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Dic 29 2015

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“Es un error grave el bombeo permanente para mantener la cota del río Negro”

Fuente: http://www.chacodiapordia.com/interes-general/noticia/104437/%E2%80%9Ces-un-error-grave-el-bombeo-permanente-para-mantener-la-cota-del-rio-negro%E2%80%9D

28/12/2015 El geólogo apuntó que el trabajo constante del sistema de bombeo se viene haciendo sin respetar el manual de operaciones y podría producir averías en el mismo, lo que ocasionaría un problema mayor. Indicó nota_951df2f634328612276810939f681485que el mantenimiento de la cota es “para que no se inunde La Ribera y el shopping”.

En declaraciones para RADIO CIUDAD, el geólogo Ramón Vargas se refirió a la situación generada a partir del fenómeno El Niño y derribó mitos en cuanto a la desforestación como factor relevante para lo que viene ocurriendo y en cuanto a las represas y lo que ocasionan. Efecto invernadero y cambio climático, dos cuestiones de importancia.

En un plano más local, habló del panorama en el Gran Resistencia y puso mayor énfasis en el funcionamiento constante del sistema de bombeo, alertando sobre los riesgos que corren las bombas que actúan sin descanso.
En ese sentido, criticó lo que ya había advertido en su momento, que se hayan instalado barrios y construcciones en los valles de inundación del río Negro.

“Para mantener el río Negro se está bombeando permanentemente en la obra de control, manteniendo una cota por debajo de los 47,50 para que no se inunde La Ribera o el shopping. Y estamos cometiendo un error muy grave. El manual de operaciones de la obra de control establece que las bombas automáticamente se detienen cuando el nivel del agua en el recinto está por debajo de 47,50 porque es el mínimo que las bombas pueden bombear sin entrar en una zona de riesgo de las cotas. Cuando se rompan las bombas toda la ciudad va a quedar sin el sistema de bombeo simplemente para salvar intereses”, advirtió el geólogo.

El Niño y el comportamiento natural de los ríos

En relación a lo que viene ocurriendo con la crecida de los ríos, dijo que se “conjugan varios factores”, principalmente “la cantidad de lluvias, en forma torrencial, producidas por el fenómeno de El Niño que es un calentamiento del mar que se produce cada 14 años. Había impactado mucho en el 82/83 con una duración importante, de 11 meses. En el 97/98 con 7 meses de duración de creciente de los ríos”.

En esa línea, desterró la idea que llevó a una alerta de Greenpace, “que puso el acento en la cuestión de la desforestación”. “En épocas anteriores no había tanta desforestación; ni en el 82 ni en el 97”. Y, si bien relativizó la teoría, aceptó el impacto negativo en cuanto a que la forestación “ayuda a que cuando hay una mayor cantidad de agua hay un almacenamiento que no se produce porque el suelo ya se va erosionando”.

Volvió sobre la idea del respeto al comportamiento de los ríos, “con derecho a crecer”, que naturalmente trabajan sus propias terrazas y llanuras de inundación, y cambian sus cauces a lo largo de miles años. “Queremos poner terraplén por todos lados para ordenar al río, pero si nos ponemos dentro de un lugar que el río suele ocupar nos vamos a inundar”. Dicho esto, citó de ejemplo el caso de Concordia (Entre Ríos).

Del mismo modo, se refirió las represas, las que “resuelven el tema de las inundaciones, pero no es tan así. Como estamos en una llanura, en el caso de Yaciretá o en el caso de Salto Grande, no es muy grande el poder de regulación; pueden almacenar una parte de la creciente pero luego ya no tienen capacidad. El otro mito es que como se forman lagos aumentan las lluvias, como que los diques producirían lluvias. En general el lago que se produce, que es grande, genera un microclima pero eso sólo puede tener influencia dos o tres kilómetros alrededor del lago, no mucho más”.

Efecto invernadero y cambio climático

Sí, en cambio, puso atención en “los fenómenos que se reiteran. Hay que darle importancia a lo que es el cambio climático y puntualmente el calentamiento global”.

Manifestó en ese sentido, que “estamos creando un efecto invernadero que hace elevar las temperaturas. Entonces se producen dos cosas importantes para el sistema productivo, para los asentamientos y la vida de las poblaciones. Por un lado las sequías son más intensas y por otro las lluvias son más torrenciales”.

“Esto lo vamos a tener que aprender claramente sino la naturaleza nos va a enseñar con mucha dureza. Hay coas que no debemos hacer y si las hacemos tendremos que asumir el riesgo que implica no haber respetado a la naturaleza”, interpreté Vargas.

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