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Jun 21 2012

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BOSQUES: EL CHACO SE JUEGA SU FUTURO AMBIENTAL

Por José Valentín Derewicki

 

El bosque chaqueño, en especial el que se encuentra en los departamentos Güemes y Brown, en El Impenetrable se encuentra en el centro de atención en un debate no solo productivo sino también político pero, fundamentalmente, en cuanto a definiciones que tendrán incidencia en el medio ambiente de la región y en la vida de quienes viven en el Gran Chaco Americano.

Es así que este desierto verde casi único en el mundo, como ya lo dijimos en varias oportunidades, está siendo apetecido en cuanto a sus bosques que son lentamente eliminados en busca de tierras para una agricultura de tinte pampeana que, irremediablemente, está llevando a la desertización acelerada de esta gran región que es el Chaco Americano. No se está produciendo riqueza sino pobreza: los resultados están a la vista, donde las personas y principalmente aborígenes, como así también la fauna, están acorralados.

En ese marco, con argucias legales, burocráticas, un Estado que no cuenta con una política de firmeza, que fue dejando hacer o mirando al costado, expresiones interesadas solo en lo mediático y hasta en réditos personales, a veces disfrazados del ropaje ambientalista, están creando un clima explosivo y de incertidumbre que repercutirá en generaciones futuras mientras se sigue desmontando por falta de controles, negligencia o de una reglamentación más efectiva.

En esta puja se ha llegado a un punto culminante donde el Estado tendrá que tomar decisiones, diríamos, hasta valientes para cuidar un patrimonio si se quiere hasta de la humanidad, porque el Gran Chaco es uno de los últimos pulmones verdes del mundo y si no se ha destruido tan rápidamente es porque, precisamente, el Estado es todavía dueño de gran parte de sus tierras y en muchos casos los pequeños productores que todavía resisten arraigados en su tierra.

Sistema silvopastoril en la picota

En el centro del debate se ha puesto al “sistema silvopastoril” para muchos como una panacea para esos lugares remotos y, para otros, como uno más pero no el mejor.

Es cierto, una de las técnicas en el manejo de los bosques nativos lo constituye el sistema silvopastoril, que consiste en mantener un sistema mixto para la utilización de nuestros recursos boscosos, por un lado los productos del monte (madera, leña, carbón, tanino etc.) y por el otro la producción ganadera. Este sistema muy nombrado últimamente en nuestra provincia, por los problemas denunciados por Greenpace, tiene ventajas y desventajas que hay que considerar a la hora de llevar adelante políticas de manejo de nuestros recursos naturales, advierten los técnicos.

Además, cuando sacamos la cubierta vegetal de un ecosistema tan frágil como el del Impenetrable (único desierto verde del mundo, repetimos) inexorablemente se producirá la desertificación, tiempo más o tiempo menos, pero esto ocurrirá, con expulsión de las comunidades que allí habitan como está ocurriendo desde hace varios años y con nula utilización de ese territorio, ya que en un desierto producir es casi imposible.

El fuego, el mayor destructor

Por otra parte, cuando analizamos las características de nuestros bosques nativos, nos encontramos con que las especies rastreras que allí habitan, como ser los cardos y otras, evitan que ingrese el fuego y de esta manera estos ecosistemas están protegidos de este fenómeno tan común en el mundo forestal donde los mismos provocan la mayor deforestación de bosques nativos o cultivados. Los ingenieros forestales lo confirman: cuando se eliminan algunos de los ejemplares de nuestros bosques nativos ingresa más luz al suelo y esto provoca la instalación de muchas gramíneas (pastos) que pueden servir para la alimentación del ganado. Pero un tema importante es que también estos pastos permiten que ingrese el fuego y que por supuesto que se quemen juntamente con todos los individuos leñosos presentes en esos ecosistemas, quedando la superficie totalmente desnuda como si se hiciera una deforestación total.

Atención, esto tan delicado puede producir la deforestación de miles de hectáreas sometidas al manejo silvopastoril. Y la pregunta que nos hacemos en ese sentido es si tiene la provincia los recursos para hacer frente a un incendio forestal de grandes magnitudes.

En los países desarrollados donde cuentan con mucha logística, cuando se producen estos fenómenos se pierden miles de hectáreas boscosas e inclusive muchas vidas humanas. ¿Se piensa en las consecuencias que podría tener un fuego descontrolado que pueda provocar la deforestación de cien mil hectáreas o más en un corto tiempo en El Impenetrable? Incluso, podría ser intencional. De esa manera, quien incendia, sin necesidad siquiera de topadoras, podría eliminar los bosques para sus objetivos y con total impunidad. Es una posibilidad y no descartable a la hora de evaluar intereses.

Además es importante señalar que muchos de los suelos que se pretenden utilizar para un manejo silvopastoril no son aptos para la producción de pastos y por ende para la ganadería, por tal motivo estos suelos deben permanecer cubiertos con especies leñosas y bajo ningún argumento se puede cambiar el uso de los mismos, siendo la actividad forestal la única aconsejable para no llegar a la desertificación, pero siempre el Estado debe aplicar políticas para que no queden desnudos.

Llama la atención que este tema tan fácil de ser observado en nuestro Impenetrable algunos no lo quieren ver o lo quieren ignorar. Llevar adelante un manejo sustentable silvopastoril implica una tarea casi imposible de ser ejecutada con éxito, más aún si consideramos la variabilidad de los suelos existentes, donde en un bosque por ejemplo de mil hectáreas tendríamos que analizar con un equipo multidisciplinario qué tipo de suelos tenemos, qué especies vegetales tenemos que sacar, cuáles tendrían que ser conservadas, qué máquinas podemos utilizar para sacar (casi seguro que las topadoras no porque destruyen muchas de las plantas jóvenes que tenemos que conservar), cuántos animales por hectárea se podrían criar, qué tipos de pastos habría que implantar, qué épocas del año habría que clausurar para que no entren los animales, quién será el encargado de evaluar estos sistemas.

En fin, muchas preguntas inteligentes para demostrar, de acuerdo con el análisis de los técnicos que se viene realizando silenciosamente más allá de la puja mediática, que el Estado no está en condiciones de garantizar el éxito en el manejo silvopastoril de nuestro Impenetrable pero sí puede tratar una estrategia y una política para lograrlo.

Para tener en cuenta

 No sería conveniente desestimar este aspecto sumamente negativo a la hora de ejecutar las políticas relacionas con el manejo silvopastoril. Otro que tenemos que considerar es que convivir con dos sistemas de explotación de nuestros recursos boscosos es una tarea muy difícil y compleja de llevar a la práctica, ya que un sistema por lo general invade al otro que entra en receso y prevalece por lo general uno solo en el mejor de los casos o ninguno.

Sabido es que los animales se alimentan de plantas jóvenes que brotan de las semillas de especies forestales y que no existe la posibilidad de que las mismas regeneren el bosque. Otro aspecto lo constituye la compactación del suelo por pisoteo, las pezuñas de los animales son perfectas para lograr este cometido y cuando el suelo se compacta el agua de lluvia no penetra y el suelo se vuelve cada ves más infértil y con menos posibilidades de soportar el crecimiento de los pastos. Hay parcelas sometidas a un manejo silvopastoril en Machagai donde después de unos años no quedó nada, esto se lo puede ver y analizar para no cometer los mismos errores. ¿Qué cantidad de animales se pueden criar por hectárea en una zona tan crítica? ¿Quién pediría el desmonte? ¿Un ganadero o un productor forestal?

Son muchas las preguntas que todavía deben ser contestadas y, además, puestas en el marco de un adecuado funcionamiento en cuanto a los sistemas que se desean instrumentar en nuestra zona boscosa. El Chaco tiene muchas deudas pendientes en materia productiva y, especialmente, en esta delicada región que denominamos como Impenetrable que, a decir verdad, ya no lo es tanto. Preservemos con inteligencia y cinchemos juntos para lograrlo en forma práctica y no solo en el debate mediático donde muchos solo quieren sacar la tajada personal o política, sin importar que aquí está en juego el futuro ambiental de una región.

Río + 20 y la esperanza

 Río + 20 comienza hoy con sus esperanzas y también sus angustias. Las esperanzas son por mejor el ambiente en el mundo que se deteriora a pasos agigantados. La angustia porque los más poderosos países del mundo no hacen el esfuerzo necesario para que la población mundial viva mejor y con mayor equidad.

De todas maneras, el encuentro mundial donde también participa la Argentina servirá para que se alce la voz de la preocupación y podamos revertir el desastre ecológico que estamos presenciando. Los dos temas centrales serán el desarrollo sostenible y la economía verde, pero falta que sea incluido algo fundamental: la agricultura. Si bien no está en el temario se pidió a los ministros de los países que concurran al encuentro en Brasil que propongan este tema, tan importante como los otros porque se considera que es una oportunidad histórica para un debate con visión de futuro.

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