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May 27 2016

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Nuevo Hospital Pediátrico: “cambió la cáscara y la fachada”

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Al inaugurarse el nuevo pediátrico  se anunció que pasaría a tener  120  camas  disponibles. Lamentablemente esto no se ha concretado, desconociéndose  las razones. Algunos profesionales aseguraron al Centro Mandela  que se mantienen activas las 90 camas que ya existían en el viejo edificio. Producto de la demanda de internación, sumaron las 15 camas del sector de emergencias, lo que naturalmente atenta  contra la mejor práctica médica y obliga a  niños y adolescentes  a compartir y convivir con situaciones y riesgos que no son  aconsejables. En definitiva, la Guardia de Emergencias se utiliza como sector de internación, además que en ella se excede  el tiempo de permanencia de los pacientes. Persisten los errores en la distribución de las camas,  según las necesidades reales de ciertas especialidades. Hay sectores con camas ociosas y otros con niveles preocupantes de saturación. Además, la cantidad de camas para internación clínica disminuyó. Contaban con 32  en la vieja estructura. Ahora se redujo a 24, a pesar de que el Pediátrico es un hospital donde la gran mayoría de las prestaciones son clínicas.

Crisis en el funcionamiento 

 El nuevo hospital Pediátrico tiene una dotación de más de mil empleados. 250  son profesionales, de los cuales 150 son médicos, incluyendo los 25 que cubren la Guardia.  215  forman parte de la dotación del personal técnico, 130 son auxiliares de enfermería y 450 trabajan en actividades administrativas y conexas. No resultó fácil determinar la cifra exacta del plantel ya que existen profesionales que no están en la nómina salarial del Ministerio de Salud porque cobran como proveedores del Estado. Tampoco es muy clara la situación del personal de limpieza, que pertenecerían a sectores beneficiados con planes sociales, suficientes en cantidad pero sin organización de tareas, lo que genera recurrentes crisis en la higiene hospitalaria

Los Centros de Salud funcionan mal

Con respecto a la atención primaria, a cargo de los Centros de Salud  (CS),  no se mejoró. Tales Centros no son la primera fuente de consulta y de asistencia de pacientes. Por este motivo es elevada la demanda y la congestión en el nuevo Pediátrico. En algunos CS faltan médicos pediatras o son insuficientes y, en otros, los directores fueron   trasladados para cumplir otras tareas o no se  reemplazó a los profesionales que se jubilaron. La dirección de un CS no tiene reconocimiento salarial por la función. La inseguridad en los barrios donde se localizan estos Centros de  Salud   también es una causa  importante para que los padres no lleven sus hijos ya que deben llegar a las 4 o 5 de la mañana para solicitar turnos de atención y deben esperar haciendo cola en la vereda. La consecuencia  es que los niños son llevados, por estas y otras razones, directamente al Hospital Pediátrico sin la consulta primaria en los CS, originando lo que se denomina la creciente “demanda espontánea”. Como ejemplos  puede  citarse los Centros de los barrios Toba, Villa Luzuriaga, Guiraldes, 500 Viviendas, entre otros. Tampoco se registran medidas de contención de la demanda que deberían ser satisfechas en los hospitales de Barranqueras y  Fontana, que en realidad funcionan como Centro de Salud a pesar de que se los denomina hospitales y cuenta con nuevos edificios. En ambos la atención es limitada.

Crece la demanda de atención

En el año 2015 la demanda espontánea superó el 45% de las casi 180.000 consultas ambulatorias registradas anteriormente, cantidad que según algunos expertos debería ser marcadamente menor si se mejorara la situación del cordón de Centros de Salud. Pero no hay planes  para mejorar el funcionamiento de esa red. Crece la demanda espontánea por la mala organización del sistema. Es la que  registra el mayor volumen de casos, superando largamente a las emergencias.

 La patología que prevalece en la atención total del Pediátrico es la referida a problemas respiratorios. Llega a más del 40% de los casos. Esta es la época de mayor requerimiento hospitalario, estimándose que en mayo y junio se podrían realizar en total más de 18.000 atenciones

mensuales, de las cuales menos del 25% requieren cirugías, siendo la mayoría de estas intervenciones quirúrgicas de origen traumatológico. Estos datos dan la razón a los que definen que el Pediátrico es un hospital fundamentalmente clínico, y que sobre esa base se deberían reformular las políticas de mejor funcionamiento, prioridades, metas y resultados.

Lenta  y desordenada respuesta del Pediátrico

Para algunas especialidades se entregan turnos cada 15 días. Esto provoca  largas colas y fatigosas esperas. Esto da como resultado que el promedio de  atención sea de 7/8 días, dato que refleja un funcionamiento muy ineficiente. Paradójicamente, existen subespecialidades que tienen menor demanda  diaria que otras, lo que genera tiempo y capacidad ociosa. Esto provoca, muchas veces, el agravamiento de la patología mientras se espera el día en que será atendido el niño. En definitiva,

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no se refuerza la atención en los servicios más requeridos.

Dentro de los problemas estructurales o de diseño del nuevo hospital se aprecia algo muy importante. Las salas de internación se encuentran en el primer piso y se accede por medio de ascensores. Para el caso de tener que evacuar el hospital en casos de incendio u otra emergencia, no existen más que las escaleras, con las dificultades que eso plantearía. También se observan cajas de medicamentos o insumos en algunos pasillos por el espacio reducido del depósito. Sin embargo, refieren que faltas de medicamentos, insumos y reactivos. En el sector de estadísticas también se observan cajas en el pasillo. Esto genera, además, problemas en la limpieza, en el control y en el tránsito normal.

Perduran las guardias pasivas en especialidades como  cirugía y anestesistas. Es marcada  la falta de continuidad en la planificación y control de gestión a causa de los cambios de autoridades ministeriales. Los problemas salariales  persisten y provocan  desigualdades irritantes. Se hace un excesivo uso de las horas extras como forma de compensación salarial ante la poca  racionalidad en la distribución horaria. No todos los profesionales trabajan la misma cantidad de horas semanales.  Existen diferencias que no pueden ser explicadas. Hay inequidades que se manifiestan en la distribución del trabajo y en la remuneración salarial. Las jefaturas de servicio no tienen una categoría específica dentro del esquema del Ministerio de Salud y se recompensan con el pago de horas de guardia pasivas. Muchos médicos de la dotación viven en Corrientes, incluso en Formosa, y prácticamente no existe evaluación sobre la formación de los profesionales que ingresan. Con el tiempo se ha ido perdiendo eficiencia en la atención, en la optimización de los recursos disponibles y existe “pérdida de sentido de pertenencia al hospital”. “Hay ausencia de gestión. No hay diagnóstico de situación ni planificación”, dijeron al Centro Mandela.

Mortalidad infantil

En general, los datos recogidos sobre mortalidad infantil fueron coincidentes. Refirieron que la tasa de mortalidad de niños de 0 a 5 años está descendiendo en el país y en el Chaco producto de varios factores. “Algo les llega, algo del desarrollo y de los avances resulta accesible a algún sector  de la población. Un alto porcentaje se vacuna”. Agregaron que la tasa de mortalidad infantil en baja indica un dato que no refleja índices de salud. Destacaron que “mueren menos chicos, pero eso no quiere decir que viven sanos. Muchos de nuestros pacientes egresan del hospital para seguir viviendo en condiciones de carencias de todo tipo, lo  que inexorablemente  seguirá provocando más enfermedad”.

Pomposa inauguración

El 7 de mayo de 2015 se inauguró el nuevo y moderno Hospital Pediátrico Dr. Avelino L. Castelán. Fue presentado como un establecimiento de alta complejidad, dotado de la última y más avanzada tecnología.  El acto público se realizó con la presencia de la ex presidente, Cristina Fernández de Kirchner, y del ex gobernador y actual intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, además de otras autoridades y dirigentes. Fue un acto político enmarcado en la campaña preelectoral. Se anunció que el nuevo Hospital  solucionaría los problemas estructurales y de atención sanitaria a niños de 0 a 14 años de edad.

A un año de ese día, luego de que se efectuara la mudanza desde la vieja estructura,  el nuevo Pediátrico solamente aparenta que es  la solución prometida. En el antiguo edificio ya no queda nada, a excepción de archivos de historias clínicas que todavía permanecen allí y que aún no fueron trasladados  con el argumento  de que las nuevas instalaciones no cuentan con espacio  suficiente. Poco después de la inauguración colapsó parte de las cañerías internas. Las aguas inundaron algunos sectores que debieron ser desocupados  para realizar las reparaciones. Luego se hicieron más visibles otros deterioros que permiten presumir errores en la mecánica constructiva y en los materiales utilizados o falta de mantenimiento. La imprescindible protección a la exposición en el sector de rayos X, que fuera denunciado como un hecho grave por algunos medios masivos, todavía genera dudas en el personal que trabaja en ese servicio.

En definitiva, a un año de la puesta en funcionamiento del nuevo hospital Pediátrico lo que cambió fue el edificio. “Cambió la cáscara y la fachada”, dijeron al Centro Mandela. La atención y cuidado de la salud de nuestros niños continúa siendo deficitaria y se agravan para vastos sectores de la población. Mientras tanto, más de la mitad de la población de Chaco carece de vivienda digna, buena alimentación, agua potable y educación, lo que genera las condiciones apropiadas para que predomine la tendencia a enfermar y morir prematuramente.

Nota relacionada: http://www.centromandela.com/?p=11268

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