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Ene 25 2017

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Denuncian condiciones infrahumanas en la comisaría de Charata

Tras la muerte de un detenido

24/01/2017 Luego del fallecimiento de Agustín Murgía de 18 años, quien se encontraba detenido en la Comisaría de Charata, el Comité contra la Tortura denunció que dicha unidad policial no cumple con las normas mínimas para el alojamiento de personas. Hacinamientos y precarias instalaciones, la constante.

nota_1f7f33d70c0e8b5097deae883526c494A través de un comunicado de prensa, el Comité contra la Tortura recordó que en las visitas realizadas a la comisaría de Charata el 27 de octubre de 2016 y el 13 de enero de 2017, “se pudo constatar las condiciones infrahumanas en las que se encontraban los detenidos, situación de infraestructura y de habitabilidad y capacidad de alojamiento de cada una de las celdas”.

“Estado de los sanitarios, sistema de iluminación, sistema eléctrico, sistema de prevención de incendios, régimen de alimentación, acceso a recreos, actividades de recreación, régimen de visitas, condiciones de salubridad, higiene personal, control de salud y asistencia médica”, indicó le Comité. También se “comprobó que se mantenían situaciones de hacinamiento, excediendo el número de personas que por espacio físico debería corresponder”.

“La capacidad de alojamiento de un centro de detención debe ser estimada según la cantidad de detenidos, resguardando las condiciones del lugar, habitabilidad de las celdas, lugares comunes, espacios mínimos por detenido, iluminación, ventilación y acceso a sanitarios”, añadió.

El Comité hizo hincapié en las aberrantes condiciones de hacinamiento que padecen los reos.  “Según testimonios recabados durante el recorrido se pudo saber que en ocasiones la capacidad de alojamiento fue excedida al doble teniendo hasta 38 alojados cuando solo hay espacio para no más de ocho personas, conforme a los lineamientos internacionales”, indicó.

“Al momento de la presencia del CPTCh en la celda de mayor dimensión, se alojaban once personas, de las cuales cinco dormían en el suelo sobre cartones y mantas. Había dos detenidos que dormían en el piso del patio interno, debajo de un pequeño techo, y relataron que durante los días de lluvia se les mojan sus pertenencias y enseres”, recordó el Comité.

Sin ventanas

También señaló que en el lugar no había ventanas, lo que no permitía el correcto aireado del lugar y el ingreso de la luz natural. “La iluminación era casi imperceptible. Cada celda tenía un solo foco de 24 watts. El sector no poseía un sistema eléctrico independiente y externo a la unidad en general”, indicó.

“Las conexiones eléctricas eran deficientes. Los cables, algunos de ellos pelados y otros con varios empalmes, colgaban de los techos y las paredes lo que hacía del lugar un sitio inestable y permeable a cortos circuitos, incendios y electrocución. Varios de los colchones eran comunes, muy deteriorados, y proclives a su rápida incineración. Se observaron tres extinguidores de fuego, lo que resultaría escaso ante un posible foco de incendio. No había agua potable”, recordó el Comité.

Agustín 

En relación a la muerte de  Agustín Murgía, quien falleció luego de que un televisor estallara dentro de su celda, el Comité señaló que “como toda muerte en un contexto de encierro es un hecho sumamente grave que entraña una responsabilidad del Estado como garante de la integridad física de las personas privadas de su libertad, y tiene que investigarse de manera profunda e imparcial como sucedieron los eventos para determinar la inobservancia, el descuido, la negligencia, impericia o imprudencia, siendo consecuencia de un accidente susceptible de evitarse”.

“El CPTCh reitera que hizo las recomendaciones pertinentes y en el momento adecuado y declara que denunciar las violaciones a los DDHH es el primer paso en la lucha contra ellas”, señaló el Comité.

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