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May 12 2019

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LAVADO III: el CENTRO MANDELA confirmó irregularidades en Roca en el manejo de fondos para construir viviendas populares

Baldio

Algunas irregularidades que fueron corroboradas en Presidencia Roca muestran las responsabilidades del intendente Jorge Batalla en el manejo de los fondos públicos que debían destinarse a la construcción de viviendas populares, pavimento y represas para cosechar agua para pequeños productores. Sin embargo, el dato sobresaliente, después de la visita y recorrida que realizó el CENTRO MANDELA en esa localidad, es que los vecinos afectados comenzaron a alzar su voz.

Como ya ocurriera en localidades entre las que figuran Bermejito y J.J. Castelli, también en Roca la Municipalidad prometió e inició obras que no terminó de construir a pesar de que los fondos fueron remitidos por el Gobierno Nacional. La Justicia Federal investiga los convenios firmados por la cartera de Julio De Vido. Es posible que Batalla sea imputado.

No sólo se trató de viviendas o mejoramientos habitacionales que no se construyeron, sino que se constataron viviendas que comenzaron a ser construidas pero que posteriormente fueron abandonadas sin ninguna explicación oficial. Y, en algunos casos, cuando algunos vecinos se animaron a requerir respuestas, recibieron amenazas e intimidaciones. Así testimoniaron de manera categórica y precisa.

El CENTRO MANDELA ya informó que apenas se construyeron 90 de un total de 246 viviendas que debieron ejecutarse o mejorarse en Roca con fondos públicos de los programas Federal de Integración Socio-Comunitaria y de Viviendas y Mejoramiento de Hábitat de Pueblos Originarios y Rurales.

La paradoja fatal para que se consumara el fraude tuvo su clave en la tarea de certificación de los avances de obra que estaba a cargo exclusivo de la Municipalidad. Sólo fue posible disponer de los fondos públicos transferidos por Nación después de que el Municipio de Roca certificara los avances fantasmas en la construcción de las viviendas.

De ese total, para empeorar la situación, gran cantidad de viviendas se adjudicaron a la empresa JOA S.H. de José Hipperdinger, uno de los tantos detenidos en la causa Lavado III. En este caso, lo anecdótico es que el intendente Batalla pretendió involucrar a Domingo Peppo cuando era presidente del Instituto de Viviendas, afirmando que éste le recomendó la contratación del empresario de Villa Río Bermejito. Después, Batalla no supo cómo desdecirse ni salir de la engorrosa situación y de la ira del Gobernador que provocó en el programa de Julio Wajcman, promotor de la equinoterapia también en Roca.

Un barrio completo que no fue construido

Facundo Sebastián Silvestri, ex secretario de Concejo de Roca, denunciante de la causa ante la Justicia Federal, recordó el caso del barrio completo que no fue construido. En junio de 2015 el intendente Jorge Batalla firmó con el presidente del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda (Ipduv), Sebastián Agostini, un acuerdo para la ejecución de 16 viviendas a través del Programa de Integración Sociocomunitaria, con una inversión federal de 5.400.000 pesos. Las viviendas debieron ser construidas por la Municipalidad a través de cuatro cooperativas del lugar, a razón de cuatro viviendas cada una.

En ese momento Batalla dijo que “esto es una posibilidad enorme. 16 viviendas sociales que se ejecutan por cooperativas locales. Es una población que está creciendo enormemente y estas viviendas son para familias que prontamente tendrán su techo digno”. En sus cuentas, además, estimó que al terminar el año 2015 se construirían 140 viviendas en Roca. “Es un récord histórico porque es un  pueblo  que tiene 130 años, en los cuales se hicieron 120 viviendas”.

Durante el recorrido que realizó el CENTRO MANDELA, Silvestri detalló “estamos viendo el terreno baldío que el Concejo Municipal había cedido para la construcción de 16 viviendas por cooperativa que en su momento firmó el Intendente. Como podrán ver no están construidas las viviendas y ahora se construyó un jardín de infantes en una parte de este predio. Toda esta franja, de 50 x 100 metros, era para la construcción de viviendas”.

Otros casos detectados

En el recorrido efectuada por el CENTRO MANDELA se verificaron  varios casos más y, sobre todo, la objetividad del contenido de las denuncias presentadas ante la Justicia Federal. Así, en la Colonia Sabina se pudo corroborar la existencia de una vivienda rural sin terminar, que debía beneficiar a Cosme Vallejos. Esta casa debió ser construida en 2014, en el marco del Programa Federal de Vivienda y Mejoramiento Rurales y Pueblos Originarios.

Pese a que la construcción quedó paralizada, la casa fue entregada como terminada. Otro dato que es común a las irregularidades detectadas en Villa Río Bermejito o Castelli es que los “beneficiarios” no viven en el lugar, sino en la casa o en el rancho histórico. El baño no fue construido. La vivienda no cuenta con aljibe, pese a que estaba comprometida su construcción. El propio Vallejos le hizo algunas refacciones, pero nunca pudo terminar de construir la casa nueva. La Municipalidad tenía que construir una vivienda de dos dormitorios, cocina comedor, con fogón y un baño adentro. El presidente del Concejo de Roca, José Orlando Kumm, detalló que la obra debía ejecutarse por “administración municipal”.

La vivienda rural de Vallejos, que quedó a medio construir, es un ícono de la corrupción porque debía ser terminada por la empresa de la familia Hipperdinger. Kumm agregó que “estas viviendas son las que Batalla dice que Peppo le recomendó a Hipperdinger. Nosotros autorizamos el convenio de la Municipalidad, pero el Convenio de la construcción lo firmó el Instituto de Vivienda con Hiperdinger”.

En este programa se contempló la construcción de diez viviendas y edificaron tres. La Municipalidad tampoco ofreció respuestas desde que se paralizaron las obras. Batalla no sabe cómo explicar para que le crean en el pueblo, dado que los fondos fueron transferidos al municipio.

Casas rajadas

Uno de los vecinos que contó su caso ya fue amenazado; sin embargo, dio su testimonio pero prefirió preservar su identidad. “Lo que más pedí era esto (por las obras efectuadas) que se me está derrumbando”. De su vivienda una parte la hizo la Municipalidad, la otra fueron trabajos propios del dueño de casa. “Empezaron a construirme el año pasado un solo dormitorio. Hace cuatro meses se paró la obra. No me fui más a la Municipalidad a reclamar. No soy de ir a molestar. Fui una sola vez”.

El vecino vive de changas, cortando pasto. Sus ingresos fijos son sólo una asignación universal por una hija menor. A la casa fueron empleados municipales a hacer los trabajos. Levantaron una pared y techo, nada más. No construyeron baño, como estaba acordado. Las obras son necesarias porque en la casa viven cuatro personas, dos adultos, una niña y un adolescente.

Otro caso es el de Ramón Francia. El vecino superó sus temores y relató su situación. Vive con su esposa y tres hijos. A su vivienda le faltan todos los trabajos de terminación, desde la pileta de la cocina, la instalación del baño, en donde no tiene agua. Como ejemplo señaló que esta todo suelto, entre ellos, el inodoro. En el techo, al tanque de agua sólo lo apoyaron y luego cayó al suelo cuando recibía la primera carga. La vivienda tiene varias rajaduras, pese a que recién hace dos años fue construida. “Dejamos así nomás, el día que tengamos plata vamos a terminar nosotros”, apuntó.

En el barrio San Juan, habitado por familias indígenas, la precariedad de las viviendas es absoluta. En ese espacio son evidentes las consecuencias fatales del fraude en el manejo de los fondos públicos nacionales. Varias viviendas y mejoramientos parecen verdaderas taperas. Enfrente vive Alejandro Morel. Era “beneficiario” de un mejoramiento. “No recuerdo cuando me enVivienda6tregaron” la casa dijo, pero está sin terminar “y se rajó un poquito”. Le faltan las puertas y ventanas.

Casi todas las viviendas construidas presentan rajaduras en las primeras hiladas de ladrillos y tres hiladas antes del techo, lo que permite presumir que ante una tormenta fuerte pueden perder toda la cubierta (techo). Las plateas presentan fisuras, que sumadas a las rajaduras dificultan el cierre y la apertura de las aberturas. En definitiva, fue pésima la calidad de la construcción e insuficiente los materiales utilizados. Claramente “economizaron” la utilización de hierro y cemento. Es incierta, pero seguramente corta, la vida útil de todas las viviendas.

 

La fraudulenta historia de las cooperativas

José Hipperdinger fue presentado a las cooperativas en el despacho del intendente Batalla, según recordó José Orlando Kumm. Entre esas cooperativas estuvieron Evita, El Fortín y Néstor K, pero en las épocas de esplendor funcionaron más de 40.

Serias deficiencias constructivas se verificaron en constataciones que hizo la Justicia en viviendas ejecutadas por Hipperdinger en Castelli y Bermejito. Después Roca no sería la excepción. Sin embargo, de los repetidos testimonios de los que trabajaron, que se reunieron con el CENTRO MANDELA, surge que no se trató de una falla producto de un error, sino de una situación generada desde el inicio. Fue un sistema de trabajo que se organizó así, desde el mismo momento del acopio de los materiales.

Uno de los trabajadores dijo que “trabajamos mucho tiempo con Hipperdinger. El tema es que le hacíamos (a las viviendas) la base muy común. Los cimientos y los pilotines también eran muy comunes. Nos faltaban materiales, cemento y hierro. Llevaban un metro o un metro y medio de arena y seis o siete bolsas de cemento. Y con eso teníamos que arreglarnos. A cada pilotín, que era de 80 centímetros de profundidad, después le hacíamos un encadenado y le cargábamos 5 o 10 centímetros, a veces. Después le hacíamos dos hiladas de 30 y ahí seguíamos con la de 15, con capa aisladora. El lugar donde construíamos era medio bajo, terrenos más baratos”.

Los pagos a los trabajadores de las cooperativas no fueron registrados. Ya era toda una irregularidad que una empresa privada contrate una cooperativa. A eso le agregaban que los trabajadores no firmaban recibos. “Cuando nos pagaban no firmábamos ningún recibo. Venía un señor (Yamil), nos traía cada 15 días -más o menos- lo que nosotros hacíamos por un adelanto. En negro nos daban. El pago era por quincena. Por ahí también veían si estábamos con avance en la obra y te deban un poquito más. Por ahí nos atrasaban un poquito. Decían que tenían muchas cosas para recorrer y por ahí venían a los 20 días. Me tocó trabajar en viviendas en conjunto y aisladas también” dijo el trabajador.

Los salarios de los trabajadores eran muy bajos. Antes de las grandes devaluaciones que se produjeron entre 2016 y 2019, los pagos eran de 1.500 pesos mensuales. Las mujeres cobraban menos. Con el paso del tiempo percibieron un plus de 1.500 pesos más, aunque no todos los meses.

Contó una de ellas que “las mujeres reclamábamos que nos pagaran lo mismo que a los hombres porque nosotras trabajábamos más. Nos habían prometido que de acuerdo al avance desde la Municipalidad nos iban a dar un plus. Nos dieron una sola vez. Y supuestamente en cada quincena teníamos que recibir ese plus”.

Para las obras de refacción se presupuestaban unos 70 mil pesos por vivienda. De ese monto tenían que salir los fondos para el pago del plus, con lo que se reducía la partida para la construcción de los mejoramientos.

Los trabajadores quedaron a la deriva. Dijo Kumm que “la gente les tiene miedo. El pobrerío les tiene miedo”. Algunos intentaron hacer un reclamo laboral para lo cual “contrataron un abogado hace poco y mandaron un telegrama. Yo tengo la fotocopia. Y Batalla salió en la radio diciendo que no le den trabajo porque son unos sinvergüenzas, que se robaron todo. Así se maneja el tipo. A los que van a la Municipalidad los amenaza. Y a veces la gente se va de nuevo y agachan la cabeza”.

Casa rajada

Según Kumm, a veces los pagos lo hacía la Municipalidad. “Por ahí Batalla los llamaba y les pagaba o el hermano de Batalla, que trabaja en la Tesorería o Gustavo Latapie, que es el Tesorero municipal. Les pagaba la quincena. No tenían que firmar nada”.

Repitiendo el modelo de Villa Río Bermejito, en Roca crecen las sospechas de que en realidad las obras las terminaba ejecutando la propia Intendencia. Los trabajadores que aceptaron dar su testimonio señalaron que Hipperdiger estuvo una sola vez en Roca, y teniendo cuenta que los pagos se realizaron en la Comuna, advierten que -como Lorenzo Heffner- la propia Intendencia pudo haberse hecho cargo del negocio.

“Un solo viaje vino Hiperdinger a firmar. Yo estuve ahí con ellos y el intendente, cuando vinieron a firmar el convenio de las 80 viviendas”, dijo uno de los trabajadores.

El presidente del Concejo, Kumm, afirmó que tiene testimonios que le indicarían que en el caso de algunas obras el propio Batalla retiraba fondos del Banco Nación. Como ocurrió en Bermejito o Castelli, con el intendente Alberto Nievas, los fondos llegaban desde la Nación a la Sucursal del Banco Nación, de donde los retiraban con cheques en los que los intendentes eran beneficiarios y luego “pagaban en efectivo” los trabajos.

En el caso de Presidencia Roca, el presidente del Concejo señaló que “en una palabra, la empresa en realidad era de Batalla porque él manejaba. Los otros no estaban acá”.

Batalla en posición adelantada

El intendente Batalla había intentado desmentir al CENTRO MANDELA. En una de sus respuestas a los informes que se publicaron en relación a los hechos de corrupción que se produjeron  en Roca, el Intendente señaló que el coordinador del Centro no había visitado la localidad. En diciembre pasado, a través de las redes sociales, hizo circular un comunicado en el que insistió que “la única realidad es la que existe en el pueblo y es que las viviendas están terminadas, de acuerdo a los proyectos. Las que faltan construir es porque no se completaron la transferencias de fondos nacionales por la revaluación del costo de cada proyecto cuyas adendas se están tramitando actualmente”.

La visita del CENTRO MANDELA reveló, con casos concretos y el testimonio de los propios vecinos de Roca, que existen viviendas y obras sin terminar, que se retacearon fondos en varias de las que se construyeron y que persisten las numerosas irregularidades que avalan la investigación judicial que está en marcha. Más temprano que tarde, Batalla debería ser imputado en la causa Lavado III para que, entre otras posibles acciones, no intente insolventarse patrimonialmente.

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