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Jun 22 2015

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Mal de Chagas: una endemia negada

En noviembre de 2014 el Centro Mandela realizó una presentación ante la Defensoría del Pueblo de la Nación a los fines de plantear que el Mal de Chagas podía constituir un desastre humanitario. Por nota D.B. Nº 000830, de fecha el 8 de abril de 2015, tal Defensoría notificó las conclusiones a las que arribó en la actuación Nº 07714/2014 Centro Mandela DD.HH sobre solicitud de intervención por presunta mención para combatir el mal de Chagas en la provincia del Chaco.

El organismo nacional efectuó un pedido de informes al Director de Enfermedades Transmisibles por Vectores del Ministerio de Salud de la Nación. Posteriormente, la Defensoría concluyó que “de acuerdo a su contenido (del informe) en esta instancia no surgen disfunciones o irregularidades atribuibles al Estado Nacional y conforme a los antecedentes oportunamente acompañados por ese Defensor se señalan las acciones que debería ejecutar el Gobierno Provincial y en ese sentido el denunciante ha efectuado una presentación ante el Gobernador de la Provincia del CHACO”. El trámite terminó con lo siguiente “Por todo lo expuesto, en el momento que se reciba por escrito, algún requerimiento concreto no cumplido por Estado Nacional, se determinará el trámite a seguir en el ámbito de esta Defensoría”

Errónea intervención de la Defensoría del Pueblo de la Nación

La primer pregunta que debió hacerse la Defensoría del Pueblo es la siguiente: ¿Qué sentido tiene la existencia del Ministerio de Salud de la Nación si no cumple la estratégica e indelegable función de coordinación y supervisión de las políticas de salud pública de la totalidad de las provincias? En la pregunta subyace una realidad insoslayable, que es la siguiente: que el Ministerio de Salud de la Nación sólo tiene a su cargo un par de hospitales bajo su jurisdicción, en un país deficitariamente federal en lo operativo, en el que -en definitiva- cada ministro de Salud Provincial decide la implementación de los programas verticales, según su criterio y conveniencia, de lo cual deriva una heterogeneidad inaceptable, que cobra salud y vida. Esto es, precisamente, lo que emerge de la respuesta de la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores del Ministerio de Salud de la Nación, según Nota DP 000375 del 13 de marzo de 2015, que elevara a la Defensoría del Pueblo de la Nación; el citado organismo, informó: “Al respecto cabe aclarar que el Programa Nacional de Chagas (PNCh.) tiene las funciones de coordinar, supervisar y reforzar las actividades técnico-operativas proyectadas por cada uno de los Programas Provinciales (PPCh.) y contribuir al abordaje de una Gestión Integrada de Control…”. Es claro que lo señalado está escrito en el mundo de las formalidades legales, o sea en el mundo del deber ser, y que no se traslada –a través de programas efectivos y eficientes- a aplicaciones que demanda la realidad social y sanitaria de cada provincia; sin embargo, lo señalado por el organismo referido no deja de ser importante en función de que reconoce que el Programa de Lucha Contra el Mal de Chagas es VERTICAL, o sea que co-responsabiliza -al mismo tiempo- a los gobiernos de Nación y de las provincias, en el caso de Chaco, y que los tramos de intervención de cada jurisdicción no deben ser compartimientos estancos que conspiran contra la eficacia y eficiencia de un programa vital que si fuera bien ejecutado naturalmente generaría otros resultados sanitarios, muy diferentes a los actuales, que contribuyeron al enriquecimiento y expansión del Mal de Chagas como una enfermedad notablemente endémica en Chaco.

Una asombrosa confesión que la Defensoría pasó por alto

En la misma nota de la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores se indica que en el período 2003-2014 se entregaron 195.700 monodosis de insecticidas y 8.254 frascos de medicación, a lo que siguió una revelación asombrosa, que fue la siguiente: “Las acciones de control realizadas en los últimos años entre el PPCh. y el PNCh. se llevaron a cabo en diferentes departamentos endémicos, priorizando los de alto y moderado riesgo. Se evaluaron y trataron con insecticidas piretroides en el período 2013-2014 7.295 viviendas.”.

Si estos datos hubieran sido razonablemente analizados por la Defensoría, se debió concluir que el total de insecticida entregado durante 12 años fue de 195.700 monodosis. En promedio, una vivienda insume 4 monodosis por acto fumigatorio, o sea que son 12 monodosis por casa por año si hubieran actuado e intervenido según lo establecido por estudios varios y coincidentes que aconsejan fumigar cada cuatro (4) meses cada rancho dado la pérdida de poder residual de la Deltametrina, y 8 monodosis si cumplimos con las recomendaciones del Programa Nacional de Chagas, que consiste en rociar cada seis (6) meses. Si la Defensoría hubiese avanzado en el cálculo, el insecticida piretroide entregado en dicho período por parte del PNCh. al PPCh. alcanzó para tratar 1.359 viviendas por año (195.700 monodosis divididas por 12 años y por 12 monodosis vivienda/año) o para rociar 2.038 viviendas si hubiera seguido el criterio del PNCh. de fumigar cada seis (6) meses (195.700 monodosis divididas por 12 años y por 8 monodosis vivienda/año).

Consecuentemente, a partir de las propias confesiones de la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores, la Defensoría debió tomar conciencia para actuar conforme de la realidad. Debió concluir que ha sido altamente insuficiente e insignificante el aporte de Salud de la Nación para combatir el Mal de Chagas en la provincia de Chaco, aún solo para la Región Sanitaria V (El Impenetrable), en la que se estime que existen 12.000 viviendas rancho, todas ellas en una zona de alto riesgo endémico.

En cuanto a la medicación entregada (Benznidazol), los 8.254 frascos referidos -a razón de 100 comprimidos por frasco- suman 825.400 comprimidos para los 12 años del período informado, dato que también es alarmante y demostrativo del deficitario funcionamiento operativo de Salud de la Nación.

Endemia en Chaco

Chaco cuenta con una población de 1.050.000 habitantes, según el censo 2010, de los cuales el 32,2% corresponden al grupo de entre 0 y 14 años, (32.200 niños). Según datos anotados en el “Plan Estratégico 2013-2016 para la prevención y control de la Enfermedad de Chagas en la Provincia del Chaco, elaborado por el Ministerio de Salud Pública de la Provincia del Chaco”, el 15% de ese grupo de 32.200 niños (creemos que son muchos más) están parasitados y son pasibles de tratamiento, lo que significa que 4.830 niños de 0 a 14 años son portadores del Tripanosoma Cruzi en Chaco. Esta realidad no es alarmante, sino significativa y evidencia el posible desastre humanitario que venimos denunciando.

Analizando la cantidad de medicación enviada por el Ministerio de Salud de la Nación, a razón de 120 comprimidos por período de tratamiento, alcanzaría para 573 tratamientos anuales (8.254 frascos x 100 comprimidos/frasco, dividido por 12 años y por los 120 comprimidos por tratamiento). Por lo tanto, la Defensoría debió tomar conciencia de esta información que pone en evidencia la escasa cantidad de medicamentos que se envió a Chaco, que es una de las provincias de más alto índice de parasitemia de la República Argentina. Por lo tanto, la Defensoría debió sacar otra conclusión, a saber: que miles de enfermos de Chagas no están medicados, lo cual constituye un hecho grave que revela el pésimo funcionamiento de Salud de la Nación y de Chaco en la ejecución del Programa Vertical de Lucha Contra el Chagas.

¿Las camionetas?

También cabe preguntarse dónde están las siete camionetas de cabina simple y las cuatro camionetas de cabina doble “entregadas el 27 de noviembre de 2009, según refiere el estado de situación de la Enfermedad de Chagas-Mazza en la República Argentina del Programa Nacional de Chagas 2010/2011, en apartado 8.1.a. que refiere a Chaco, según el informe brindado por el Ministerio de Salud al Centro Mandela. En la actualidad el Programa (PPCh) sólo cuenta con tres camionetas de cabina simple.

En el ítem 9.1.a.1. Chaco del informe se detalló que del total de las 42.200 viviendas en riesgo solamente fueron fumigadas 15.664 en 2008, 5.553 en 2009 y 6.180 en 2010. Este dato resulta alarmante por lo poco deficitario, mucho más aún cuando no se especificó si las viviendas fueran nuevamente fumigadas. Además, cabría preguntarse: ¿Cómo explica el Ministerio de Salud de la Nación, a través del PNCh., la baja a casi el 33% de las casa rociadas entre el año 2008 y los años 2009 y 2010?

También debemos preguntarnos, luego de analizar la respuesta esgrimida por la Defensoría del Pueblo de la Nación, lo siguiente: ¿Si efectivamente el Ministerio de Salud de la Nación cumple la referida acción a su cargo de “Coordinar, supervisar y reforzar las actividades técnico-operativas proyectadas por cada uno de los PPCh y contribuir al abordaje de una Gestión Integrada de control”? Pues, si se hubieran formulado estas preguntas, a través de un simple análisis como el que estamos efectuando en esta presentación, habrían concluido que Salud Nación no cumple con esta función esencial para dotar de efectividad y eficiencia el Programa de Lucha contra el Chagas.

Demostración de la realidad

Queda demostrado, entonces, que la respuesta brindada por la Defensoría del Pueblo de la Nación al Centro Mandela en fecha 8 de abril de 2015, según Nota D.P. N° 000822/ll, es marcadamente insuficiente, errónea o falsa porque parte de premisas y de información no confiable, manipulada y desvirtuada por la realidad. Todos los trabajos de campo realizados por organizaciones o grupos médicos solidarios, que frecuentemente operan en El Impenetrable, diagnosticaron en sus intervenciones que el 46% de las personas evaluadas contrajeron el Mal de Chagas, de las cuales la inmensa mayoría no está diagnosticada, tratada, ni medicada.

Entonces, cuando la Defensoría concluyó que: “no surgen disfunciones o irregularidades atribuibles al Estado Nacional”, evidentemente es funcional a la irregular y mala gestión de Nación y de Chaco en el Programa de Lucha contra el Mal de Chagas, que es un flagelo que azota a la población más pobre y excluida de Chaco, sobre todo las que viven en regiones rurales que todavía conservan montes, cuyo destino es enfermar y morir prematuramente, por causas evitables asociadas al Chagas.

Lo que correspondió hacer

Al contrario de lo actuado, correspondía que la Defensoría del Pueblo de la Nación encarara un trámite eficiente. Debió profundizar la investigación y corroborar la expansión del Mal de Chagas en El Impenetrable chaqueño, detectando la fallas del programa vertical. Debió organizar una tarea focalizada para trabajar en terreno y diagnosticar los ranchos colonizados por las vinchucas y las personas que contrajeron Mal de Chagas, determinándose si han sido previamente diagnosticadas, médicamente tratadas y con la ingesta planificada de los medicamentos específicos para el abordaje de esta enfermedad endémica. A tales fines, debió conformar un equipo de técnicos que pudiera efectuar evaluaciones entomológicas en los ranchos y con capacidad para diagnosticar a los enfermos de Chagas, para lo cual el procedimiento es muy simple y sencillo, aunque naturalmente que demanda decisión, organización y esfuerzos.

Lo denunciado ante la Defensoría del Pueblo de la Nación

En noviembre del año pasado el Centro Mandela denunció ante la Defensoría del Pueblo de la Nación el posible desastre humanitario en torno al Mal de Chagas en Chaco. Se destacó el notable interés público socio-sanitarios que significaba esta endemia, que motivó una denuncia administrativa ante el poder ejecutivo chaqueño en función de que la salud/vida de la población afectada estaba en severo riesgo y dañada producto de la inacción, ineficiencia, indiferencia e indolencia del Estado, en función de que calificamos el Mal de Chagas como un verdadero desastre humanitario, siendo El Impenetrable la zona roja.

Señalamos que el asesino silencioso (Mal de Chagas) amenaza y afectaba la salud y la vida de miles de chaqueños. A partir de este dato objetivo, le solicitamos al Gobernador de Chaco que se planifiquen y ejecuten todas las medidas socio-sanitarias integrales que supone la tan pregonada atención primaria de la salud (APS), absolutamente ausente de implementación en Chaco, que en el caso se pudo tipificar como de gravedad institucional extrema.

Pusimos en conocimiento del Defensor que casi resultaba obvio señalar que las acciones, planes y programas debían ejecutarse articuladamente entre los distintos ministerios y organismos del Estado dado que la tarea que se debía encarar supone múltiples connotaciones relacionadas con la pobreza, la educación de la población, la construcción de viviendas dignas, el eficiente funcionamiento de las áreas a cuyo cargo se encuentran la ejecución de las políticas socio-sanitarias, como también la aceitada programación de las vigilancias y evaluaciones entomológicas y de control vectorial, y del sistema de fumigación, que hasta ese momento resultaron inútiles, costosos y discontinuos. Combinados todos estos factores, señalamos que se produjo la multiplicación geométrica de las vinchucas y el aumento –sostenido y descontrolado- del Mal de Chagas, consolidándose este mal endémico de manera extrema.

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