«

»

Oct 20 2016

Imprimir esta Entrada

Cocaína: la vieja y trillada ruta del tomate

Produjo alarma en la opinión pública y en los medios, regionales y nacionales, de comunicación el resonante descubrimiento que efectuó Gendarmería Nacional en Laguna Naicknek, Formosa, de 2,5 toneladas de marihuana oculta en cajones de zapallitos, que replica otros casos de narcotráfico la misma provincia.

111En Chaco también impactó que Gendarmería Nacional incautaran en Sauzalito, El Impenetrable, 154,5 kilos de marihuana embalados en 171 panes o ladrillos y camuflados en una carga de verduras. Pero el problema es mucho más complejo y más grave que pocas intervenciones positivas para descubrir cargamentos del narcotráfico. Lamentablemente no se ve en Nación ni en el gobierno chaqueño la formulación de una política criminal anti- narcotráfico y, por lo tanto, tampoco se aplican planes y programa de lucha permanente contra este flagelo social que viene provocando una creciente epidemia de adicciones, sobre todo en adolescentes y adolescentes adultos, que además combinan la ingesta con alcohol y pastillas, hasta conformar un combo que los destruye en poco tiempo.

A Resistencia la cocaína ingresa desde el mayorista a 140 mil pesos el kilo y se eleva a 180 mil en el “mercado” minorista, que es en donde se fracciona y “estira” la cocaína. Puesto en Bolivia, en la frontera con Argentina, el kilo vale 1000 dólares. Una vez que cruza la frontera hacia nuestro país vale entre 3000 y 3500 dólares. Cuando llega a Buenos Aires el kilo cuesta 10.000 dólares, lo que pone en evidencia el extraordinario negocio del narcotráfico.

Sauzalito: epicentro del tráfico de drogas en El Impenetrable

Hace mucho tiempo que el Centro Mandela viene alertando que el eje entre Sauzalito y Misión Nueva Pompeya se ha convertido en un intenso corredor de narcotráfico, que luego llega a J.J. Castelli por las “picadas liberadas”,  que por la Ruta Nacional 95 trafica hacia el país central y que por la Ruta 16 abastece de drogas a otras localidades y ciudades ubicadas a la vera de esa ruta, especialmente Sáenz Peña, aunque también  llega a Resistencia un poco de droga que ingresa por El Impenetrable. Lo llamativo es que actualmente la droga también ingresa desde  el sur de Chaco, pasando por Santa Fe, dato que revela la notable intensidad y variación de las rutas de ingreso de estupefacientes.

La droga que llega a Sauzalito desde Salta parte de Orán y pasa por la ciudad de Juárez (Formosa). La que sale de Jujuy arranca de la localidad de Perico, pasa por La Estrella, Rivadavia y llega a Fortín Belgrano, el punto tripartito entre Chaco, Formosa y Salta. Luego circula  hasta Sauzalito. En esta localidad se conoce bastante bien a uno de los principales operadores y el narco que viene de Perico, al que apodan “Jujeño”, quién aparenta una actividad comercial lícita. Se traslada en una camioneta 4×4 que es conocida en el pueblo, como también su vínculo local.

La cuestión se complicó en El Impenetrable a partir de que comenzaran a reclutar, como mulas humanas, a adolescentes indígenas a los que primero hicieron adictos. Los narcos les proporcionaron motocross de altas cilindradas. Estas mulas, al menor riesgo, no circulan por las picadas  que son más utilizadas. Transitan por los “caminos de burros y de chivos”, que solamente ellos conocen y que son infranqueables para los integrantes de  las fuerzas de seguridad, especialmente para aquellos que forman parte del mega-operativo contra el narcotráfico que anunciaron la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el gobierno chaqueño. Gran parte del personal de seguridad que trabaja en terreno no conoce el territorio, la idiosincrasia local y la cambiante metodología aplicada por los narcotraficantes.

La trillada ruta del tomate y de la cocaína

Tomates, pimientos, berenjenas, zapallitos, chauchas, choclos y coreanitos son, desde la época menemista, el camuflaje ideal y permanente para ocultar el tráfico de cocaína.

San Ramón de la Nueva Orán y su zona de influencia despachan, entre los meses de marzo y noviembre, alrededor de 300 camiones diarios con cargas, con un promedio de 1.000 cajones cada uno. Como son productos perecederos, tienen la meta de llegar a los mercados de abasto de Santa Fe, Córdoba, Rosario o Buenos Aires en un plazo de 15 a 18 horas. En  cada camión puede cargar 50 “cajones especiales”, con un mínimo de 2 kilos de cocaína cada uno. Esto dificulta los controles en las etapas de cargar y descargar los cajones, además de las complicidades de fuerzas de seguridad, de algunos integrantes del poder judicial federal y de ciertos dirigentes políticos.

Muchas  pequeñas y medianas fincas, manejadas por peruanos y bolivianos, son la cobertura ideal para eludir los controles de gendarmería en la zona de  empaque y envío, Cientos de camiones que pasan por el nudo caminero de Pichanal, donde empalma con la Ruta Nacional 34, y luego de Güemes se dirigen a destino.

Las organizaciones mafiosas han probado, con éxitos transitorios, otras modalidades de transporte con camiones tanques, vuelos aéreos, automóviles y otras alternativas. Pero lo único permanente y continuo que persiste es la vieja y trillada ruta del tomate.

Las fincas salteñas, manejadas con mano de obra de bolivianos que diariamente cruzan la frontera, tienen sus cultivos en lado argentino, a orillas del rio Bermejo, especialmente a lo largo de   70 kilómetros en la zona de frontera. Las mulas humanas que atraviesan a pie los hilos de agua desde el lado boliviano, con su cargamento ilegal, se acumulan en los galpones de empaque de las frutas, verduras y hortalizas. La droga se oculta convenientemente en los cajones de tomates, pimientos o berenjenas, entre otros productos.

Desde el puesto fronterizo de Agua Blanca hasta Orán  los camiones deben recorrer la ruta provincia 50. Luego ingresan a caminos vecinales para llegar a  cientos de  fincas fronterizas para completar la carga de mil cajones. Lo hacen  en horas de la noche ya que las tareas de cosecha y embalaje se realizan durante el día. Una vez completada la carga deben salir de inmediato para llegar a horario a los mercados ubicados  a más de 1200 kilómetros  de distancia. Se agrava el cuadro de situación porque es imposible saber cuántos camiones transportan cocaína. Ni siquiera los choferes saben lo que llevan porque solo alquilan sus equipos o trabajan para sus patrones, y que llegados a destino descargan en galpones de los mercados centrales de Buenos Aires,  Liniers, Rosario, Córdoba y otros centros de abastos.

 

Enlace permanente a este artículo: http://www.centromandela.com/?p=18696