio de fondo.

Un gran estudioso del estado en America Latina, el sociólogo Alain Touraine, fue entrevistado por el presidente Menem en algún viaje a Francia. Entrevistado por la prensa dijo haber dicho a Menem, que solo estaba haciendo la mitad de la tarea. No solo era cuestión de demoler un aparato estatal ineficiente, sino tambien de construir un aparato estatal eficiente, y eso creo que requerirá algo más que poner un director por concurso en el Perrando,seguir construyendo, o computarizando las decisiones dando proyecciones con decimas y centesimas.

 

 

 

 

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