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May 31 2016

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En el Chaco no hay pobreza ni desempleo

Pobreza y desempleo son los dos grandes temas y conflictos sociales más graves y extendidos que no están en la agenda diaria del oficialismo ni de la oposición en Chaco.  Si bien es una irritante regla en la política argentina que los que administran  no reconozcan ni acepten que la desocupación y la pobreza son flagelos sociales que nacen de los fracasos de las gestiones de gobiernos, lo que se entiende menos es que la oposición chaqueña no levante su voz crítica  sobre la cruda realidad local. De manera casi constante gobierno y oposición se reparten temas de poca importancia para debatir. Excepcionalmente algún funcionario público o un dirigente político se compromete y trabaja para modificar las causas generadoras de pobreza, indigencia, desocupación y exclusión social. A lo sumo, hacen clientelismo político.

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Es cierto que a ningún gobierno le conviene hablar de la pobreza como un problema irresuelto.  Los funcionarios no la enfocan  como una cuestión estructural y nociva. La dirigencia política en general, salvo en momentos de campaña electoral, se suma al silencio. En uno y otro frente político, con eje en el peronismo y en el radicalismo, parece que estarían de acuerdo en que no es conveniente abordar la pobreza, institucionalizar lo que implica y significa e instalar este flagelo no solo en los resortes donde se definen los planes y programas, sino en los espacios de discusión y en los medios masivos de comunicación. Es muy probable que el actual gobierno se haya inclinado por  esta estrategia con la finalidad de que no se conozca ni se evalúe la herencia recibida de la gestión del ex gobernador Capitanich y de los anteriores gobiernos. Al mismo tiempo, la oposición política hace un estruendoso silencio sobre la pobreza y la desocupación, quizás especulando que si se conocieran se perjudicaría la gestión del presidente Macri. En cualquier caso, quienes circunstancialmente gobiernan o tienen el rol de oposición son responsables -en distintos grados- del actual estado de situación social, que verdaderamente es grave.

Medios de comunicación

Las denuncias y la visibilización de la pobreza, de la desocupación, de la fragmentación de los núcleos familiares y de otras lacras sociales, como la venta y consumo de drogas, se vienen efectuando al margen del gobierno, de la oposición y de los medios masivos de comunicación, salvo algunas pocas excepciones. Naturalmente que esto dificulta avanzar en las soluciones.

Además de que la pobreza y la desocupación no están en la agenda de gobierno, merecen poco tratamiento en los medios chaqueños masivos de comunicación (MCM), fundamentalmente en los que forman opinión, que  tienen más llegadas a la opinión pública y que cobran las porciones más jugosas de las pautas publicitarias del gobierno de turno. Generalmente publican notas sobre pobreza que refieren fuentes de organismos y de medios nacionales, pero poco o nada de la pobreza local a través de iniciativas o investigaciones propias, salvo una casuística muy pobre. Sin embargo, en Chaco hay pobres que merecen ser noticia todos los días.

Es evidente que la pobreza no tiene prensa local. Se la toca tangencialmente o como cuestión colateral cuando debería ser de cuestionamiento y denuncia diaria porque afecta a una enorme cantidad de familias. La pobreza aumentó en el país y en Chaco, tradicionalmente pobre y empobrecido a pesar de los discursos, de las promesas y de los reiterados proyectos de reparación histórica.

Pocas dudas quedan que la pobreza y la desocupación son   temas que deben instalarse  en la opinión pública porque viene demorada. Se debería propiciar la discusión sobre las causas, las consecuencias, el rol del Estado, las políticas que aporten soluciones, las responsabilidades de los gobiernos y de los sectores sociales que acumulan poder económico, para lo cual los medios serían muy útiles para marcar los  avances y retrocesos. Se deberían identificar a los que tienen los   mayores grados de responsabilidad para tratar  de construir una sociedad más justa y equitativa,  con igualdad de oportunidades y acceso a una vida digna, con mejor desarrollo humano y social.

Las redes sociales  

La modernidad ha instalado un debate que trata de establecer  cuáles son las formas y los caminos  que prefiere o que le queda a la comunidad para informarse. Parte esta discusión llega a ciertas profundidades de los medios masivos de comunicación. Desde los poderes se analiza, con bastante preocupación, la importancia que cada vez más adquieren las redes sociales como herramienta de información y de comunicación. Hasta no hace muchos años los temas que se discutían eran los que instalaban los medios, que actuaban en función de sus intereses políticos y comerciales. Actualmente  el público es considerado consumidor de los  medios masivos y, parece, que  sabe que hay cuestiones irritantes que en general la prensa no debe publicar o decir.  También se percibe  que mientras los medios informan y desinforman, paralelamente los teléfonos celulares -con sus diversas aplicaciones- paulatinamente se van transformando en un poderoso vehículo de comunicación. En ese espacio   cualquier noticia, hecho o información que tenga algún tipo de interés social puede llegar a miles de personas en poco tiempo, que se enteran de situaciones que   no leen, escuchan ni ven en los medios masivos. La gente comunica realidades en las redes sociales, que terminan siendo  la fuente de información. Transmiten sus conflictos, los problemas de su barrio, sus carencias, sus problemas de salud y de empleo, inflación o aumento de tarifas, o sea sus vivencias diarias y sus preocupaciones cotidianas, casi  siempre vinculadas a la pobreza, que como flagelo social existe y se ha instalado.

 

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