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Dic 07 2017

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El agua está tragando la costa

Fuente:The New York Times

POR JUSTIN GILLIS

Isla Tybee, GEORGIA Las mareas altas obligan, varias veces al año, el cierre de la ruta 80, única vía de acceso a tierra firme.

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Enormes reglas verticales están apareciendo junto a puntos bajos en las calles de Norfolk, Virginia, para que la gente pueda juzgar si las crecientes mareas que cada vez más inundan sus rutas son demasiado profundas para atravesarlas en sus vehículos.

A ochocientos kilómetros al sur por la costa del Atlántico, el único camino a la Isla Tybee, Georgia, desaparece bajo el mar varias veces al año, aislando al poblado de tierra firme.

Y 800 kilómetros más adelante, en Fort Lauderdale, Florida, la mayor

inundación de la marea está obligando al ayuntamiento a gastar millones de dólares para reparar caminos y drenajes averiados —y en ocasiones a enviar gigantescos camiones aspiradores para absorber el agua salada de las calles.

Durante décadas, mientras el calentamiento global creado por las emisiones humanas causaba que el hielo de la tierra se derritiera y el agua del océano se expandiera, los científicos advirtieron que el acelerante ascenso del mar a la larga pondría en peligro a la costa estadounidense. Ahora, esas advertencias ya no son teóricas: la inundación de la costa ha comenzado.

El mar ha crecido poco a poco al grado que una marea alta y un viento fuerte es todo lo que se requiere para que el agua llene las calles y los hogares.

Los científicos del gobierno de EE.UU. han documentado un marcado aumento en este tipo molesto de inundación —a menudo llamada “inundación de día soleado”— a lo largo de las costas Este y del Golfo de México en años recientes. Estas inundaciones por mareas a menudo son de menos de un metro de profundidad, pero pueden detener el tráfico, anegar sótanos, acabar con jardines y bosques y envenenar pozos de agua con la sal.

Además, los mares altos interfieren con el drenaje pluvial. En regiones costeras, eso complica el daño ocasionado por las lluvias cada vez más intensas, como las que recientemente causaron inundaciones en Louisiana. Los científicos dicen que estas precipitaciones también son consecuencia de las emisiones humanas de efecto invernadero.

Los gobiernos locales, presionados por los ciudadanos, empiezan a movilizarse. Miami Beach pone el ejemplo, al incrementar las cuotas locales para financiar un plan de 400 millones de dólares que incluye elevar las calles, instalar bombas y levantar rompeolas. Los líderes locales están pidiendo ayuda de los gobiernos federal y estatal. Sin embargo, el Congreso ha ignorado en gran medida estas peticiones.

El atolladero en Washington significa no sólo que EE.UU. carece de una amplia política nacional en materia del aumento del nivel del mar, sino que tiene algo parecido a lo contrario: el gobierno federal gasta miles de millones de dólares en maneras que agravan los riesgos, al subsidiar a aquellos que construyen en zonas de peligro.

“Es como si el país estuviera siendo atacado, simultáneamente, en todas las fronteras”, dijo Andrea Dutton, científica del clima en la Universidad de Florida y destacada experta internacional en el aumento de los mares. “Es un ataque lento y gradual, pero amenaza la seguridad y protección de EE.UU.”

Una noche hace ocho años, Karen Speights, una residente de Norfolk, estaba sentada en el comedor con su madre. Sintió un hormigueo. “¡Mamá!”, gritó. “¡Tengo los pies mojados!”. Una casa que no se había inundado desde que la familia se mudó en 1964 estaba llena de agua salada. Speights esperaba que esa inundación fuera una casualidad. Resultó ser la primera de tres.

Ahora, Speights se pregunta cómo salir del vecindario. Pone atención a lo que una vez parecía remoto: las advertencias sobre el creciente nivel del mar. “Lo creo porque lo estamos viviendo”, dijo. “El agua tiene que estar creciendo si nunca nos inundábamos y de repente nos hemos inundado tres veces en ocho años”.

Este verano, en un recorrido en auto por Norfolk, William A. Stiles Jr. apuntó hacia las señales de que el océano está invadiendo la región. Detectó costras de sal seca en las calles, hierbas de pantanos que se apoderaban de jardines y árboles destruidos por el agua de mar. Por sugerencia de él, estudiantes de dos universidades locales empezaron a analizar el vecindario donde vive Speights.

Los estudiantes ayudaron a desarrollar un programa para salvaguardar al vecindario durante décadas. La Administración Obama acaba de otorgar a Virginia más de 100 millones de dólares para llevar a cabo el plan. Pero proteger a un solo vecindario de las crecientes aguas puede costar fácilmente decenas de millones de dólares. Tan sólo Norfolk, una ciudad de 250 mil habitantes, tiene una lista de necesidades con valor de 1,2 mil millones de dólares.

Varios estudios han concluido que la Estación Naval Norfolk, la base naval más grande del mundo, está altamente amenazada por el creciente nivel del mar. El Departamento de Defensa ha construido compuertas y otras medidas protectoras en algunas instalaciones. Pero los intentos por desarrollar planes más amplios para el cambio climático se han topado con una férrea resistencia en el Congreso.

Ése fue el caso este verano, cuando un esfuerzo del Ejército para designar oficiales encargados de la resistencia al clima llevó a una votación de la Cámara de Representantes prohibiendo que dinero de los contribuyentes sea gastado en el plan.

“Cuando distraemos a nuestro Ejército con una agenda radical de cambio climático, distraemos la atención de su principal propósito de defender a EE.UU. de los enemigos”, como el Estado Islámico, dijo Ken Buck, congresista republicano de Colorado.

En los cayos de Florida, una broca perforaba piedra caliza antigua, extrayendo evidencia del pasado geológico que podría arrojar luz sobre el futuro. Dutton inspeccionó sus muestras. Detectó corales fosilizados, prueba de que lo que ahora es el suelo seco de Cayo Lignumvitae alguna vez estuvo bajo el agua.

Dutton persigue lo que podría ser la pregunta más urgente en la ciencia del clima: ¿qué tan rápido aumentará el nivel del océano? “¿Sucederá en décadas, o siglos, o en mil años?”, preguntó. “Esto nos dará un ejemplo para decir, ‘bueno, la última vez que esto sucedió, se tomó este tiempo’”.

Los detractores de la ciencia del clima argumentan que las preocupaciones de miles de científicos importantes sobre el futuro están basadas en pronósticos informáticos no comprobados. A través de décadas de investigaciones, ha resultado claro que la civilización humana, de unos 6 mil años de antigüedad, se desarrolló durante un período inusualmente estable en los niveles de los mares del mundo. Sin embargo, durante períodos más largos, las costas han sido mucho más dinámicas. Durante las edades de hielo, los niveles del mar cayeron más de 120 metros a medida que el hielo se acumulaba en la tierra. Pero durante períodos un poco más calientes que hoy, el mar podría haber subido 20 metros o más por encima del nivel actual.

Importantes científicos están enfocados en el último punto alto del nivel del mar, que ocurrió entre las últimas dos edades de hielo, hace unos 125 mil años. Luego de años de estudiar litorales antiguos de todo el mundo, los científicos determinaron que el nivel del mar subió entre 6 y 9 metros en esa era, comparado con hoy. Grandes áreas de los Cayos de Florida son simplemente antiguos arrecifes de coral que crecieron durante el período de mares altos y quedaron expuestos cuando los niveles cayeron. Al recuperar muestras, Dutton espera datar una secuencia de corales cuando crecieron junto con los mayores niveles del mar, lo que potencialmente revelaría el ritmo al que subió el agua.

En 2013, los científicos llegaron a un consenso de que un metro era el mayor aumento factible para el año 2100. Sin embargo, algunos ahora empiezan a decir que 2 metros podría ser posible. Un incremento tan grande en varias décadas sería una catástrofe sin paralelo, que probablemente requeriría abandonar ciudades enteras.

A fines del año pasado, en París, las naciones llegaron a un acuerdo global para recortar las emisiones. Pero el aire ya está tan lleno de gases de efecto invernadero que la mayoría del hielo terrestre ha empezado a derretirse. Así que el acuerdo, a lo sumo, retardará el aumento del mar y quizá limitará el incremento final. Muchos científicos del clima creen que un aumento de al menos 4,5 a 6 metros se ha vuelto inevitable..

En el sur de Florida, uno de los lugares más afectados de EE.UU. por la inundación de días soleados, la gente no espera ayuda estatal o federal. Ciudades y condados de la región formaron una alianza y reclutaron a profesores para ayudarlos a determinar qué hacer.

En Miami Beach y Fort Lauderdale, marismas y estuarios fueron rellenados para hacer nueva tierra, y es en estas áreas donde las inundaciones suceden primero. Viejas tuberías de drenaje de­saguan en los estuarios y con la marea alta el agua puede volver a subir por estas tuberías y salir a borbotones a las calles

Bruce A. Mowry, el ingeniero municipal en Miami Beach, ideó un plan para combatir las inundaciones. Despedaza calles problemáticas, las levanta con tierra extra y las repavimenta, instalando nuevos drenajes y gigantescas bombas que pueden regresar el agua a la bahía.

Sólo para las calles, el drenaje pluvial y cosas así, los gobiernos del Sur de Florida necesitarán recaudar miles de millones de dólares.

La región tiene un Alcalde, Philip K. Stoddard, de South Miami, que es científico y ha leído con atención artículos científicos sobre el cambio climático desde los 90. “Recuerdo haber estado en la cama, en la noche, pensando, ‘espero que esto no sea real’”, recordó. “Espero que lleguen otros datos que lo contradigan. Me tomó varios años entenderlo y decir, ‘santo Dios, es real’”.

Ahora está concentrado en mitigar el sufrimiento para South Miami, con un sistema de tuberías de drenaje con valor de 50 millones de dólares para reemplazar las fosas sépticas amenazadas por el creciente nivel freático. Sin embargo, no se hace falsas ilusiones sobre la suerte a largo plazo de la región a la que llama hogar. “Estamos poniendo suficiente calor en el océano para enviar agua hacia nosotros, sin duda”, dijo Stoddard. “Al final, nos rendiremos y nos iremos. Así es como termina la historia”.

Isla Tybee, GEORGIA Las mareas altas obligan, varias veces al año, el cierre de la ruta 80, única vía de acceso a tierra firme.

Norfolk, VIRGINIA Levantan una casa que se inunda seguido.

MIAMI BEACH Elevan calles donde la marea es un problema.

Charleston, CAROLINA DEL SUR Agua del mar borbotea del drenaje.

cayo Lignumvitae, FLORIDA Una científica usa muestras de coral para calcular cuán rápido subió el mar en el pasado.

ALEXANDRIA, VIRGINIA El agua de un tramo de marea del río Potomac cubre las calles del barrio Old Town Alexandria durante las mareas altas a principios de junio.

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