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Oct 04 2011

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Darán a conocer un informe sobre venta y consumo de drogas en una escuela céntrica

 

 

 

 

 Darán a conocer un informe sobre venta y consumo de drogas en una escuela céntrica

 El coordinador del Centro de Estudios Nelson Mandela, Rolando Núñez, dijo que la violencia, la venta y consumo de drogas en las escuelas sigue multiplicándose y que el Ministerio de Educación actúa con una lentitud inexplicable.

 En una entrevista concedida a radio General Güemes, Núñez dijo que la violencia en las escuelas sigue multiplicándose: “Lamentablemente, el fenómeno de la violencia está en todos los niveles sociales y por lo tanto no puede estar exento del ámbito escolar. Lo que ocurre es que desde la mirada social tenemos que plantear que el Estado tiene que adoptar mecanismos para evitar este tipo de situaciones, atenuar estos procesos de cambio negativo hasta restaurar un sistema de convivencia compatible con mejores momentos de la escuela en la provincia”.

Contó que el Centro Mandela está monitoreando un establecimiento escolar céntrico sobre el que próximamente darán a conocer algunas conclusiones básicas que tienen que ver con violencia y adicciones. “Creemos que están asociados, en un proceso creciente que todavía no tiene la respuesta apropiada por parte de toda la estructura del Estado y no solamente hablo del Ministerio de Educación, hablo del conjunto del Estado como organización que tiene varias patas, que tiene varios niveles de estructuración y funcionamiento, que me parece que no está funcionando en forma articulada y eso se ve en los resultados negativos”, dijo.

“Para mí que estamos en un ciclo de violencia y, por lo tanto, cuando se abre un ciclo, general mente se producen hechos repetidos de menor o baja intensidad y algunos hechos graves que impactan en la opinión pública, pero si armonizamos el análisis global vamos a tener ese tipo de fenómenos. En el establecimiento que vamos a dar a conocer más adelante una vez que se corroboren las primeras informaciones, es la venta de estupefacientes en la vereda. Cuando sale un turno y entra otro. Después el consumo afuera y adentro del establecimiento y después la violencia en lugares como los baños, que eso es sistémico y repetido, tanto el consumo como la violencia”, señaló.

Qué provocaron los informes

Núñez dijo que hubo tres etapas que devinieron a la publicación de los informes: “Generó una reacción virulenta del subsecretario Quiroz y después la del ministro Romero, la negativa cerrada, casi con terquedad y con expresiones poco felices, hasta el reconocimiento hasta el nivel de hechos aislados, después la conformación de Salud Educativa, un área que no tenía, donde se conformó un equipo que todavía no rinde frutos, pero que está comenzando a conformarse, donde se va a administrar este tipo de decisiones”, dijo.

“Hasta el presente donde las explicaciones ante casos que causan gran impacto en la opinión pública, la respuesta institucional dice que sigue siendo un caso aislado. Lo que no entienden el nivel de funcionarios que tienen que definir políticas y programas de mediano y largo plazo es que hay un contexto general de violencia y adicciones en los niveles juveniles y adultos y que de eso se trata también en los establecimientos escolares y que el fenómeno del maltrato escolar es un fenómeno creciente, quizás no a través de la violencia activa en hechos que terminan con personas heridas o lastimadas, pero sí en violencia moral con discriminación”, señaló.

“Ante ese escenario generalizado, el Chaco no puede ser una isla y mantenerse ajeno a un fenómeno colectivo. Creo que el Ministerio de Educación del Chaco tuvo de mil maneras, sobre todo por expresión de los padres, señales y signos muy claros de este proceso de maltrato escolar, de situaciones de violencia y de situaciones de adicciones, pero que no tuvo respuestas. Me parece que cuando salieron los primeros documentos los tomó por sorpresa y recurrieron a la teoría de la descalificación, pero me parece que hoy están dando pasos que son muy lentos, muy burocráticos, que no producen resultados en el corto plazo y esperemos que se pongan las pilas y trabajen mejor”, consideró.

“Son buenas iniciativas de las organizaciones intermedias que deben ser bien reflejadas por los funcionarios públicos, sobre todo quienes tienen responsabilidades institucionales y políticas de primer nivel como para poder ir captando realidades negativas que hay que modificar, mejorar y superar. Creo que cuando se es cerrado, terco y se niega la realidad, se tienen gobiernos que están de espaldas a las necesidades sociales. Plantear genéricamente una preocupación sin entrar a trabajar en forma concreta, tampoco es la solución y tampoco es lo que uno espera de un gobierno que tiene prácticas. Las prácticas inmediatas siempre tienen margen de error, pero hay que adoptarlas hasta que otro equipo esté planificando las tareas de fondo de mediano y largo plazo”, expresó.

“Por ejemplo, la escuela Mar del Plata de Barranqueras es un núcleo de conflicto permanente entre alumnos, padres, autoridades educativas y algunos sectores docentes y no docentes, divididos en grupos donde se destaca la confrontación en forma permanente, incluso entre padres están confrontados, se llegó a la situación de que tuvo que intervenir la jueza de Faltas de Barranqueras para tratar de conciliar. Tuvo que intervenir la Policía ante una situación muy grave generada en algunos padres en un evento colectivo dentro del establecimiento, producto de maltratos escolares que se atribuyen recíprocamente los hijos que son alumnos dentro del establecimiento. Mientras tanto el sistema burocrático en el Ministerio de Educación avanza con lentitud, diríamos que casi inexplicablemente lento en su máxima expresión y no resuelve las causas que determinan ese estado de confrontación permanente que ya lleva muchas semanas y que tuvo picos extraordinarios de violencia y de maltrato escolar”, finalizó.

 

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