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May 17 2012

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El Centro Mandela insiste en denuncias sobre desmontes ilegales en el oeste

El Centro de Estudios Nelson Mandela volvió a denunciar desmontes ilegales intensivos en el oeste provincial, que enmarca en un “sórdido manejo” de los recursos naturales, detrás del cual dice que está la avidez e los grandes productores de soja y de madera, asociada a la irresponsabilidad o conveniencia de los gobernantes por sus desaciertos o por los acuerdos que han logrado cuando manejan los nefastos conceptos modernos de desarrollo, sústentabili dad y sostenibilidad”.

“Diezmaron el monte por la ola extractiva inten¬siva que desarrollaron para lograr la expansión de la frontera agrotóxtea, de la actividad ganadera y de la forestal, sin medir las funestas consecuencias que día a día se acumulan. Se llegó al punto que los productores dominan abusivamente los recursos naturales”, afirma el documento difundido por el coordinador de la ONG, el abogado Rolando Núñez.

Serías consecuencias

Para grafícar las consecuencias del proceso denunciado, la organización menciona que en 1930 Pampa del Infierno, Los Frentones y Río Muerto formaban parte de El Impenetrable, pero luego “el desmonte los excluyó de tal región y produjo algunas consecuencias fluctuantes y otras irreversibles. El déficit hídrico es mayúsculo en los últimos tiempos. La sequía hace estragos por la anarquía del sistema productivo aplicado en la zona, sin ningún tipo de control por parte del Estado. La región perdió estabilidad, previsibiii dad y certeza porque se van agotando las reservas geofísicas”. “Hace ocho años el promedio de lluvia anual fluctuaba en los 700 milímetros. Ahora el promedio apenas supera los 400, en periodos fluctuantes o cambiantes. Esta extraordinaria variación de lluvias es un signo muy claro de la creciente degradación ambiental a que está sometida la zona en manos de los productivistas, del consumismo y del derroche”, afirma.

En otro parte del documento se denuncia específicamente lo ocurrido en la Picada 82, un camino paradigmático y muy apreciado por las comunidades de aquella región, ya que enlaza la Ruta Nacional 16 con la estratégica Juana Azurduy y se mete en lo más profundo de El Impenetrable “Por la Picada 02, a seis kilómetros de la Ruta 16 y a la vista de todos, se efectúo una apertura de deslinde perimetral transversal, sin ningún tipo de autorización por parte de la Dirección de Bosques. No existe ningún cartel en dicho campo. Sin embargo, el desmonte avanza desde la parte posterior del campo. Las huellas de la topadora utilizada dejaron sus marcas en la banquina de la picada”, describe.

Otro caso El informe también cita la situación en la ruta secundaria 5, que une Pampa del Infierno con J. J. Castelli, y en los campos circundantes, donde dice que se produjeron varios desmontes. “El más visible, el que inexplicablemente se llevó adelante aunque es enteramente clandestino, es el desmonte que se realizó en el esquinero del campo ubicado frente a la estrecha picada que permite llegar a la Escuela 729. Este desmonte está a mitad de camino entre las dos localidades señaladas”, indica.

“Los restos forestales están a la vista, aún transitándose por la ruta a velocidad moderada. No puede sostenerse, entonces, que el desmon¬te se ocultó a los funcionarios públicos. Por lo menos, queda en evidencia que no existen controles mínimos que puedan persuadir a ios pro¬pietarios para que no realicen desmontes o aprovechamientos forestales clandestinos”, apunta.

Al respecto dice que la situación es más grave aún porque según la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques esa región fue declarada Categoría II (amarilla), en la que predominan los suelos arenosos y limosos, muy volátiles a la erosión eólica e hídrica. “Están desmontando en territorios en donde se debe preservar la cobertura vegetal de manera permanente porque es el único atributo que permite el mantenimiento y reciclaje de las múltiples especies que conviven en estos espacios”, denuncia el Centro Mandela.

Por eso afirma que esos desmontes “son claros ejemplos de la irresponsabilidad ambiental de propietarios, productores y gobernantes que, en conjunto o separadamente, actúan en posición dominante de los recursos naturales. Destruyen los bienes de la naturaleza para iniciar producciones no controladas. Todo indica que van a insistir con las actividades productivas centralizadas en la soja y en la madera, aunque en menor medida en la cría de ganado mayor, dejando de lado el desarrollo de sistemas múltiples, combinados, reconfortantes para el ecosistema y distribuidores equilibrados de bienes de consumos masivos. Esto es lo mismo que decir que van por todo el monte y por toda la biodiversidad, hasta agotarte. Todo asegura la continuidad el ecocidio”.

Fuente: Diario Norte.

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