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Jul 28 2018

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Rol de las FF. AA.: reflexiones sobre “ellos y nosotros”

Por Raúl Copello

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Escuchaba a Fernando Carnota, en su noticiero diario de A24, “analizando” el decreto con el que Macri “propone” cambiar el destino de las FFAA. O sea, también el de la Nación. Decía que “estaba bien, porque ya es obsoleto pensar en la agresión de un Estado contra nosotros”. Afirmación sorprendente en un país que tiene parte de su territorio ocupado militarmente por un Estado enemigo. Esto me fortalece en la idea de que en nuestra dolida Patria, hay tipos que, además de mal paridos, son imbéciles. Conjunción peligrosa, si las hay, encima con un micrófono disponible.

Por otro lado, sonaba la noticia de que frente al Ministerio de Defensa, se convocarían distintas organizaciones para repudiar el decreto de Macri que deroga la prohibición de la participación de las FFAA en tareas de seguridad interior. Lo cual está bueno pero me parece que es, cuando menos, inocuo, y seguro motivo para aumentar la  confusión.

Los organismos de DDHH y otros sectores convocantes  ya creen ver los Falcon verdes y los señores de anteojos negros pululando por las calles. Muy lejos de esto, los agentes contemporáneos de la inteligencia enemiga, son más sofisticados, dirigen programas periodísticos, como Carnota y Lanata, y no secuestran personas. Solamente conciencias. Ellos hacen lo que se les manda.

Con el mismo talante sorprendido, escuché las afirmaciones de algunos militares, los menos, que deliran con la Triple Frontera y un terrorismo que, cuando menos, no tiene el menor interés en nosotros. El ISIS está en otra.

El “setentismo” como esquema de interpretación cultural parece no tener final. Admitamos que los pueblos se representan su presente y su futuro en base a sus experiencias anteriores, pero si no son capaces de  incorporar los elementos que aportan las nuevas realidades, el odio perdurable de enfrentamientos pasados oscurece el juicio y garantiza, a no dudarlo, los enfrentamientos que vendrán. Que “ellos” piensen en “ellos” y “nosotros” en “nosotros”. La Nación, bien, gracias

Lo primero a tener en cuenta es que “ellos”, LOS MILITARES, NO VAN A REPRIMIR, y esto no por pruritos morales. Intuyen que los están por liquidar, pero su preocupación mayor radica en que hasta el último cadete del Colegio Militar sabe que, donde maten un tipo, cosa inevitable en este contexto, tiene asegurado el fin deshonroso de su carrera, el juicio por delito de lesa humanidad y la prisión perpetua. Aunque el muerto sea el Patrón del Mal o el Señor de los Cielos.

Y es acá donde el “análisis” de Carnota sobre temas acerca de los cuales no tiene la más remota idea, cobra relevancia. La misión que debe ejecutar es invisibilizar el objetivo real, desarmarnos a “nosotros” frente a lo que está por ocurrir. Porque la política de Macri en relación a las FFAA no es novedosa. Está dentro del propósito general de este gobierno, el combo siniestro que es el DESGUACE FINAL de la Nación Argentina. La rendición definitiva  frente al invasor, que repite aquel triste 14 de junio de 1982. El castigo eterno que pagaremos por la osadía imperdonable de Malvinas. No les importa la represión, absolutamente garantizada por Gendarmería, Prefectura, Policías Federal y Provinciales. Quieren todo.

De lo que estoy hablando es, por lo pronto, de detonar fumígenos para confundirnos sobre el enemigo real: es obsoleto pensar que Estados “razonables”, que “nos admiran” por nuestro modelo puedan invadirnos. Seamos civilizados, eso no puede ser. A pesar de que tenemos parte de nuestro territorio ocupado por una base nuclear a 550 km, con una dotación de entre 2000 y 4500 hombres, equipados con submarinos nucleares y con un escudo contra misiles que sólo podrían ser disparados desde territorio argentino. Cape Town, South Africa, esta obviamente fuera de alcance.

Entonces, esto se rechaza como hipótesis de conflicto. Qué va, es una joda.  El único conflicto serio que puede vislumbrarse se descarta para pensar en unos indefinidos “nuevos desafíos”. Es duro el esfuerzo que hay que hacer para imaginarse a las FARC o al Hezbollah operando en territorio argentino. Parece menos difícil y más realista, pensar en un posible  despliegue de tropas del Reino Unido, nuestro único enemigo sempiterno, el único país del mundo con el que libramos cuatro guerras; o, ¿por qué no? de EEUU, o de la OTAN, o de las FD Israelíes, o todos juntos, o un ejército multinacional. No importa demasiado, total los uniformes finalmente se han “uniformado” en todo el mundo. Son todos iguales y los fabrican los chinos a un dólar el conjunto.

Convengamos en que todos –y digo todos–  los gobiernos de la “democracia liberal partidocrática”, se han empeñado en destruir a las FFAA. Casi con saña, como si fueran extranjeras, en algunos casos hasta pensando en un país sin FFAA, en un contexto mundial dominado por una belicosidad creciente. “No tenemos hipótesis de conflicto”, dijo alguna vez Nilda Garré, ministra de Defensa. Digna expresión para integrar el manual de zonceras de Jauretche.  Como dice un General amigo, “si no te gusta el Ejército que tenés, hacés otro”. Pero no te bajás los pantalones rindiéndote de antemano. El mismo Che Guevara lo hizo así.

El plan de Macri para las FFAA, como en todos los ámbitos ligados a la soberanía, es la frutilla del postre. Si es ridículo pensar en la posibilidad de una ocupación por una potencia extranjera, está claro que ya no necesitamos cientos de miles de hombres, ni misiles, ni aviones de combate, ni submarinos ni cruceros, que son todos muy caros. Con una guardia nacional, algún helicóptero y alguna lanchita que nos provean basta y sobra. ¡Uff! ¿Vieron qué capos que somos? Resolvimos el problema de acuerdo a lo que nos “sugirieron” y con poquita plata para no aumentar el déficit.

Dicen que las crisis son, también, oportunidades. Ahora, todavía, estamos “ellos” y “nosotros”, un modo de enfrentar la crisis que conduce, lejos de toda dramatización, a la desaparición  de la Argentina como Nación, convertida en colonia. La oportunidad de hoy es construir un GRAN NOSOTROS, la alianza de “nosotros”, el pueblo argentino, con “ellos”, las FFAA. La estructura política en el que se sustentaron nuestros mejores momentos, como así también los más oscuros cuando se quebró. Perón mediante.

Alguna vez, un grupo de compañeros dubitativos  acerca del rumbo a tomar, le preguntó a otro compañero que se mantenía en silencio: “¿qué hacemos?”. Con mucha calma el compañero apagó su eterno cigarrillo para preguntar, a su vez: “¿para dónde va la gente?”. “Para allá” le respondió el grupo evidenciando lo obvio. “¡Entonces vamos para allá!”. Fin de la discusión.  Y si no, que la bandera flamee sobre las ruinas de la Patria.

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