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Feb 03 2019

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Peppo no paró el desmonte en Chaco, sólo suspendió el proceso de actualización del OTBN

Frenamos

Deforestación e inundaciones. La provincia del Chaco encontró la conjunción necesaria para elevar el debate sobre el desastre ambiental impulsado en esta parte del planeta por la continuidad del desmonte que arranca su historia en la región con la instalación de “La Forestal” a principios de siglo XX que con prisas y sin pausa continuaron luego empresarios foráneos y locales con foco en los negocios de la madera, la ganadería intensiva y agricultura de soja transgénica en desmedro del bosque chaqueño.

Los efectos se ven en las comunidades rurales y los centros urbanos del interior y del Gran Resistencia, en parte, gracias al impulso que el gobierno de Domingo Peppo le dio en sus primeros tres años y que terminaron colocando a la provincia en el primer lugar en el ránking de la deforestación con pronóstico de repetirse en el año recién comenzado.

La fortísima campaña de escrache de Greenpeace en la figura del propio mandatario provincial terminó de convencer al gobierno chaqueño de la necesidad de suspender las autorizaciones para el cambio de categoría de zonas protegidas (Amarilla) que en una cifra que está entre las 26 mil hectáreas y las 50 mil hectáreas se ejecutaron durante la gestión que arrancó en diciembre de 2015, según se tomen las denuncias del Centro Mandela en la provincia o de la poderosa organización multinacional de la Paz Verde.

En cualquier caso falta conocer sobre cuántos permisos de esas miles de hectáreas ya se trabajó y se generaron “hechos consumados” que obligarían a tomar medidas que no están contempladas en la suspensión promocionada por el gobierno de Peppo y celebradas como el final de la lucha por Greenpeace.

En concreto, cuánto se desmontó y qué medidas va a tomar el gobierno para reforestar las zonas afectadas. O peor, cuántas hectáreas de zona amarilla son hoy zona verde productos las recategorizaciones ya efectuadas. En estas últimas tierras el desmonte sigue. El festejo de Greenpeace aparenta entonces un gesto político apresurado. El factor electoral parece no haber sido mensurado en toda su dimensión.

Como se anticipó aquí mismo la semana anterior, apenas bajaron un poco las aguas en los grandes centros urbanos arrancó el año electoral. Además, febrero trae consigo la reactivación de la actividad institucional.

Peppo anunció en Canal 9 que las elecciones en la provincia serán desdobladas y que en la segunda quincena de septiembre se elegirá en la provincia gobernador y vice y no descartó que vaya a ser candidato a la reelección.

La dirigencia provincial de la UCR y Cambiemos estuvo desaparecida en los tiempos de la emergencia hídrica, con la salvedad de los intendentes y dirigentes locales de zonas afectadas por las graves inundaciones. Pero ya comenzó el tiempo post inundaciones y más allá de lo que se diga, el peronismo puso en marcha la campaña.

El anuncio que Peppo hizo de los desmontes arrobando en Twitter a la propia Greenpeace forma parte de este mismo escenario. Al mismo tiempo el mandatario aborda de lleno el tema del “Cambio climático” en donde es notoria la soledad en la que elaboró una columna de opinión llegando a afirmar que los efectos del cambio del clima “hasta hace poco tiempo se veían como algo lejano”.

Sólo por tomar el ejemplo la organización ambientalista con la que se ha congraciado el gobierno chaqueño, Greenpeace nació hace casi 50 años y desde ese momento viene denunciando los efectos de la acción del hombre sobre el planeta.

El desmonte del bosque chaqueño nació con el trabajo de La Forestal en 1906 en el norte santafesino y lo que hoy es la provincia del Chaco. Probablemente en esos orígenes no había aún en esta parte del país conciencia sobre el medio ambiente, pero hace por lo menos 20 años organizaciones locales vienen advirtiendo sobre esta situación.

O más grave, dentro el gabinete del Ejecutivo chaqueño y especialmente los responsables del área “hasta hace poco” creían que el problema era algo lejano.

Quizás eso explique, parcialmente, por qué durante sus primeros tres años de gobierno la gestión actual haya sido tan permisiva con los desmontes como denuncian las organizaciones ambientalistas.

Igualmente no es posible esperar que las principales empresas locales o foráneas acopiadoras de granos, productores de soja transgénica o ganadería intensiva, mansamente vayan a aceptar esta suspensión, junten sus cosas y salgan de la provincia. Ya se pueden anunciar amparos y medidas cautelares. El Poder Judicial quedará en la mira. ¿Estará a la altura de las circunstancias?

Además, es preciso anotar aquí y ahora, para cuando el proceso electoral termine, cuál va a ser la actitud del gobierno chaqueño a partir de diciembre de 2019, sea reelecto el actual o haya otro gobernador.

Los intereses que están en juego, permiten suponer a partir de la misma suspensión que habrá después de las elecciones una llave que abrirá nuevamente el juego.

Esa es la clase de compromiso que no debiera estar ausente en la próxima campaña electoral, entre las propuestas más importantes de los candidatos. Pero con palabras claras, no eufemismos “sustentables”. Desmonte si o desmonte no. Aquí es donde queda desnudo el apresuramiento de Greenpeace. “¡Frenamos la destrucción de El Impenetrable!” anuncia pomposamente el sitio web de la organización.

El primer error parte de la base de circunscribir El Impenetrable a los límites de la provincia del Chaco, faltan Formosa, partes de Corrientes, Salta y Santiago del Estero, dentro de la Argentina. El segundo en pretender que la suspensión frenó el desmonte y que lo que se haya parado no se va a volver a reactivar. Tellement naïf.

Fuente: CHACO HOY – www.chacohoy.com

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