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Jun 25 2012

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LA EXCLUSIÓN EN EL OESTE TAMBIÉN MATA ESCUELAS

El Centro Mandela cita el caso del paraje El Peligro

“La escuela del paraje El Peligro es otra de las tantas que fue clausurada por el modelo económico y productivo que auspicia este y los anteriores gobiernos”, dice un informe del Centro de Estudios Nelson Mandela, al presentar el caso de un establecimiento escolar rural que se quedó sin alumnos porque las familias de los chicos tuvieron que emigrar ante la falta de oportunidades o los desalojos por negocios con tierras fiscales.

El paraje en cuestión está 40 kilómetros al norte de Pampa del Infierno, en el departamento Almirante Brown. Allí funcionaba la EGB 974, que comenzó por ser una escuela rancho en la que se formaron muchos chicos de la zona. “Después se construyó el nuevo edificio, con dos salones, una oficina y una vivienda, con aljibe y buenos sanitarios. Se construyó un aceptable edificio para una escuela digna y con historia”, dice el Centro Mandela, que luego relata la degradación social que acabó por vaciar de destinatarios al servicio educativo.

Esperanza y lucha

El informe de la ONG que coordina el abogado Rolando Núñez cita que según la planilla de estadística mensual, a diciembre de 2003 la escuela contaba con un total de 83 alumnos, de los cuales 34 eran varones y 49 mujeres. No se registraron inasistencias, lo que fue un indicador positivo muy definido en el plano de la formación y de la responsabilidad de la comunidad educativa.

En septiembre del 2001 los padres de los alumnos solicitaron que la escuela llevara el nombre de “Madrina Nora Coppari”. El pedido de imposición de nombre fue acompañado por sus familiares directos. Sus hijos y su esposo siempre la apoyaron en su madrinazgo. El cura Mario Nardone, de la Parroquia Inmaculada Concepción, de la diócesis San Roque, también firmó la nota de solicitud dando fe de los valores humanos y espirituales de la madrina.

“La imposición del nombre era bien merecida porque la señora Nora fue muy especial. Desde el año 1994 y hasta su muerte, ocurrida en junio del 2000, perteneció a la Asociación de Padrinos de Escuelas Rurales. En esa tarea solidaria le fue asignada el padrinazgo de una niña de tercer grado, llamada Luisa Amara Croni, a quién asistió para que progresara en el primario y luego en el ciclo secundario, que siguió en la escuela de Pampa del Infierno. Treinta y cinco mamás y papás del paraje firmaron el pedido, rescatando que la señora Nora no solamente había apadrinado muy bien a la niña, sino que nació en ella un ferviente deseo de contribuir en el mejoramiento de la escuela, de los alumnos y de la comunidad rural. Los pobladores destacaron que la madrina era una persona humilde, de medios limitados, pero que fue una incansable luchadora para conseguir cosas y apoyos para la escuela y para los alumnos”, rescata el informe.

“Los padres la recordaban trayendo útiles, ropas, calzados, víveres, comprando un grupo electrógeno y realizando los trámites para que los alumnos viajaran a Mar del Plata, lo que se concretó en febrero de 1997, experiencia que fue irrepetible para los chicos porque fue la primera salida del paraje y, en algunos casos, el único viaje de sus vidas”, añade.

Fulgor y extinción

La ONG cuenta que las familias de los alumnos también destacaron “la obra más importante de Nora, que consistió en la inclusión de la escuela en el Plan Social para la construcción del nuevo edificio, que después se concretó. La señora Nora visitó la escuela en dos oportunidades, en consonancia con dos cumpleaños de la Patria. Estuvo los 9 de julio de los años 1996 y 1997. Comentan que la pasó muy bien y que confraternizó con todos”.

Pero iba a comenzar la parte oscura de la historia. “Burocráticamente el sistema educativo respondió que la inquietud no encuadraba en la reglamentación vigente para la época. La actuación fue devuelta a la escuela porque no cumplía con el requisito formal consistente en la presentación de un tema. Esto ocurrió el 25 de marzo de 2002. De esta manera tan asombrosa se archivó el pedido de imposición de nombre de la madrina de la EGB 974 del Paraje El Peligro”.

En paralelo, el paraje fue despoblándose. “Los históricos ocupantes de las tierras fiscales fueron sistemáticamente expulsados. En la zona aparecieron los grandes terratenientes que fueron comprando tierras fiscales o las que ya estaban privatizadas, hasta acumular grandes superficies. Alambraron campos y muchos pobladores ya no tuvieron posibilidad de continuar en el lugar”, cuenta la ONG.

El informe relata que aunque toda la región está calificada como “zona amarilla”, es decir con medidas restrictivas para extracciones en sus bosques, “se intensifican las explotaciones forestales, los desmontes clandestinos y las prácticas silvopastoriles que son desmontes encubiertos o en etapas”.

Normativa violada

“De los casos que recientemente evaluamos en el entorno amplio de la EGB 974, la mayoría de los silvopastoriles fueron autorizados pero han violado la reglamentación porque los campos no cuentan con 120 árboles por hectárea. En algunos casos hasta quemaron los pastizales y gran parte de los ejemplares que quedaron en pie, de manera de que estas prácticas culminaron por ser ilegales ante la falta de control, de la permisividad o de la complicidad de este y de los anteriores gobiernos”, cuestiona.

El final fue el más triste. “La escuela cerró por falta de alumnos, que es lo mismo que decir fue cerrada por el modelo de apropiación, de uso y explotación de las tierras y de los recursos naturales, que ha generado un modelo productivo fuertemente excluyente en lo social y económico, que trajo aparejado la extrema concentración de la riqueza en manos de muy pocas personas o empresas. Ese es el escenario instalado en el campo chaqueño y, especialmente, en El Impenetrable”, denuncia el Centro Mandela.

El establecimiento ya lleva cuatro años cerrado, y muestras las huellas del abandono, si bien hay una familia cuidadora del lugar. Los chicos que forman parte de las pocas familias campesinas que permancen en el paraje, dice el informe, “deben recorrer diariamente 14 kilómetros para aprender a leer y escribir, que no es lo mismo que proporcionarles calidad o excelencia educativa. La escuela del Paraje El Peligro es otra de las tantas que fue clausurada por el modelo económico y productivo que auspician este y los anteriores gobiernos”.

 

 

 

Fuente: Diario Norte.

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