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Ene 31 2019

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Dramático futuro para jubilados del INSSSEP

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Los jubilados del INSSSEP están en una situación socio económica muy complicada debido a la política salarial aplicada por el Gobierno provincial. A la profunda pérdida del salario real que se produjo en los dos últimos años, de alrededor de un 50% en promedio, se le sumó la política salarial de pagos de sumas en negro que fue implementada durante el año pasado, que generó efectos devastadores en el poder adquisitivo de las jubilaciones reflejado en una rebaja salarial de aproximadamente un 10% adicional en promedio.

Para los futuros jubilados la situación se volverá dramática. Los compromisos asumidos por el Gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de nuestra provincia con la Nación permiten presagiar una crisis de mayor magnitud mientras los cambios en el régimen previsional avanzan inexorablemente con el propósito de reducir los derechos de los jubilados.

El Gobierno provincial sobrecumplió metas comprometidas por la Nación con el FMI

La situación previsional en el país y en el Chaco torna muy preocupante el  acuerdo del Gobierno nacional con el FMI y el sobrecumpliento de algunas metas comprometidas por el gobernador Domingo Peppo.

La política salarial aplicada en 2017 y 2018 por el Gobierno provincial asestó un duro golpe al bolsillo de los jubilados chaqueños, que sufrieron un ajuste brutal en sus haberes previsionales liquidados a través del INSSSEP.

La baja en las prestaciones previsionales, que ha sido uno de los compromisos cerrados con el FMI, se dio a través de dos vías: una fue la movilidad salarial, diezmada por las paupérrimas recomposiciones salariales de los dos últimos años, fenómeno que resulta muy claro si lo confrontamos con las tasas de inflación acumuladas, de las más altas del mundo. La segunda vía utilizada fue la política de imposición de sumas en negro implementada el año pasado en todos los sectores de la administración pública provincial.

Bajará aún más la tasa de sustitución

Conviene recordar que la tasa de sustitución es la relación entre el haber del jubilado y el sueldo que percibía cuando estaba en actividad. Uno de los efectos más nítidos que surge de aplicar la política de pago de sumas en negro  es la baja en la tasa de sustitución. Estas sumas produjeron una baja inmediata de los ingresos de los jubilados porque afectó tanto el haber inicial de los nuevos beneficiarios como también los haberes de todos los pasivos del INSSSEP.

Asociado a la baja en la tasa de sustitución, paulatinamente se inició el proceso de aumento en los años de edad para acceder al “beneficio” jubilatorio en razón de que quienes están en condiciones de jubilarse se ven empujados a seguir trabajando para evitar la abrupta caída en el nivel de ingresos y de calidad de vida que impone pasar a ser jubilado. Esto se da justamente por el aumento de la brecha entre los sueldos que cobran los trabajadores en actividad y los que se jubilan. De hecho, se produjo un aumento de la edad jubilatoria, que impuso el FMI.

El INSSSEP viola la movilidad salarial

Una de las aristas más conflictivas de la política salarial de sumas no remunerativas (pago de sumas en negro) se da porque el INSSSEP, por una errónea o falsa interpretación, no aplica la regla de la movilidad salarial en estos casos. El argumento es indefendible porque pretende apoyarse en la falta de aportes. Esto provocó un notable aumento en la litigiosidad. No son pocos los pasivos de distintos sectores que iniciaron juicios contra el INSSSEP, mientras que otros juicios se irán sumando debido al brusco descenso en el poder adquisitivo de las prestaciones previsionales.

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Esta situación potencia los efectos negativos de algunas políticas de largo tiempo, lo que provocó un aumento de los aportes jubilatorios. Esto fue generado por dos vías. La primera fue de naturaleza financiera y contable, que instrumentaron a través del desvío de los aportes con destino a la obra social, que se utilizan discrecional e ilegalmente para cubrir el déficit previsional bajo el ropaje de un superávit simulado. El otro mecanismo se instrumentó a través del aumento directo del aporte jubilatorio, que se dio a partir de la sanción de la Ley 1873-A (antes Ley 6655), que elevó dos puntos porcentuales el aporte personal jubilatorio para los empleados públicos que ingresaron a partir del 01-01-2011.

 

El FMI impone medidas y apoya las reformas del Gobierno nacional

Debido al envejecimiento global de la población y al impacto directo sobre los sistemas previsionales, los técnicos del FMI “recomendaron” hace poco más dos años a la Argentina algunas modificaciones al régimen que administra la ANSES, y que también comprende a las cajas provinciales no transferidas, como es el caso del Chaco.

Claro que no hay nada nuevo en la posición del FMI en este tema. Son las mismas recetas de los 90`. En resumidas cuentas, el FMI impuso, entre otras medidas, subir la edad jubilatoria, bajar la tasa de sustitución y reducir el haber jubilatorio.

En cuanto al aumento de la edad para jubilarse, el FMI instruyó que se equipare la edad de las mujeres a los hombres para acceder al beneficio, pasando de los 60 actuales a 65 años de edad. Adicionalmente, la Nación analiza elevar también la edad para los varones, en principio a un mínimo de 67 años para beneplácito del Fondo Monetario.

El FMI exigió que se recorte la tasa de sustitución, en principio alrededor de 12 puntos porcentuales, pasando del estimado actual del 65% al 53% aproximadamente, aunque la pretensión sería continuar bajándola hasta llegar a una tasa de sustitución del 35% o menos.

El verdadero objetivo de Fondo es el achique de la tasa de sustitución para que en el futuro el régimen de capitalización que se pretende imponer resulte competitivo con el régimen estatal de reparto.

Lo que se viene: más ajustes y la vuelta de las AFJP

El FMI sostiene que los sueldos en la Argentina son muy elevados (sic). Los objetivos declarados son el ajuste de  las cuentas fiscales y lograr la “sostenibilidad” financiera del sistema de pensiones.

Para el FMI la “sostenibilidad” del régimen previsional pasa por la baja de las prestaciones previsionales, que comprende tanto el haber inicial como el haber de los jubilados en general.

Las medidas pasarían por aumentar los años que se toman como base de cálculo para la determinación del haber jubilatorio. De los 10 años actuales que se contempla se pasaría a 20 o 25 años. También planean anclar la actualización de las prestaciones previsionales a la inflación registrada, adecuando la fórmula de movilidad salarial, que ya logró –en gran medida- el Gobierno nacional al aprobarse la Ley 27.260 en 2016, llamada “Reparación Histórica”.

En Chaco la medida señalada por el FMI al Gobierno nacional se concretó anticipadamente y de hecho porque el Gobierno chaqueño redujo los haberes jubilatorios a través de la política salarial implementada en los dos últimos años.

A esta altura de las reformas ya ejecutadas, resulta obvio que el Gobierno nacional conocía muy bien el impacto que provocaría la ley de “Reparación Histórica”. No existen dudas que esto le sirve como argumento para avanzar en una reforma regresiva (negativa) del sistema previsional. En esta línea se inscribe el uso discrecional del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS)  para financiar gastos corrientes. Este plan del gobierno de Macri puede determinar, en poco tiempo, la desaparición de los fondos anticíclicos acumulados, que se calculan en algo más de 1,7 billones de pesos, equivalentes a 45.000 millones de dólares. Si esto ejecuta el Gobierno nacional sería como regalar la última joya de la abuela.

Por supuesto que en todo esto sobrevuela la idea de volver a las fraudulentas Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) de los 90`, que por cierto funcionaron bastante mal durante 15 años en la Argentina, y que fueron reemplazadas por un nuevo régimen de reparto implementado por el kirchnerismo a partir del 1º de enero de 2009, aunque en esos tiempos políticos se supone que el objetivo real fue quedarse con el Fondo de Garantía que era de 80.000 millones de pesos, más un flujo anual de 15.000 millones de aportes que recibían las AFJP de sus afiliados en esa época.

Como una premonición elaborada para lo que se viene, el FMI recomendó a la población de nuestro país aumentar sus ahorros para planificar su futura jubilación. Se asegura que las prestaciones previsionales ya no serán del mismo nivel salarial que cobraron las generaciones pasadas.

De esta forma planean crear la necesidad de habilitar cuentas especiales de ahorro capitalizables para jubilaciones y pensiones, a través de nuevas  AFJP, es decir que soplan vientos malos para los jubilados, bajo los objetivos y los efectos de los grandes negocios amigos.

 

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