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Mar 26 2012

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La Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco solicita al Poder Ejecutivo Provincial informe si se ha suscripto algún tipo de convenio o acuerdo con la Embajada de los Estados Unidos de América o con el Comando Sur del ejército de ese país

La Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco

 

Resuelve:

 

1º) Solicitar al Poder Ejecutivo Provincial informe acerca de los siguientes puntos:

a) Si se ha suscripto algún tipo de convenio o acuerdo con la Embajada de los Estados Unidos de América o con el Comando Sur del ejército de ese país. En caso afirmativo, sírvase de remitir toda la información pertinente y detallada respecto a sus características, alcances, metas y objetivos; así como los instrumentos jurídicos o administrativos correspondientes.

b) Si se han suscripto memorandos de entendimiento con la Embajada de los Estados Unidos de América o con el Comando Sur del ejército de ese país en materia de seguridad interior, asistencia humanitaria y defensa civil, en materia de ambiental, recursos naturales y cambio climático. En caso afirmativo, sírvase de remitir toda la información pertinente y detallada respecto a sus características, alcances, metas y objetivos; así como los instrumentos jurídicos o administrativos correspondientes.

c) Si personal civil y/o militar extranjero que actualmente revista algún tipo de servicio o se encuentre asignado a algún tipo de misión o tarea de índole castrense por parte “United States Southern Command (USSOUTHCOM)” han ingresado en el territorio provincial en los últimos 4 años. En caso afirmativo describa cuales han sido las actividades desarrollados por los mismos en territorio provincial y si se han realizado ejercitaciones, operaciones combinadas, maniobras, o cualquier otro tipo de despliegue de fuerzas militares en el área; indicando en su caso, fecha, objeto de los mismos, organismos participantes, cantidad y tipo de efectivos, medios, materiales empleados y si ello contó con la correspondiente autorización del Congreso tal cual lo dispone la Constitución Nacional, en su Segunda Parte, Capítulo Cuarto -Atribuciones del Congreso- , Artículo 75 Inciso 28 y la Ley nacional N° 25880. Caso contrario, si ello se ha producido en cumplimiento del art. 6° de la ley 25880, detalle su fundamentación.

d) Indique cuales han sido los estudios preliminares que se realizaron a fin de fundamentar la instalación de un Centro de Emergencias en cercanías del Aeropuerto Internacional Resistencia.

e) Enumere cuales fueron los criterios adoptados para la planificación del emplazamiento de un Centro de Emergencias que se construye en la proximidad al Aeropuerto Internacional Resistencia.

f) Precise el monto estipulado para la construcción total de la obra “Centro de Emergencias” mencionada en el punto anterior, y la forma de pago previsto para la misma.

g) Si se encuentra previsto desarrollar, o en vías de ejecución, programas de asistencia técnica, logística o financiera patrocinados por la Embajada de los Estados Unidos de América o con el Comando Sur del ejército de ese país.

h) Mencione si se ha solicitado opinión o apoyo técnico al Ministerio de Defensa de la Nación en relación a los contactos establecidos con la Embajada de los Estados Unidos de América o con el Comando Sur del ejército de ese país. En caso afirmativo, si el mismo ha emitido algún juicio en la materia.

i) Especifique la existencia de programas o mecanismos de cooperación para la transferencia de tecnología, o el desarrollo de aplicaciones tecnológicas o informáticas específicas con la Embajada de los Estados Unidos de América o con el Comando Sur del ejército de ese país.

j) Explique si funcionarios del Estado Provincial o miembros de las fuerzas de seguridad han participado en eventos de “Intercambio de expertos en Temas” (Subject Matter Expert Exchange –SMEE-) desarrollados por el Comando Sur de las FFAA de los Estados Unidos.

k) Aclare si el Comando Sur de las FFAA de los Estados Unidos de América ha propiciado o favorecido el intercambio de personal civil y/o de fuerzas de seguridad para capacitación, formación, instrucción y/o entrenamiento regular y avanzado u otras medidas de fomento de la confianza y la seguridad (MFCS) entre la Provincia del Chaco y los EEUU de conformidad a las Conferencias Regionales de Santiago (1995) y San Salvador (1998). En caso afirmativo Mencione los cursos de capacitación, formación, perfeccionamiento y/o entrenamiento, implementados y/o a implementar a nivel provincial en los cuales haya participado en carácter de auspiciante, promotor, organizador o financista la Embajada de los Estados Unidos de América o con el Comando Sur del ejército de ese país, indicando: profesionales a cargo del dictado, duración, alcance de los mismos y recursos destinados.

2º) La información solicitada en el artículo precedente será remitida adjuntando copia de la documentación respaldatoria respectiva.-

3º) De forma.-

 

FUNDAMENTOS

 

La presente solicitud de resolución tiene por objeto conocer la participación concreta del Comando Sur de las FFAA de los EE.UU. -“United States Southern Command (USSOUTHCOM)”- en el territorio provincial puesto que la soberanía territorial es un aspecto crucial para las naciones latinoamericanas: se trata de la preservación en manos nacionales de los recursos naturales.

La avidez empresarial y la creciente dependencia de importaciones de petróleo, gas y minerales, serían dos pilares centrales en el intento estadounidense por desplegar en América Latina, a través de la “guerra anti-terrorista” o “anti-narcóticos”, las nociones centrales derivadas de la Doctrina Carter y de Doctrina de Seguridad presentada por el ex presidente de EE.UU., George W. Bush en septiembre de 2002 bajo la rúbrica de la “Guerra de Autodefensa Anticipatoria”. América de Sur es el lugar donde se concentra la fuente de recursos estratégicos indispensables para alimentar el predominio global central del capitalismo estadounidense.

Sin embargo en los últimos años América Latina ha sido un escenario donde han comenzado a tomar preponderancia procesos sociales que el jefe de la tropa castrense “United States Southern Command (USSOUTHCOM)” describe como “populismos radicales” y a los que califica como una grave amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Según un estudioso del tema, José Mullighan, en testimonio ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense, el Gral. James T. Hill, Jefe del Comando Sur declaró que «Nos enfrentamos a dos tipos principales de amenazas en la región: un conjunto establecido de amenazas descrito detalladamente en años anteriores, y un conjunto naciente que probablemente levanta cuestiones serias durante este año”. Entre las primeras Hill mencionó a “los narcoterroristas y sus semejantes; … pandillas urbanas y otros grupos ilegales armados, que son generalmente ligadas también al comercio de drogas; y una amenaza menor pero sofisticada de grupos radicales islámicos en la región”. Estas amenazas se combinan con otra, “el populismo radical, en que el proceso democrático es socavado para disminuir más que proteger los derechos individuales.” Según el General Hill la frustración causada por el fracaso de las reformas democráticas y económicas han sido utilizadas por estos líderes radicales para « inflamar el sentimiento anti-estadounidense.”

Esta orientación del Comando Sur –la cual señala como amenaza al “populismo radical”, identificándolo con el surgimiento de gobiernos con fuerte anclaje en el campo popular y defensa de los intereses nacionales que acogen las expectativas sociales de masas y que indican la existencia de una nueva percepción subjetiva de las fuerzas populares para su intervención en el destino de los estados de la región- coincide con el informe del Consejo Nacional de Inteligencia de los EEUU (National Intelligence Council) titulado “Global Trends 2015. A Dialogue About the Future With Nongovernment Experts” , que no vacila en calificar al populismo como una de las amenazas señalando que “el crimen, la corrupción pública, la persistencia de la pobreza y el fracaso de los gobiernos para enfrentar el empeoramiento de la desigualdad de ingresos proveerán un terreno fértil para políticos populistas y autoritarios” y que en América latina se están produciendo reacomodos étnicos y que los grupos indígenas movilizados en la región andina y Centroamérica, están “empujando a los gobiernos hacia el populismo.

 

América del Sur, lenta pero gradualmente se va convirtiendo en un teatro de operaciones militares no bélicas (Military Operations Other than War o MOOTW), características de los conflictos y guerras de baja intensidad; en un escenario donde se visibilizan procesos de independencia de hegemonías aplastantes en un mundo interdependiente, administración de recursos naturales en una pugna entre derecho de naciones, poblaciones e intereses comerciales, desigualdades sociales que alimentan movimientos reivindicativos y propositivos, al mismo tiempo que impulsan fenómenos de delincuencia común pero que aún quedan atrapados en la lógica estadounidense de no dejar espacios que pongan en peligro su rol hegemónico .

El manual de la armada estadounidense titulado “Military Operations Other than War” es un material de ineludible lectura a los efectos de internalizar la imagen respecto a que las operaciones militares, no revisten tan solo el carácter tradicional de involucrar la utilización de material bélico sino abarca casos tan dispares como la organización, dirección y participación de la Fuerza Armada en operaciones rescate, salvamento y atención a personas ante la ocurrencia de catástrofes naturales o ambientales, la asistencia humanitaria, la cooperación estratégica en la “guerra antinarcóticos”, operaciones contra la insurgencia revolucionaria, etc.

La periodista del diario “The Washington Post”, ganadora de un premio “Pulitzer”, Dana Priest “The Mission. Waging War and Keeping Peace with America’s Military”, publicado en 2003, describe cómo en la última década el establishment militar estadounidense desplazó a la Secretaría de Estado en la formulación y ejecución de la política exterior de los Estados Unidos. “El jefe del Comando Sur visita los países latinoamericanos con más frecuencia que funcionarios de alto rango del Departamento de Estado; con un personal de 3000 militares y civiles permanentes, se ha convertido en un importante protagonista político dentro de la región. El Comando Sur ha incrementado la interacción con sus semejantes regionales y con otros funcionarios, precisamente cuando otras agencia gubernamentales estadounidenses enfrentan el recorte de sus presupuestos y están llevando a cabo reducciones de personal del cuerpo diplomático. “Allí trabajan mas personas ocupándose de asuntos latinoamericanos que la suma de los de los que trabajan en el Departamento de Estado de Comercio, del Tesoro y de Agricultura, el personal conjunto del Pentágono y la Secretario de Defensa combinados”. En gran medida, el ejército estadounidense por medio del Comando Sur, se ha convertido en el interlocutor principal en cuestiones de política exterior y militar estadounidense en América Latina.

El prestigioso analista internacional Juan Gabriel Tokatlian señala que el informe del Comando Sur de Estados Unidos -US Southern Command Strategy 2016 Partnership for the Americas- es una pieza de lectura ineludible para civiles y militares, legos y especialistas, progresistas y conservadores, gobierno y oposición, sobre el proyecto de despliegue del Departamento de Defensa en América Latina y el Caribe. Se trata, sin duda, del plan estratégico más ambicioso que haya concebido en muchos años una agencia oficial estadounidense en relación con nuestra región. El sociólogo detalla que el texto comienza por resaltar los principales desafíos de Estados Unidos en América latina y en el Caribe. Resulta elocuente -y alentador- que las dos mayores amenazas para la seguridad de los estadounidenses no estén presentes en la región: ni existen tiranos con armas de destrucción masiva ni hay formas de terrorismo transnacional de alcance global pero enfoca paradójicamente su atención sobre la pobreza, la desigualdad social, la corrupción, el terrorismo y el delito arrogándose ser la organización líder, entre las agencias existentes, para garantizar “la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en toda América” .

Horacio Verbitsky desnuda agudamente dicho documento recordando que desde hace medio siglo Estados Unidos promueve contactos directos con las Fuerzas Armadas del continente soslayando a las autoridades políticas. Pero ahora avanza sobre otras áreas de gobierno y organismos privados, en contacto directo con los ministerios del Interior, de Salud, de Educación y de Desarrollo Social, gobiernos provinciales y otras dependencias. En el territorio de Estados Unidos la separación entre tareas de Defensa y de Seguridad es tan rígida como en la Argentina. Pero se evapora cuando se trata de Sub América. La nueva estrategia contempla una acción combinada con “las naciones socias” para negar apoyo a “las organizaciones que constituyen amenazas al hemisferio” y destruir las conexiones entre el narcotráfico, las redes terroristas “y otras actividades de apoyo al terrorismo”. Esta definición es de tal laxitud que comprende todo lo que pueda ocurrírsele al jefe del Comando Sur, almirante Jim Stavridis. La misma imprecisión tiene la ley argentina de represión al financiamiento del terrorismo. Sancionada en junio por presión de Washington, creó la figura de la asociación ilícita que se proponga aterrorizar a la población o imponer condiciones a un gobierno o a una organización internacional. Para ser considerada terrorista la asociación debería propagar el odio étnico, religioso o político; integrar redes operativas internacionales y disponer de armas de guerra, explosivos, agentes químicos o bacteriológicos “o cualquier otro medio idóneo para poner en peligro” la vida o la integridad de un número indeterminado de personas (como un palo, un cuchillo de cocina, una cadena, un adoquín o una botella con combustible). El Comando Sur intensificará “las reuniones subregionales y hemisféricas con las naciones socias” para interrumpir la producción de drogas ilícitas y apoyar la interdicción del narcotráfico; compartirá información e incrementará “la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento” en áreas de “frágil gobernabilidad”, como la Triple Frontera. Incluso controlará “migraciones masivas” y buscará “terceras naciones dispuestas” a recibir a sus víctimas. También procurará que las denominadas organizaciones terroristas “no reciban legitimidad política” e instalará centros regionales de búsqueda y rescate, conducción para suboficiales, lucha contra el terrorismo, ayuda humanitaria, respuesta ante desastres, derechos humanos y planificación y entrenamiento “para proveer educación y búsqueda de oportunidades”. Similares instrumentos se emplearon entre las décadas de 1950 y 1980 con el propósito de enfrentar “la agresión comunista”. Así como entonces se planteaban los operativos de acción cívica, ahora la estrategia incluye “la gestión de crisis y respuesta de las naciones socias frente a desastres”. El Comando Sur asegurará “la libertad política y económica, con respeto a la dignidad humana” (no dice si llevará a militares o policías de la región a Guantánamo) y ayudará a las naciones socias a estrechar “relaciones civil-civil en áreas como la agricultura, el comercio, la justicia” y a fortalecer las instituciones de apoyo al sistema democrático (como la policía). Así ayudará a las naciones socias “a mejorar el entendimiento de los vínculos entre sus estructuras estatales, como así también con la seguridad interna, soberanía y cooperación”.

También en un estudio publicado por la Lic. Ana María Chiani denominado: “Plan Estratégico de Estados Unidos para América latina y el Caribe”, analiza el Informe del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM, por su sigla en inglés) titulado “US Southern Command Strategy 2018 Partnership for the Americas” que revela la estrategia de este país hacia América Latina y el Caribe (disponible en http://www.resdal.org/ultimos-documentos/usa-command-strategy.pdf). Entre otras cuestiones destaca: “El Comando Sur de las Fuerzas Armadas es el organismo oficial estadounidense encargado de toda América latina al sur de México (que pertenece al Comando Norte o Northcom). Situado en Miami, Florida, su jefe desde hace unas semanas es el general Douglas M. Fraser, y posee aproximadamente mil doscientos efectivos permanentes entre militares uniformados y funcionarios civiles. La “Estrategia del Comando Sur de los Estados Unidos 2018 Amistad y Cooperación por las Américas” tiene como objetivos explícitos asegurar la defensa, fomentar la estabilidad y facilitar la prosperidad en el hemisferio. Entre los problemas y desafíos que amenazan estos objetivos enumera: la pobreza y la inequidad, la corrupción, el terrorismo, la criminalidad, el tráfico de drogas y los desastres naturales.

Asimismo, el documento señala que la energía es considerada un factor fundamental. “Según el Departamento de Energía, tres de los cuatro proveedores principales de energía de los Estados Unidos se encuentran dentro del hemisferio occidental (Canadá, México y Venezuela). De acuerdo con la Coalition for Affordable and Reliable Energy (Coalición en Pro de Energía Accesible y Confiable), los Estados Unidos necesitarán un 31% más de petróleo y un 62% más de gas natural en las próximas dos décadas. A medida que los Estados Unidos siguen necesitando más petróleo y gas, América latina se convierte en un líder mundial de energía con sus enormes reservas de petróleo y producción y suministros de gas y petróleo.

Debemos trabajar juntos para garantizar que estos recursos energéticos y la infraestructura que los respaldan permitan la prosperidad regional”, menciona el texto.

Y deja en claro su propósito hacia la zona, afirmando que “la misión del Comando Sur de los Estados Unidos sigue la dirección nacional, con un énfasis especial en la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia Militar Nacional. Esta estrategia del Comando también se basa en la dirección de nuestros socios interagenciales”.

A su vez, agrega que “la seguridad y la estabilidad en el año 2018 dependen de la creación de un ambiente de seguridad hemisférica que nos incluya y nos beneficie a todos. Tenemos que encontrar la manera de enfocar la sabiduría colectiva de todos los asociados para derrotar a los grupos que quieren impedir que alcancemos nuestros objetivos. Los desafíos de seguridad en nuestro hemisferio no son amenazas militares tradicionales y, a menudo, están interrelacionados e involucran a actores estatales como no estatales. Estas amenazas, desafíos y condiciones requieren un enfoque de sociedad y colaboración interagencial”.

El medio para alcanzar su misión “es realizar operaciones militares y promover la cooperación de seguridad para lograr los objetivos estratégicos de los Estados Unidos”. Y para cumplir la misma tienen fijada diferentes áreas focales, como el combate contra las drogas y el narcoterrorismo; la prestación de asistencia humanitaria, la realización de ejercicios y operaciones que necesitan la participación de la armada; el establecimiento de relaciones entre el sector público y privado y la intervención en el teatro de la seguridad y la cooperación, entre otras.

A partir de sus bases enclavadas en Paraguay se podría controlar el Acuífero Guaraní, uno de los más importantes reservorios de agua subterránea, sino que también las reservas gasíferas y petrolíferas de Bolivia, ubicadas en Tarija (según algunos informes una de las mayores reservas mundiales de gas).

Pero la vasta presencia que posee el comando sur en el hemisferio pareciera no alcanzar. Como menciona este ambicioso plan estratégico, para el Comando “la misión más importante que tenemos es proteger nuestra patria. Garantizamos la defensa avanzada de los Estados Unidos al defender los accesos del sur. Debemos mantener nuestra capacidad de operar en los espacios, aguas internacionales, aire y ciberespacio comunes mundiales y desde ellos”.

De este modo, el Comando Sur posee como intención expandir su dominio en Latinoamérica y fortalecer su presencia militar.

En las conclusiones del informe se precisa que “los países de Latinoamérica y del Caribe son estratégicamente importantes para la seguridad nacional y el futuro económico de los Estados Unidos. Los intereses a largo plazo de los Estados Unidos están mejor resguardados en un hemisferio de países estables, seguros y democráticos. El futuro próspero para todos se asienta sobre una base de valores compartidos, gobiernos eficientes, sociedades libres y economías abiertas de mercado”.

“Dados los recursos apropiados –prosigue el documento-, estamos seguros de que esta estrategia del Comando alcanzará nuestras metas y objetivos. Mientras llevemos a cabo operaciones militares y que haya cooperación de seguridad con los países en la región, transformaremos la iniciativa del USSOUTHCOM en una organización interagencial conjunta y líder. Estas tareas apoyarán la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en el continente americano y de este modo, proporcionarán la defensa avanzada de los Estados Unidos”.

En síntesis, este informe deja en claro que Latinoamérica sigue siendo una región de gran interés para Estado Unidos y que la política militar rige su accionar. Tanto el plan estratégico para la zona como la reactivación de la Cuarta Flota lo confirman. En este contexto, algunos líderes del Cono Sur observan con desconfianza el creciente interés de Washington en su “patio trasero”, e incluso hubo quienes lo consideraron “una amenaza”. Más allá de tales apreciaciones, no caben dudas de que la región está nuevamente en la mira de Estados Unidos.

 

La “guerra contra las drogas” es uno de los pilares de actuación del Comando Sur en la región. Su comienzo simbólico se produjo en 1971, cuando el presidente Richard Nixon la proclamó a raíz del incremento del consumo de heroína y marihuana en Estados Unidos. Su lógica expresó (y expresa) la existencia de una campaña prohibicionista que buscaba suprimir, preferentemente con medidas represivas, el fenómeno de las drogas en cada uno de sus eslabones y fases. En ese sentido, el objetivo de la prohibición es la abstinencia y la creación de una sociedad libre de drogas. Ello implica, por lo tanto, eliminar el cultivo, la producción, el procesamiento, el tráfico, la distribución, la comercialización, la financiación, la venta y el uso de un conjunto de sustancias psicoactivas declaradas ilegales. Pero los resultados de la destrucción de cultivos han sido negativos, nocivos y paradójicos. Han sido negativos porque no se ha afectado el poder de los traficantes ni se han mejorado las condiciones socioeconómicas en las zonas en las que se aplica, ni tampoco ha tenido un impacto sobre la disponibilidad, la calidad o el precio de las drogas. Han sido nocivos porque han creado un ciclo vicioso que simplemente conlleva al traslado de las áreas cultivadas y a una reorganización del negocio. Pero, además, los resultados han sido paradójicos, porque en algunos casos han llevado a la movilización y al fortalecimiento de grupos internos tradicionalmente menos recursivos y poderosos, y en otros casos ha facilitado el crecimiento de agrupaciones armadas .

La política estadounidense antidrogas y, en particular, el entrenamiento de las policías por fuerzas militares, van directamente en contra de los esfuerzos de los países para profesionalizarlas y someterlas al control civil. Las lecciones aprendidas durante recientes esfuerzos para construir fuerzas policíacas democráticas en situaciones pos-conflicto señalan la importancia de la supervisión, de la rendición de cuentas y de la transparencia, así como el respeto a los derechos humanos, la desmilitarización de las estructuras de comando y de los papeles de las policías locales, y la capacidad de respuesta frente a las comunidades a las que sirven. A menudo, los programas de ayuda antidrogas estadounidenses buscan resultados a corto plazo en detrimento de los esfuerzos a largo plazo que son necesarios para lograr la reducción de la corrupción y el fortalecimiento del empeño policial. De cara al futuro, las políticas antidrogas de Estados Unidos se verían más beneficiadas por la promoción de fuerzas policiales reformadas, democráticas y responsables . No puede pasarse por alto que, aún llevamos a cuestas en nuestra historia la nefasta herencia de la instrucción militar norteamericana de la “Escuela de las Américas” (School of the Americas), de la cual egresaron miserables criminales de lesa humanidad, responsables de los peores genocidios que haya conocido la humanidad en el tiempo reciente, como el General panameño Manuel Noriega, el dictador boliviano Hugo Banzer, el General guatemalteco Hector Gramajo, los argentinos Roberto Eduardo Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri y el peruano Vladimiro Montesinos, entre otras lacras.

Son las precedentes consideraciones aquellas que –animados por una honda preocupación- motivan el presente pedido de informes, ya que resulta fundamental a los efectos de garantizar la protección y resguardo de la soberanía nacional obtener acceso completo e irrestricto a la información relativa a la participación y penetración en territorio provincial de la legión responsable de las actividades militares en América Latina y Centroamérica de las Fuerzas Armadas de la potencia imperialista norteamericana; más aún ante un tema tan delicado que pudiese comprometer la gestión de los recursos naturales de la región y el diseño y ejecución de políticas públicas de seguridad en el marco de un estado social y democrático de derecho.

Por todo lo expuesto, solicito la aprobación de la presente resolución.

 

12. Coletta A. Youngers: “Los daños colaterales de la «guerra contra las drogas» impulsada por Estados Unios”. En: “Entre el control social y los derechos humanos: Los retos de la política y la legislación de droga”. Juan Pablo Morales Viteri y Jorge Vicente Paladines Editores. Ministerio de Justicia y Derechos Humanos Quito, Ecuador 1ra. edición: diciembre de 2009.

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