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Abr 29 2016

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Así achica Macri el Estado

                                                                                                                                            Por Ricardo Casabella (médico)                                                                                                             

CasabellaSiempre es difícil acertar o compartir cuando opinamos sobre las gestiones de gobierno y la suerte de los pueblos, aunque ahora la labor se torna más fácil porque la realidad actual es  penosa. Es que Macri achica el Estado. Ya eliminó, desarticuló o descentralizó programas con  inserción territorial que venían funcionando en las áreas de Salud, Educación, Agricultura, Migraciones y Justicia. Todavía hay sectores que no lo advierten, que no lo quieren reconocer o se hacen los distraídos. La filosofía liberal quiere pintarnos el actual cuadro de situación como una de las salidas más viables; sin embargo, la realidad desnuda los verdaderos objetivos del gobierno. El discurso oficial no logra ocultar lo que está ocurriendo. Mientras tanto, en el exterior Argentina paga cifras exorbitantes de la dudosa deuda pública externa, aceptando altos intereses. Así se genera más deuda, como lo hizo Cavallo en el 2001 con el mega canje. Adentro quedamos nosotros, pagando servicios públicos con aumentos siderales y para qué contar cuando vamos al mercado a comprar los alimentos básicos. La ola de despidos se lleva adelante para que mucha gente busque trabajo y así poder bajar los salarios. Esta ideología jamás es anunciada ni confesada; solo se la aplica cuando los gobernantes son conservadores. Cuando hablan los funcionarios, lo hacen como si fuera que estarían leyendo un libro de auto ayuda. Se refieren a los sueños, a la revolución de la alegría o a un caso específico, pero nunca al colectivo social. Es evidente que tratan de esconder la realidad para continuar con los programas de ajuste.

Se sabe que los factores elementales que hacen a una sociedad justa y equitativa son trabajo, salud y educación. Sin embargo, hay mucha gente sin trabajo. Los comerciantes e industriales no venden como antes y el gobierno bajó el presupuesto de Educación. En Salud se produjeron 140 despidos. Eliminaron médicos que realizaban tareas sanitarias y preventivas en barrios populares de todo el país. El programa de salud sexual y reproductiva fue reducido a su mínima expresión. Echaron 55 profesionales. Sólo 19 conservaron sus puestos. De la Dirección de Maternidad e Infancia, que seguía casos de desnutrición y mortalidad infantil, despidieron dos genetistas que investigaban enfermedades poco frecuentes. Esta reseña  no significa, de modo alguno, defender a los “ñoquis”. Son datos duros.

Chaco y los demás retroceden

Chaco es una de las provincias pioneras en volcar los planes públicos de salud reproductiva mediante un programa que se llamaba Pares Guías en las escuelas. Hace 20 años, por medio manuales y cursos, se enseñaba a los alumnos guías para que luego volcaran los conocimientos en sus colegios. Luego se confeccionó un manual que fue entregado en cada escuela. También se creó el Servicio de Adolescencia en el Hospital Perrando. Una de las impulsoras fue la Dra. Ángeles Jorge, hoy jubilada. Este gran trabajo se hizo con el apoyo de sucesivos gobiernos de distintos signos políticos.

En la Dirección de Salud Mental se produjeron 27 despidos. A otros 250 trabajadores no se les renovaron los contratos que fueron firmados mediante convenios con universidades. Sobresale la desarticulación de la presencia del Ministerio nacional en los territorios donde más proliferó el dengue, que suma 36 mil afectados y cinco muertos. La epidemia de dengue sigue prendiendo luces de alarma. En paralelo a la crecida del Paraná, los equipos de salud comunitaria no pueden trabajar. No les pagan, mientras se producen decenas de despidos y argumentan que no hay fondos para comprar combustibles.

Mientras tanto, en el nordeste argentino hay diez camiones sanitarios parados y sin tareas, con todo el equipo interdisciplinario que se dedicaba a promover la salud en los barrios. Naturalmente que esto aumenta o potencia el riesgo epidemiológico y sus consecuencias. Hace poco despidieron 600 trabajadores de la salud en el Hospital Posadas, un muy buen establecimiento sanitario del conurbano bonaerense.

Hace dos semanas fueron despedidos 200 trabajadores de la Secretaría de Agricultura Familiar. En Santiago del Estero, corazón del movimiento campesino, 65 trabajadores fueron despedidos de la Secretaría de Agricultura Familiar y se dejó de subsidiar a las cooperativas. Es la provincia más afectada por el recorte. El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos abandonó el territorio.

¿Educación o desarticulación?

En Educación el objetivo fue desmantelar el plantel de 70 escritores, filósofos, historiadores, desarrolladores y educadores encargados de elaborar los contenidos del programa Conectar Igualdad. Sin embargo, a mediados de abril una resolución del Consejo Federal de Educación dejaba sin fondos a las universidades públicas del conurbano para sostener a más de 600 alumnos inscriptos este año, y deslindaba responsabilidades en municipios y gobernaciones para la implementación del plan. Es justamente lo contrario a lo que se vino haciendo durante los últimos años, en los que se empoderó al Estado nacional para direccionar la política educativa. Volvimos a la etapa en que la política educativa sea manejada por las provincias. Volvimos al sálvense quién pueda del menemismo. ¿Se acuerdan cuando sacaron las escuelas técnicas?

Algunas áreas están paralizadas por una decisión política del Gobierno de vaciar programas y desfinanciar funciones específicas. En otras, directamente no están dadas las condiciones para trabajar. Los ministerios amanecen con custodia policial. Los directores amenazan a los trabajadores. Hay pánico a ser despedido.

La misma suerte corrió el Plan Jóvenes Más y Mejor Trabajo, destinado desde 2008 a la capacitación e inserción laboral de jóvenes con escasos recursos. Fueron cesanteados 11 trabajadores y quedó vaciado el Plan. El ministro Triaca debe atender a diario conflictos surgidos por los 110 mil puestos de trabajo perdidos desde el día en que asumió, lo que también revela los verdaderos objetivos del gobierno nacional.

Con 8 despidos también se desarticuló la Dirección General de Información. Allí se llevaba un control sobre  los datos obtenidos en cada frontera.  Lo de la modernización evidentemente es un slogan. La mayoría de los despidos no tiene ninguna justificación.

A desguazar, se ha dicho

El panorama de desguace y la ola de despidos en el sector público dejaron desmanteladas las baterías de los programas a través de los cuales  el Estado asistía y cubría necesidades de los sectores populares. Con estos programas  el Estado nacional se hacía presente en las provincias más necesitadas. Ahora   se está retirando de los territorios donde brindaba asistencia directa  y se recortan políticas universales, de inclusión social, lo que en definitiva afecta a los sectores populares. Para eso llenaron los ministerios de gerentes del sector privado, para quienes el Estado debe garantizar sus negocios en lugar de priorizar la satisfacción de los derechos básicos.

A todo esto le llaman ajuste y ajuste. En términos económicos, la política que se ejecuta significa “entrar donde no entran todos”. No hay que ser muy inteligente ni estar muy informado para saber quiénes son los pocos que entran. Hay que preguntarse ¿quiénes son los que entran? O mejor aún, ¿Cuántos más quedarán afuera o a la interperie?

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