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Abr 28 2016

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Villa Río Bermejito: crecen los nacimientos de niños con hidrocefalia y malformaciones

Fuente: http://redchaco.info/?p=9180

El caso del niño aborigen José Pereyra con hidrocefalia severa, es uno de los tantos nacimientos con este tipo de malformaciones físicas, producto de sufrimientos fetales. Las madres en su mayoría son jóvenes, mal nutridas, desnutridas o anémicas que no cuentan con los controles prenatales obligatorios.

El pasado 19 de febrero Felisa Pereyra, una joven indígena de 21 años oriunda de Villa Río Bermejito dio a luz a su segundo hijo en el hospital del Bicentenario “General Guemes” de Juan José Castelli.

La joven llegó en primera instancia al hospit13106082_10209493188393358_1760828551_o (2)al de Villa Río Bermejito pero debido a problemas que presentaba lo que iba a ser un parto natural, debió ser trasladada al hospital de Castelli. Allí tuvo por cesárea a José Pereyra, un bebé que presenta hidrocefalia severa sin corteza cerebral.

Debido a la gravedad del caso, Felisa fue trasladada al hospital Julio C. Perrando de Resistencia donde debieron intervenir quirúrgicamente de forma inmediata al pequeño para extraerle líquido de la cabeza y colocarle una válvula.

Desde ese momento, el bebé permaneció internado en el área de Neonatología del Perrando, pero su cuadro es sumamente severo ya que de por vida deberá ingerir una leche especial (Vital) que cuesta no menos de $100, una suma imposible de costear para su madre debido a la situación de indigencia en la que vive junto a su otro hijo.

Deficiencias del sistema sanitario en la zona

El de José no es el único caso de bebes recién nacidos con hidrocefalia que se viene registrando en la zona de El Impenetrable chaqueño. Muchas veces los mismos están relacionados con sufrimientos fetales debido a que el sistema sanitario público no practica correctamente los controles prenatales. Mayoritariamente no efectúan a las mamás las dos ecografías obligatorias (a los 3 y 6 meses de embarazo). Gran parte de las madres son jóvenes desnutridas, mal nutridas o anémicas (en realidad farináceas porque consumen solamente hidratos de carbonos a razón de harina y grasa, y muy poca comida ricas en proteínas, calcio, hierro y otros nutrientes).

Unos días después del nacimiento de José se dieron otros casos preocupantes como el de un bebé con labio leporino y paladar hendido así como el aumento de abortos espontáneos, partos prematuros y malformaciones en los últimos dos años.

Sumado a todo eso, el contexto en el cual las comunidades indígenas viven es altamente vulnerable ya que están sometidas a endemias como las tuberculosis, el mal de chagas, parasitosis y otras patologías.

Madres desamparadas

La estadía de Felisa así como otras dos jóvenes madres indígenas oriundas de Nueva Pompeya y Miraflores en el Perrando fue caótica y angustiante. A las jovencitas les dieron asilo momentáneo en una habitación de la pastilla 1, habitación 20, para que duerman y de vez en cuando les brindaban comida. Los días para Felisa fueron de mucha tristeza, angustia y hambre. Durante el día pasaba horas sentada en distintos espacios del Perrando, muy adolorida debido a la cesárea que le habían practica en Castelli. Esto hacía muy difícil su traslado diario hacia el área de Neonatología donde cada tres horas debía subir las escaleras para amamantar a su bebé por sonda.

Pese  a esta situación de desamparo tanto Felisa como el resto de las jóvenes indígenas no tuvieron ningún tipo de asistencia del Instituto del Aborigen Chaqueño (Idach).

Futuro incierto

Felisa Pereira vive en el Paraje 611, distante a 8 kilómetros de Villa Río Bermejito. Su principal preocupación es cómo enfrentará la manutención una vez que sea trasladada a Juan José Castelli, debido a su situación indigente.
La joven vive con su hijo de 13 años en una pequeña choza de adobe, con todas las necesidades del caso, como ser: camas, colchones, cocina, heladera, ropas, etc. En caso de que el pequeño José sea trasladado su situación será aún más preocupante debido a los cuidados que requiere y su alimentación ya que en sus primeros meses de vida deberá ingerir una leche especial (Vital) que tiene un costo no inferior a $100, dinero que Felisa no cuenta ni siquiera para garantizarse su propia alimentación.

 

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