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Jul 23 2015

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La educación argentina condena al fracaso a los indígenas chaqueños

Fuente: EFE (Agencia Española de Noticias)

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Aunque en los últimos años la educación en las zonas rurales de Argentina ha mejorado, los avances se quedan en poco más que falsas estadísticas y prejuicios para las comunidades indígenas, condenadas al fracaso porque en pleno 2015 sus niños llegan a los 10 años sin saber leer y escribir.

Buenos Aires, 23 jul (EFE).- Aunque en los últimos años la educación en las zonas rurales de Argentina ha mejorado, los avances se quedan en poco más que falsas estadísticas y prejuicios para las comunidades indígenas, condenadas al fracaso porque en pleno 2015 sus niños llegan a los 10 años sin saber leer y escribir.

En el Impenetrable chaqueño, una región del norte argentino de unos 40.000 kilómetros cuadrados, con una tasa de población indígena muy superior a otras zonas e indicadores sanitarios, educativos y de pobreza peores al resto del país, ONGs y docentes denuncian que la “inmensa mayoría” de los escolares son “analfabetos funcionales”, explica a Efe Rolando Núñez, coordinador del Centro Mandela.

Para esta organización de derechos humanos, que evalúa la realidad indígena chaqueña desde 2006, las estadísticas oficiales esconden una realidad de condena a la exclusión social, porque, aunque los alumnos indígenas pasen de curso, no se les enseña de verdad a leer, a escribir, ni los fundamentos de las matemáticas.

Además, la malnutrición impide su correcto desarrollo neurológico.

Desde las escuelas, una voz alzada es la del profesor Ernesto Cano, quien tras pasar por la escuela primaria de la localidad de Wichí-El Pintado (con un 60 % de población indígena), elevó un informe a las autoridades y al Centro Mandela para denunciar “problemas serios de alfabetización” que provocan que al llegar al nivel secundario los alumnos indígenas fracasen “rotundamente”.

“Descubrí que promocionaban a chicos sin haberlos alfabetizado si quiera”, afirma a Efe Cano, a quien intentaron desplazar de su puesto tras su denuncia y ha logrado permanecer en la localidad gracias al apoyo de la comunidad aborigen.

Según el docente, no se trata solo de un problema de Wichí-El Pintado sino que afecta a todo el Impenetrable, donde casi el 100 % de los maestros son “criollos” y no cuentan con las “herramientas pedagógicas” necesarias para trabajar con comunidades indígenas.

“Los aborígenes tienen un lenguaje particular y una cosmovisión muy diferente a la cultura criolla blanca. Lo mínimo que tenemos que hacer primero es conocer a la comunidad, conocer su cosmovisión, su cultura, para así poder brindar un servicio más o menos aproximado a lo que la comunidad espera”, agrega Cano.

“Venimos acá y enseñamos al modo de la enseñanza criolla, de la enseñanza que se brinda en medios urbanos y, claro, el fracaso es casi rotundo”, continúa.

El problema de la educación indígena se arrastra desde los primeros años de escuela ya que, coinciden Cano y Núñez, el sistema educativo de Chaco no garantiza que los tres primeros niveles de enseñanza primaria se impartan en la lengua materna y el resto de niveles en modalidad bilingüe, tal y como exige la ley argentina, que reconoce la necesidad de preservar estas culturas.

Cano afirma incluso que hay docentes que “aconsejan a los chicos que si quieren progresar en la vida tienen que trasladarse a otras zonas donde puedan recibir una mejor educación”, lo que va en contra de la protección de estas culturas, que en Argentina representan a alrededor del 2 % de la población.

“Hay mucho racismo en este aspecto. Incluso se hace burla o se dice que el niño aborigen no progresa porque ‘se aferra a su cultura’, que ellos van a progresar solo cuando cambien de cultura. Y esto es una barbaridad, es un atropello a los derechos de estas comunidades que han luchado tantos años para conquistarlos”, sostiene.

La población indígena chaqueña se queda al margen de los avances de Argentina en materia de educación rural, reconocidos por la Unesco.

Desde el Centro Mandela señalan que las comunidades indígenas sobreviven a base de harinas y grasas y que sus dificultades para el aprendizaje están también muy relacionadas con la alimentación, unidas a la precariedad del sistema sanitario.

“Solo importan las estadísticas para decir que están escolarizados”, asevera Núñez, para quien la postura de las administraciones es de “negacionismo absoluto”.

Pese a reiteradas consultas realizadas por Efe, el Ministerio de Educación de Chaco no aclaró su postura respecto a los problemas denunciados por el Centro Mandela y Cano.

En el día a día de los indígenas chaqueños, la imposibilidad de escapar al fracaso se traduce en “enorme pérdida de autoestima y pérdida de la identidad étnica”, según Núñez.

“Las comunidades originarias, las pocas que van quedando, son monumentos culturales de la humanidad y, lamentablemente, en otras épocas se los convertía con balas, con fusiles cuando defendían sus territorios… Hoy, no se los mata con fusiles pero sí se los mata destruyendo su cultura o ninguneándola para que no progresen, para que vayan abandonando y desertando, para que se vayan acriollando”, condena en el mismo sentido Cano. EFE.

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