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Abr 30 2016

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Mapic: el barrio aborigen abandonado, donde viven niños y adultos en extrema indigencia

 

Por Raúl S. Vinokurov 

Por la realidad que viven miles de seres humanos, sumidos casi en el abandono, la misión de recorrer los barrios periféricos de Resistencia significa recibir una bofetada. Mapic, en lengua qom, significa algarrobo. Tal vez exprofeso, o no, cuando le pusieron ese nombre a un barrio ubicado al norte de la autovía de la Ruta 16, ya estaban indicando la fortaleza que deberían tener las personas que lo habiten. Fortaleza y padecimientos de todo tipo.

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A la comunidad qom se le prometió la construcción de 150 viviendas, que se redujeron a 90. Las 60 restantes fueron adjudicadas a “criollos”, con lo cual muchas familias quedaron sin las casas prometidas y condenados a vivir hacinados. Con la construcción del barrio se hizo una sala de atención sanitaria. Los que trabajan en la “salita” generalmente no pueden dar respuestas satisfactorias a los pacientes, que son derivados al Hospital Perrando y al Pediátrico, pero “cuando no tenemos plata para recargar la tarjeta” no llevan sus hijos a la consulta médica o a la rehabilitación. También se construyó la escuela E.G.B. Nº 963, que comparten criollos y qom, que fue “tomada”  por los vecinos tiempo atrás, cuando vieron que sus hijos no aprendían a leer ni a escribir. También habilitaron un comedor comunitario, que no funciona durante el verano. La construcción ya indica el reconocimiento de la necesidad de afrontar  un aspecto básico y fundamental, como es la alimentación de los vecinos, que no pueden comprar mercaderías por falta de trabajo y de plata.

El lugar se caracteriza por sus calles intransitables luego de cualquier lluvia, salvo la que conduce a un gran basural municipal ubicado cerca del barrio. El alumbrado público solamente existe en algunas calles, no en todas. La mayoría de los artefactos lumínicos no funcionan o lo hacen insuficientemente. La municipalidad no recolecta las basuras y desechos domiciliarios.  Estos son apenas algunos aspectos visibles del abandono.

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Comedero para indigentes

 El 27 de abril, después de mucho tiempo y de algunas gestiones, en el comedor recibieron alimentos que las cocineras dijeron que  “durarían” para un mes. Con lo recibido pueden reanudar los interrumpidos almuerzos y por la tarde brindar una ración de leche a los chicos en lugar del mate cocido, cuando tienen yerba. Promedian 350 comidas diarias destinadas a niños de hasta 12 años, discapacitados y mayores de 65 o 70 años. Algunos concurren y otros retiran la comida, seguramente para compartir con la familia la porción de una persona. Las cocineras son 20,  que se turnan para la preparación del almuerzo. Lo hacen solidariamente, sin recibir pago alguno por la tarea.

Pero los problemas se multiplican. El comedor no cuenta con electricidad por problemas con el medidor de Secheep, que está colgado por fuera de su caja. La heladera solo es un elemento decorativo. Los alimentos perecederos se trasladan a un freezer de la iglesia del barrio. Tampoco funcionan sus baños, que están clausurados porque las máquinas que hicieron el trazado de la futura avenida que pasará frente al comedor rompieron los caños de desagüe cloacal. “No podemos usar nuestra heladera. No tenemos baño, pero al menos por un tiempo, a partir de hoy, podemos cocinar y los chicos van a comer”, dijeron.

20160424_124444Pobreza, marginación, todos caracterizados como NBI (necesidades básicas insatisfechas), desigualdades sociales, la pobreza generando enfermedad y al mismo tiempo impidiendo buscar la solución necesaria. “mi marido es changarín y yo cobro mil pesos por mes de la Asignación por Hijo, muchas veces no tenemos plata para comprarle leche a los chicos”. Subsisten en un cuadro de casi abandono e indiferencia por parte no solo de las autoridades responsables, sino además del resto de la comunidad, que muchas veces los acusa de ser los responsables de su situación. Culparlos de lo que padecen, responsabilizarlos por lo que no pueden ni podrán tener, puede ser una forma de justificar el no  hacer, el no involucrarse y aceptar sin remordimientos su aparente invisibilidad.

Vivienda digna, trabajo digno, salud, educación, energía eléctrica, cloacas, recolección domiciliaria de residuos, posibilidades de progreso, son solo cuestiones que se nombran “cuando vienen los políticos antes de las elecciones”. El Mapic no es el único caso,  pero es una muestra absolutamente objetiva y válida de una realidad que no debemos ignorar.  Es nada más ni nada menos que una fotografía de lo que no debería ser, pero lamentablemente, es.

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