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Sep 01 2015

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Drogas, punteros políticos e inacción del Estado en los barrios indígenas

Fuente: publicación del 25 de octubre de 2014 de Diario NORTE.

http://www.diarionorte.com/article/113674/vecinas-desesperadas-alertan-sobre-una-guerra-entre-aborigenes-de-los-barrios-toba-y-camalote

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Vecinas desesperadas alertan sobre una “guerra” entre aborígenes de los barrios Toba y Camalote

Todo comenzó luego de un violento episodio que se produjo días atrás, con armas tumberas y 16 detenidos. Este sábado la policía realizó allanamientos y detuvo a dos personas más. Un grupo de mujeres aborígenes sostiene que entre vecinos de uno y otro barrio se agreden y amenazan. Temen que pueda haber muertos y aseguran que en medio de este conflicto hay droga, punteros políticos e inacción policial.

El 11 de octubre 16 personas fueron detenidas en el barrio Toba luego de agredir a un hombre y una mujer embarazada y luego balear a la policía cuando quiso intervenir. Tras el violento episodio, donde debieron intervenir varios patrulleros, unas 60 personas intentaron tomar la Comisaría Décima. Reclamaron y lograron que los detenidos recuperen la libertad.

Este sábado por la mañana, dos allanamientos se realizaron en el barrio Camalote, en la casa de Verónica Álvarez y Ana Romero. La policía buscaba un arma tumbera y a los responsables de los episodios violentos del 11.

Verónica Álvarez, la única de un grupo de mujeres aborígenes del barrio Camalote que expresaron su preocupación por los enfrentamientos con vecinos del barrio Toba. El resto dijo tener temor a represalias.
“El problema fue en el barrio Toba, nosotros ni podemos entrar a ese barrio”, aseguró Álvarez, que ayer realizó una denuncia en la Décima a las 10 de la mañana, dado que considera “imposible” que sus hijos hayan sido protagonistas del episodio. En su presentación expuso que la familia Chávez, del barrio Toba, denunció a sus hijos y motivó los allanamientos.

“Ellos nos denunciaron porque hay odio entre las familias”, aseguró y contó que existe una vieja rencilla familiar que incluye un asesinato de uno de sus hijos y que va de la mano con una “guerra” de 10 años entre el barrio Toba y el Camalote. Según contó, César Augusto Chávez asesinó a su hijo, Diego Acosta, años atrás. Este individuo estaría preso por ese y otros crímenes pero sus hermanos habrían continuado con las agresiones hacia los hijos de Álvarez.

La mujer también sostiene que Lucas Chávez, uno de los hermanos de César Augusto, y su banda, agreden a dos de sus hijos, de 17 y 15 años. “También mandan a menores de edad a cascotear las casas del barrio Camalote y hasta realizan disparos si después de las siete de la tarde hay gente en la vereda. Vivimos con miedo, nos van a terminar matando a todos”, dijo desesperada.

La “banda” de Lucas Chávez estaría integrada además por Maximiliano López, Fabián González y otro individuo apodado “Berman”, según consta en la denuncia.

“Hay una guerra entre el barrio Toba y el Camalote”, alertó la mujer. Finalmente, dijo que cualquier cosa mala que suceda con sus hijos será responsabilidad de los Chávez.

Punteros y zona liberada

En diálogo con NORTE, la mujer amplió su denuncia y acusó a otro hombre de ser el responsable de la violencia que reina en el barrio Toba. “Todo esto pasa por culpa de Antonio Patricio, que es puntero político y tiene impunidad”, aseguró. Álvarez acusó a éste hombre de trabajar para la intendenta de Resistencia, Aída Ayala. Pero además de entregar armas y drogas a los jóvenes del barrio Toba.

Además, sostiene que tiene una aceitada relación con miembros de organismos de Derechos Humanos, que generan inacción policial. “Le tienen miedo, no quieren tener problemas y por eso no se meten con él ni con los suyos”, aseguró.

También dijo que fue el propio Antonio Patricio quien organizó el intento de toma de la Comisaría Décima. “La policía no entra al barrio Toba”, aseguró.

Otra mujer del barrio Camalote que se presentó en NORTE desesperada por la situación de violencia que aseguran se vive entre aborígenes, pidió a Antonio patricio “que controle su gente”. “No podemos seguir viviendo así, los chicos no pueden ni salir a tomar tereré en la vereda, a las chicas no las podemos mandar ni al almacén. Vivimos encerrados”, aseguró Ana Romero.

El factor droga

En la casa de Romero, una abuela que de más de 65 años, la policía también irrumpió este sábado por la mañana. Durante el allanamiento se llevó a su hija, Patricia Pereyra, y a un menor de 14 años, según contaron.

“No sabemos de qué los acusan, pero sabemos que no tuvieron nada que ver con lo que pasó hace unos días (los episodios del 11 de octubre ya mencionados)”, dijo.

Pero además profundizó sobre otro flagelo que sostiene está en medio de esta “guerra” aborigen. “Acá el problema es la cantidad de droga que se vende entre los hermanos. Se vende en todos lados, todos saben. Se venden en el barrio Toba, en el Camalote y en el Chililli (otro barrio aborigen de la zona)”, denunció.

Según testimonio de Romero, mientras las personas de uno y otro barrio respetan una suerte de frontera que no se atraviesa sin sufrir represalias, la droga no tiene freno en la comunidad aborigen.

Romero y Álvarez concurrieron junto a otras mujeres aborígenes del barrio Camalote a alertar a la opinión pública sobre la tensión con el barrio Toba. Pero sólo Álvarez se animó a fotografiarse por el temor a represalias.

11 de octubre

Lo ocurrido el pasado 11 de octubre en el barrio Toba se condice con parte de lo denunciado por las mujeres Álvarez y Romero. Ese día a las 10 de la mañana, una joven pareja fue atacada por un grupo de personas que se encontraban bebiendo en la intersección del pasaje Santa Fe y la calle 14.

Allí, según relató la mujer agredida a la policía, su concubino recibió un disparo de perdigones con un arma tumbera en una de sus piernas. Fue cuando salían de realizar compras en un comercio de la zona y “sin mediar palabra”.

Oficialmente no se informó qué motivó a los agresores, pero los enfrentamientos entre barrios sería uno de ellos. Lo cierto es que además del disparo efectuado al joven, que lo tendió en el piso ya que lo impactaron varios perdigones, los agresores lo cortaron en la espalda con un arma blanca.

Y también atacaron a la mujer. A ésta, según la denuncia, la amenazaron de muerte con un revólver y la patearon en el abdomen pese a estar embarazada.

El violento ataque se interrumpió recién después que los vecinos avisaran al servicio 911.  En cambio, los agresores no se intimidaron con la llegada de un patrullero. Por el contrario, atacaron a los uniformados.

Según se informó oficialmente oportunamente, uno de ellos fue herido en una de sus piernas. La policía incluso difundió una imagen del agredido.

También le hicieron frente a un segundo patrullero que arribó al lugar, pero finalmente intentaron huir cuando varios móviles policiales y un grupo de motoristas llegó al lugar. En ese momento se detuvo a 16 personas.

En la zona del enfrentamiento se secuestraron un arma de fuego tipo “tumbera” con un cartucho en su interior, un machete de unos 40 centímetros, un cuchillo de madera de unos 20 centímetros, una botella de vino y una hoja de cuchillo perforada tipo serrucho.

Con la detención del grupo que agredió a la pareja, la violencia se trasladó a la Comisaría Décima. Según pudo comprobar NORTE, un grupo de 60 personas irrumpió en la sede policial y reclamó la liberación de los vecinos que habrían comenzado los desmanes.

El acalorado reclamo, que se pudo mantener de puertas para afuera de la comisaría, recién se aplacó cuando intervino el cuerpo de Infantería de la policía. En el lugar también trabajaron funcionarios de Gobierno, especialmente del área de Derechos Humanos, como también una ambulancia y personal médico. Los presos, a las pocas horas, fueron liberados.

 

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