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Sep 28 2016

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DE RALLYS Y METEORITOS

En la semana anterior leímos en el diario que Ud. dirige dos cartas referidas a sendos aspectos de un mismo tema: una extensa carta de vecinos de Colonia Benítez en la que se quejaban con muchísima razón de la realización del Rally conocido mundialmente como Dakar, que en su versión del 2017 recorrerá parte de la pato-dak-patosilva-com_-ar_provincia del Chaco. En la siguiente, un abogado de nuestro medio retomaba el asunto del rally enfocando cómo su realización contradice las normativas vigentes y vulnera derechos consagrados.

  No solamente los vecinos de  Colonia Benítez, que fueron a establecerse en esa localidad en busca de tranquilidad y contacto con la naturaleza, sino todos los que circulamos por las inmediaciones del autódromo en días pasados tuvimos un anticipo de lo que será tal acontecimiento. Nos encontramos, mezclados con el tránsito habitual de todo porte, con rugientes y acelerados vehículos que participarán de la famosa  carrera y que estarían haciendo algo así como un precalentamiento con vistas al año próximo.

Este rally en cuestión sigue denominándose Dakar, por más que hace largos  años que no se realiza en su versión original París – Dakar sino a muchísimos miles de kilómetros de esos antiguos rumbos,  desarrollándolo en países que antes se llamaban “del tercer mundo” y que en los últimos tiempos, eufemísticamente, se designan como “emergentes”. Cabe preguntarse por qué esta competición no se reedita con el  mismo trayecto que antes. Los organizadores alegan que se lo dificulta la inestabilidad política de África, pero lo cierto es que en sus anteriores travesías por los países de ese continente, en sus andanzas a campo traviesa arrasaban con muchos recursos locales, atropellaban habitantes, ganado y fauna, además de dispersar los rebaños, arruinar cosechas, pisar cultivos y cementerios y embarrar con su paso por los vados a los cursos de agua dulce de los que dependía la población local. Con estos y otros actos similares, lógicamente, los corredores y sus apoyos  concitaban el odio y las furiosas agresiones de los damnificados. En tanto, Francia, desde donde se partía, y España, por donde se continuaba, tampoco los soportaron y los mandaron a jugar fuera de casa, bien lejos.

Si aún no pareciera suficiente baste conocer los antecedentes de este rally en los países y zonas que fueron sus anfitriones posteriores, incluido nuestro país, con accidentes varios (aéreos incluso), muertos, heridos y un sinnúmero de perjuicios ambientales que incluyen un destructivo paso por territorios indígenas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Desde donde se lo mire, no se ve en todo esto ninguna muestra de “progreso” sino, antes bien, de regresión: recibimos lo que otros nos tiran porque no lo quieren ni en su vecindario y, ahora, en medio del llamado mundial al cuidado extremo del ambiente y a la drástica disminución del consumo de combustibles fósiles, nos embarcamos en un festival del derroche de ambas cosas.

Un evento de estas características sólo da ganancias a sus poderosos organizadores y a su entorno de actividades conexas; sirve para satisfacción momentánea de  algunos y para provocar perturbaciones irreparables en todo lo demás, además de colisionar violentamente con los discursos tan en boga de “sustentabilidad” y de “turismo sustentable” y manifestaciones igualmente distantes  de lo que se hace en concreto. El ocasional beneficio económico que nuestra provincia pudiera lograr de esto no resultará compensatorio, como tampoco lo fue en otros lugares del mundo que ya le cerraron sus puertas.  No podemos dejar que nos cieguen unas desesperadas ansias de lucro.

 Exactamente lo mismo que lo antedicho podemos repetir respecto del trato dispensado a los meteoritos. Nos complació mucho el encuentro reciente de un nuevo meteorito, el Gancedo, pero advertimos enseguida que -al igual que a los anteriores- sólo se lo usa como a una rareza para ser exhibida descuidadamente y manoseada, destinada exclusivamente a promover ganancias al atraer posibles turistas. No se lo trata con la seriedad que corresponde al hallazgo científico que en realidad es y se insiste sobre él en términos de competencia con otros meteoritos del mundo, como si fuera un mérito que nos perteneciera el hecho de que esta tierra se convirtiese en receptora involuntaria de un fenómeno astral acaecido hace varios milenios. Creyérase que con entrar en el libro Guinnes de los récords nos damos por satisfechos.  Sabemos que esas enormes rocas son sumamente densas y pesadas pero que también, por su composición, son fácilmente erosionables; no obstante nadie se priva de tocarlas, de posar abrazándolas y hasta subiéndose a ellas con total y pública desaprensión.  En tanto, las demás piezas recolectadas del mismo origen, hasta donde sabemos, no han sido aún objeto de identificación, numeración e inventario, lo cual deja librada a su suerte la existencia de estas rocas que registran una altísima cotización en un espurio mercado internacional que impulsa al saqueo, delito del cual ya fuimos víctimas en muchas más ocasiones que las que llegan a conocimiento de los medios, pero cuya cantidad queda atestiguada por las numerosas ofertas presentes en Internet, que, además, no dudan en señalar el origen chaqueño de las rocas en venta.

 Obtener rentabilidad de las maravillas que nos deparó la naturaleza, está muy bien, pero antes, mucho antes y con todo vigor y persistencia, debemos brindarle el mayor de los  respetos a nuestro valioso patrimonio en común que, por serlo, no pertenece solamente a quienes toman para con él medidas arbitrarias. Esperemos que el mismo criterio de devastador  lucro a ultranza no prime también en la gestión del futuro  parque El Impenetrable cuando éste finalmente pueda consolidarse.

   La ciudadanía ya demostró que sabe hacerse cargo, como ocurrió años atrás con sus manifestaciones y campaña en contra del propósito oficial  de enviar al meteorito “El Chaco” a una muestra de arte en Alemania y así logró impedir que se marchara a un destino incierto del que no regresaron otras pieza similares. El cuidado del bien común requiere por parte de la comunidad y de sus gobiernos un sólido compromiso que se trasunte en hechos sensatos, apropiados y verdaderos, no meras proclamas que se limitan a  tomar prestadas palabras del vocabulario ambiental.

MESA AMBIENTAL CHACO:

Conforman la Mesa Ambiental Chaco: Ambientalistas de la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia; Fundación Casco Histórico de Barranqueras; Conciencia Solidaria (ONG interprovincial) y Centro de Estudios Nelson Mandela.

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