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Ago 31 2016

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Un Congreso de la Nación Nonsanto

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Me parece importante hacer algunas reflexiones a partir del sesgado encuentro sobre plaguicidas que se ha organizado en la Cámara de Diputados de la Nación. Las más importantes son las siguientes:

1. Al final del día es solamente una reunión, que como en la mayor parte de los casos, se efectúa en Buenos Aires y no en los distintos lugares más afectados de Argentina. No va a cambiar la realidad. Urge exigir una federalización de los debates con un cronograma aceptable.

Comparto aunque también es parte de cómo funciona en estos momentos el poder. Los representantes de las provincias tanto Diputados como Senadores viajan asiduamente a reuniones de Comisión y sesiones por tanto creo que hay que articular el trabajo en territorio con quienes podemos colaborar desde aquí.

El mejor lobby es en ambos lugares al mismo momento. En el congreso no somos muchos los asesores ecologistas o vinculados a organizaciones ambientales pero hay un par en cada cámara. De hecho colaboramos en todo aquello que podemos. Aunque la propuesta de que deje de ser espasmódico y mas organizado me parece correcta.

2. Es fundamental que quienes puedan ir vayan en el carácter de lo que sea, y que si tienen tiempo puedan resumir a los que no fueron sus principales asuntos y posiciones.

Hay taquigráficas y las presentaciones quedarán en la web de la Comisión de Recursos Naturales de Diputados. Apenas tengamos el link se los podemos enviar. O bien pueden ir chequeando frecuentemente cuando se suba la información.

3. Obviamente esa reunión tiene un trasfondo complejo donde destacan los movimientos por formalizar una nueva legislación sobre biocidas, en el mismo momento histórico en que se está registrando un movimiento similar para la “nueva” ley de semillas con el cambio de UPOV. Los grandes intereses corporativos, como es previsible, estarán moviéndose en ambos “campos de batalla”, por ahora -los dos- cómodamente manejados desde los malos.

4. Hace falta en Argentina una coalición similar a la de “no a la incineración” (que en ese tema se pudo dar por las organizaciones locales y al poderoso empuje organizativo de GAIA) porque es visible que no existe actualmente un movimiento sólido y nacional sobre el complejo plaguicidas-transgénicos.

Comparto que estamos partidos en varios lugares. Hay que juntarse, sobre todo en este momento, donde hay tanta presión corporativos por cualquier tema ambiental que uno toque.

No olviden que una de las principales fábricas y “dispersadores” de plaguicidas de síntesis en cultivos industriales son los OGMs, con genes codificadores de proteínas insecticidas (como la Cry1Ab de Mon 810). Sin embargo, solo se lucha contra los plaguicidas químicos que se aplican desde “afuera” de los campos.

Es necesario, además, una unificación de criterios técnicos fundamentales para evitar la gran cantidad de conceptos equivocados que se han venido usando (por empezar la palabra “fumigación”)  y, sobre todo, los vacíos no considerados (efecto acumulación de residuos en zonas de aplicación, efecto acumulación de residuos en personas, efecto acumulación de residuos en animales domésticos, efecto acumulación de residuos en alimentos, efecto cóctel de contaminantes, sinergización de plaguicidas con otros agentes, etc.).

5. Todos los grupos ciudadanos existentes y por crear son fundamentales, y sus propios modelos organizativos mayores (como “Pueblos fumigados”) son clave y deben ser protegidos, ampliados y multiplicados. Todos pueden integrarse a una coalición que funcione como la que hoy tenemos para otro tema, como el colectivo de no a la incineración.

6. Los grandes temas basales del problema “plaguicidas” siguen sin ser atacados con contundencia, excepto lo mucho que hizo Claudio Lowy, por ejemplo en el tema Senasa. Esto es: 1) Senasa y su modelo de aprobación-revisión; 2) Conabia y su modelo de aprobación-revisión; 3) Registro Epidemiológico continuo, de morbi-mortalidad por todas las causas en Argentina, por ley; 4) Registro continuo de análisis de muestras biológicos para detección de residuos de plaguicidas en población (por ley); 5) Registro continuo de muestras ambientales para detección de residuos de plaguicidas (por ley). Desde FUNAM y con varias organizaciones de Argentina y países europeos involucrados en luchas similares estamos iniciando un abordaje de estos asuntos. Estos temas serían abordables desde la propuesta coalición a que nos referíamos antes.

7. El gran ruido que han tenido los estudios epidemiológicos de área reducida y la aplicación de protocolos con muy pobre base científica, más allá de su valor movilizador, también deben ser mejorados por una cuestión de respeto por la gente, por su potencial para acciones judiciales y para que sirvan para metaestudios. En Argentina es imposible hacer metaestudios con las debilidades de los estudios disponibles. Urge que todos los estudios sigan un protocolo mínimo que asegure resultados científicamente aceptables. De lo contrario se gastas esfuerzos enormes, se logran algunos impactos en los medios pero no sobreviven a la lucha “dura” que debe hacerse contra las corporaciones externas y locales. Uno de los vacíos más repetidos es la falta de evaluación simultánea de otras fuentes de contaminación, el efecto cóctel de residuos energéticos y materiales, etc. He aquí otro tema abordable desde una coalición que podría involucrar asimismo a investigadores de primera línea,  entre ellos Delia Aiassa de la Universidad Nacional de Río Cuarto y Horacio Lucero de la Universidad Nacional del Nordeste.

8. En general durante las luchas se privilegia notablemente el tema de las corporaciones extranjeras, que son evidentemente los males mayores y más significativos, pero poco se hace contra las corporaciones locales.  Si comparto que hay  muchos locales para exponer, aunque es más difícil la estrategia.

Plaguicidas. Atanor de la ciudad de Río Tercero en Córdoba es el único productor en el Mercosur del ácido 2,4 D y del 2,4 DB y el segundo productor de glifosato de Argentina y uno de los mayores productores de atrazina del mundo. Quienes hemos denunciado pública y penalmente a Atanor (que en su momento instaló el horno Vicarb de incineración de residuos peligrosos) sabemos de su habilidad para sobrevivir sin sobresaltos. A modo de anécdota, siendo parte técnica de una inspección en la planta (en un juicio iniciado por un empleado afectado por 2,4 D) teníamos orden judicial para ingresar, pero tuvo que ser ratificada por el juez y agregada la policía para lograr el ingreso. Esto le dió tiempo a Atanor para preparar (sin éxito) el escenario interno donde había 2,4 D para hacer dulce.

Transgénicos. Bioceres y Don Mario son a nivel país extremadamente peligroso en todo lo relativo a transgénicos. No hace falta decirles que en la nueva ley de semillas Monsanto, Syngenta, Los Grobos (Bioceres) y Don Mario trabajan codo con codo más allá de ciertos matices.

9. Finalmente, reiteramos y reivindicamos la necesidad de institucionalizar con modelos de coalición a ONGs y grupos ciudadanos que aseguren telaraña institucional y fuerte ajuste a buena ciencia, como se ha ido logrando en “no a la incineración” a nivel Argentina y en el mundo con GAIA. ¿Sería posible que PAN asumiera un rol de esta naturaleza, similar al de GAIA? Quizás PAN local intentó hacerlo, no lo sé. O Grain, con Carlos Vicente, que hacen un muy buen trabajo local, latinoamericano y a nivel global?

10. Un colectivo generalmente ausente en las luchas contra los plaguicidas ha sido el de las comunidades indígenas. Nosotros hemos dado una mano a numerosos grupos afectados, pero esto no ha sido sistemático y necesita institucionalizarse mucho más. En los primeros días de septiembre tendremos una importante reunión con varios colectivos en Misiones (no tiene que ver con este tema, pero tras más de 10 años de lucha las comunidades Mbya Guarani de Lote 8, EMIPA y FUNAM logramos la devolución de casi 4.000 hectáreas de tierras ancestrales a las comunidades), donde seguramente habrá mención del tema. En Aristóbulo del Valle (donde tendremos la reunión) hay bolsones de afectados, principalmente trabajadores en yerbatales y sus familias.

11. Finalmente, otra pata que creo floja de nuestra institucionalización es el coalicionarse con grupos exitosos de lucha y en lucha con dificultades en la región, Europa y otros lugares. Nosotros después de nuestra misión de apoyo al MST en Pará, en Brasil, donde detectamos el uso de pulverizaciones desde aviones como “guerra química disfrazada de deriva” (sobre los campamentos del MST, al menos en los que estuvimos). Dejamos abierta una ventana de colaboración. Lo mismo con la gente de Alemania, que ha peleado exitosamente contra el glifosato en su país y en la Unión Europea.

Envío copia de este Email a Francisco Rapela, Médico de formación y con fuertes antecedentes en trabajo con organizaciones humanitarias. Francisco es Profesor Adjunto en mi Cátedra (UNC) y también está colaborando con nosotros en FUNAM en un proyecto contra la impunidad de Senasa, Conabia y afines. De este modo lo integro desde FUNAM a estos debates que me parecen especialmente enriquecedores.

Por Raúl Montenegro, con opiniones de Yamila Rullo.-

 

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