«

»

Feb 26 2018

Imprimir esta Entrada

Los padres de un niño brutalmente abusado exigen justicia: “Atrapen al que nos arruinó la vida”

Fuente: http://www.diarionorte.com/article/163455/los-padres-de-un-nino-brutalmente-abusado-exigen-justicia-atrapen-al-que-nos-arruino-la-vida

Mirta Avalos y Miguel Orué, los padres de un niño abusado en 2014, hicieron un dramático llamado a las autoridades políticas y judiciales a terminar con la impunidad que se mantiene sobre el caso. Los padres de un niño brutalmente abusado exigen justicia: “Atrapen al que nos arruinó la vida”.

El criminal autor del ataque sexual un vecino conocido como El Japo- se mantiene prófugo desde entonces, casi el mismo tiempo que la criatura lleva internada para poder recuperarse de las lesiones sufridas. “Llevamos casi cuatro años sin respuestas de nada”, comienza diciendo Mirta. En su rostro y en el tono de su voz se leen distintas emociones: dolor, bronca, y una determinación de hierro en no resignar el reclamo de justicia.

“Queremos que los que tienen que encontrar al culpable hagan algo, que muestren el resultado que esperamos en todos estos años: que atrapen al que nos arruinó la vida a todos en nuestra familia”, agrega.

Padres Maxi.jpg
Miguel Angel Orué y Mirta Nélida Ávalos, los padres de Maxi. Exigen cárcel y condena para quien abusó salvajemente de su hijo. El criminal lleva casi cuatro años prófugo.

Maxi lleva más de tres años de internación, un tiempo que se repartió entre una primera etapa en Resistencia y otra, la más extensa, en Buenos Aires.Los médicos luchan por lograr que los intestinos del niño se reconstruyan, pero persisten las fístulas que obligan a limpiezas constantes y a mantener abierta una “ventana” en el abdomen.

Los riesgos de todo el cuadro, a la vez, impiden que el nene pueda salir de su habitación.

__________________________________________________________________________________________________

PUEDE LEER MÁS:

El calvario en vida del niño Maxi después de ser abusado

“En el caso Maxi la ineficiencia y la burocracia fueron mayúsculas y no tienen explicación posible”

Pero Máxi se ríe

__________________________________________________________________________________________________

“Lo que él más sueña es volver a su casa, estar con sus hermanos, poder jugar como un chico más”, dice Mirta. En vez de eso, desde mediados de 2014 su rutina es de habitación hospitalario, análisis médicos, tratamientos y cirugías. Una realidad a la que él hace frente con un deseo inmenso de salir adelante. “Tiene un temple inmenso. Incluso yo misma aprendí de él que hay que luchar, que no hay que estar tan callada dice Mirta-. Pero también es un niño, y cuando a veces llora, lo primero que se me viene a la mente es que la basura humana que le hizo esto todavía está libre”.

“El Japo era conocido por todos, andaba por todos lados, ahora resulta que desapareció y nadie lo puede encontrar: la Justicia, la policía, las autoridades… Yo no acepto eso. Nosotros dimos todo, Maxi también. Habló en la Cámara Gesell. ¿Qué más necesitan?”, preguntó.

Morosidad judicial

La causa penal abierta, según el abogado Rolando Nuñez (coordinador del Centro Nelson Mandela), quien colabora con la familia, avanzó morosamente. Recién hace algunos meses se adecuó un lugar en el centro médico que atiende a Máxi para usarlo como Cámara Gesell y recibir el testimonio del chico, que dio detalles claros sobre cómo se dieron los hechos.

“Él sabe muy bien que ese sujeto tiene la culpa de todo lo que venimos pasando. ‘Si no fuera por El Japo yo estaría jugando en mi casa’, dice a veces. Es un gran dolor escucharlo cuando lo dice, pero es la verdad. Él nos arruinó la vida a todos. Es demasiado que esté libre. Cuando iba a la fiscalia, me decían ‘tranquila mamá, nosotros nos vamos a encargar’. Ya se van a cumplir cuatro años”, dice Mirta.

El cambio de vida de la familia no es una metáfora. Máxi está internado desde 2016 en Buenos Aires, y su madre lo acompaña tiempo completo. En Resistencia quedó Miguel, el papá, haciéndose cargo de los ocho hermanos que tiene Máxi, con todo lo que ello implica. Él, en varios momentos de la charla al borde del llanto, admite que es un tiempo duro. “Si lo podemos llevar, como hasta ahora, es porque siempre fuimos muy unidos”, dice.

Necesidades que desbordan

Como si no bastara con el drama que comparten, las carencias económicas agravan todo. El único ingreso familiar son las asignaciones que Mirta cobra por sus hijos y las changas que hace Miguel. “Me gustaría poder trabajar en una empresa, tener un sueldo, pero no es tan fácil, sobre todo ahora que la construcción no anda tan bien, así que hago lo que va saliendo”, dice. Miguel es oficial albañil.

Ahora trabaja en hacer una habitación para Máxi. “Le hice una carta al gobernador, y me van dando materiales por tandas”, cuenta. La tiene casi terminada, y muestra con su celular, orgulloso, las imágenes del cuarto que hizo con sus manos para ese hijo que extraña hasta las lágrimas.

Mirta, que antes era una mujer sana, se convirtió luego de la primera cirugía que tuvo que afrontar Máxi- en una hipertensa crónica. Dice que si el culpable de todo estuviera tras las rejas y fuese condenado, algo de paz recuperaría. El resto, recién cuando su hijo pueda salir del hospital.

En cuanto a si lo publicado hasta aquí por NORTE sobre el caso les provocó algún malestar, Mirta y Miguel fueron claros en decir que no. “Todo lo contrario, estamos de acuerdo con que esto se haya sacado a la luz. De otra manera pareciera que nadie se ocupa de las investigaciones se hagan. A mí nunca me llamó un fiscal o un funcionario o una autoridad policial para decirme qué están haciendo de verdad y para que yo pueda entender por qué les lleva tanto encontrar a un tipo que no tiene plata y que debe estar apareciendo por todos lados para conseguir qué comer”, dice Mirta.

Llamado solidario

La familia de Máxi tiene múltiples necesidades. Mirta y Miguel tienen nueve hijos, y el único ingreso fijo son las asignaciones que por los más pequeños cobra ella. Y se le suman las changas que ocasionalmente realiza Miguel, que es oficial albañil.

“Necesitamos de todo, no la estamos pasando bien. Por eso, quien nos quiera ayudar, lo vamos a agradecer de corazón. Van a empezar las clases y no tenemos ni para que los chicos vayan calzados a la escuela”, confiesa Mirta.

Se puede colaborar con ropa (las prendas que sean, para chicos de distintas edades), calzados, útiles escolares, alimentos no perecederos. Pueden contactarse directamente con Miguel (celular 362-462-8552) o con Mirta (362-525-9410).

Enlace permanente a este artículo: http://www.centromandela.com/?p=21774