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Feb 14 2019

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¿Hay responsables en el caos que cada tanto provocan los excesos de lluvias en la ciudad de resistencia?

Por Héctor Moors

El crecimiento desordenado de la ciudad, acompañado de un planeamiento poco inteligente, que ignora la realidad geográfica, física y natural del terreno, concatenado con el fraude inmobiliario y las excepciones hector moorspermanentes del código de planeamiento urbano es lo que ha permitido que hoy los resistencianos enfrentemos las inclemencias climáticas con zozobra y angustia. Es así que a lo largo de nuestra corta historia fueron desapareciendo los espacios de aguas, ya sea por rellenos vía usurpaciones o legales al construirse viviendas en sus cauces, o al  pavimentarse calles sin los desagües correspondientes. Las obras públicas se realizan generalmente en momentos previos a una contienda electoral, pero no dentro de un sistema urbanístico y social integrado que contemple las necesidades de los habitantes, en armonía con el ecosistema, y en concordancia con los desagües naturales como lagunas y ríos que recorren el ejido urbano. El río Arazá, que la recorría, dejó de hacerlo. La naturaleza tiene memoria y cada tanto nos recuerdas la insensatez cometida, como el día 08 y 09 de enero de 2019, en que las precipitaciones fueron tan importantes, que donde en algún momento hubo un cauce natural, el agua circuló libremente, en muchos casos con agresividad e ímpetu.

¿Porque ocurre esto? Causas hay muchas, la fila es larga, es posible encontrarlo por ejemplo en:

-La existencia de Profesionales inescrupulosos, las organizaciones que los nuclean y controlan el ejercicio profesional, las universidades que lo forman, que no trasmiten valores y al final contribuyen a la formación de ciudadanos que no cumplen las ordenanzas municipales.

Desde el jefe de ingenieros, el ingeniero de guardia, el arquitecto, el obrero común que debe cuidar las bombas ( tiene sueldo), se burlan o hacen caso omiso de los protocolos y resortes que condicionan y/o no permitían la construcción de determinadas obras. En el caso del obrero cuando no está atento a su trabajo y las bombas no se ponen en funcionamiento a tiempo.

Escribanos y abogados (por suerte una minoría) , que muchas veces avalan o fraguan ventas de lagunas o lechos de ríos entre otras tropelías, que suman para que las aguas provoquen estragos. Las cámaras inmobiliarias (que hacen lobby en los municipios), no se integran a la sociedad que le da sustento y razón para que existan,  y  contribuyen por acción u omisión, a que no se respete el crecimiento ordenado de la ciudad.

Es así que en época de sequias, se rellenan cauces naturales, para hacer sus negocios inmobiliarios y quienes deberían controlar para que ello no ocurran se hacen los distraídos. La codicia y la avaricia son pecados capitales.

He aquí, algunos de los responsables, los enumerados representan a una minoría, hay mucho mas.

Por ejemplo la construcción de edificios, que por las caracterísiticas geograficas e hidrograficas de nuestro suelo lo hacen incovenientes. Más de seis mil quinientos edificios se han construídos, muchos de ellos cuestionados, que acompañados de la complicidad de las empresas públicas, administradas generalmente por dichos profesionales,  posibilitan el fraude urbanístico. Y los contribuyentes,  otros obsecuentes con lo informal, no  acompañan a  los pocos vecinos reclamantes y contrarios a la construcción de edificios lindantes, que generan problemas por la falta de obras complementarias y por las características del suelo..

Por supuesto la justicia, la gran cortesana, es la que legitima el desorden, y permite el gran fraude inmobiliario,  favoreciendo la construcción ilegal de edificios.

Que no acompaña a los pocos defensores del medio ambiente como el señor Jorge Castillo, que son verdaderos luchadores de la naturaleza, con propuestas de salvataje y acondicionamiento permanente del rio negro, uno de los pocos ríos que cruzan una ciudad, lucha llevada por años con asistencia de unos pocos, quince o veinte vecinos, por lo que resulta difícil tener éxito en revertir el envenenamiento y polución del rio,  muy importante para el escurrimiento del agua de las lluvias, y en mucho casos proveedor de alimentos para los lugareños de sus costas en todo su recorrido. Sin embargo el broche de oro la tiene la gran contribución de la ingeniería, a través de los diques, que supuestamente regulan su cauce, pero en la práctica están logrando la muerte de nuestro Río Negro.

Mientras no haya ciudadanos responsables, profesionales y organizaciones sociales, empresarias y economicas con sentido de pertenencia a su ciudad, con políticos, jueces y gobernantes consustanciados en lograr el bienestar de los administrados, nuestra ciudad de Resistencia seguirá anegándose con cada exceso de lluvia que haya. He allí algunas de los responsables.

 

  • Es integrante de la Asociación Civil en Defensa del Derecho de la Ciudadanía (ACDDC)

 

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