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Abr 24 2015

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“Casa del Horror”

La Alcaidía de Resistencia continúa en estado ruinoso y con una notable superpoblación de presos, que viven en condiciones infrahumana. Desde hace mucho tiempo es la “Casa del Horror”, según lo tituló el ex arzobispo de Resistencia Carmelo Giaquinta cuando visitó el lugar hace varios años. La actual situación de las instalaciones es la misma o peor que la que encontramos en visitas anteriores, aunque se efectuaran algunas reparaciones. El edificio colapsó en toda su estructura. El estado general es de verdadera ruina, tal cual lo venimos difundiendo en el curso de los últimos años. Salvo algunas manifestaciones forzadas de ciertos funcionarios, que en la contingencia debieron reconocer que la Alcaldía no es un lugar que pueda ser habitado por los presos, la inmensa mayoría de los principales responsables se mantienen protegidos por un silencio que no puede ocultar la cruda realidad de de esta Alcaidía. El video que ilustra esta nota es sumamente elocuente porque muestra los detalles del horror de la Alcaidía.

El cuadro socio-sanitario de la población carcelaria es ostensiblemente precario dado que viven en un ambiente absolutamente contaminado, que por persistir a lo largo de varios años ha trasformado a la Alcaidía en un foco de riesgos y daños concretos contra la salud y la vida de los internos. La demanda de atención sanitaria es uno de los mayores requerimientos de los presos. Los reclamos de los internos son múltiples y variados. La insuficiencia o falta de agua y comida, seguras y suficientes, sumados al colapso de los baños y de las instalaciones, más la falta de colchones, convirtieron a los pabellones en ambientes absolutamente insanos y degradantes, en grado extremo, poniendo en severos riesgos la salud/vida de los internos. El video que ilustra esta nota es más que elocuente.

Es extraordinario el nivel y la intensidad de la congestión y del hacinamiento de los pabellones. El ambiente carcelario es sumamente caluroso, sofocante y sin la mínima ventilación y aireación del lugar. Notamos una salud colectiva desmejorada. Los pabellones son fuentes de enfermedades, desde la perspectiva y de las reglas mínimas de morbi-mortalidad. Existe un estado calamitoso en todas las instalaciones, que parecen “ratoneras”. Es alucinante como viven los presos. Su funcionamiento es absolutamente inhumano. Casi todos lo presos presentan granos y varios tipos de patologías cutáneas y orgánicas. Argumentaron que obedece a que el agua es sucia. Reclaman porque no les dan suficiente agua ni elementos y productos para limpiar los pabellones y las celdas.

Celdas sucias y malolientes

Las celdas de la Alcaidía de Resistencia son una inmundicia. El número de presos triplica la capacidad de alojamiento. El nivel de congestión y de hacinamiento en que viven los reclusos es inhumano y mortificante. A pesar de las variaciones diarias, el número de personas alojadas nunca es inferior a 395/400 presos cuando originariamente la construcción contempló alojar a 180 internos. En la Alcaidía no se cumplen ninguna de estas reglas dado que los baños no tienen puertas y no están separados de los lugares donde los presos comen. Muchos reclusos no tienen camas. El promedio de metros cuadrados por cada preso siquiera al alcanza a comprender el 33% de la superficie que aconsejan los organismos nacionales e internacionales. El Establecimiento es insalubre y es foco de infecciones y de enfermedades. Las celdas existentes en cada uno de tales pabellones son verdaderas ratoneras. Los baños y el sistema de provisión de agua potable prácticamente no funcionan. Repetidamente los desagües y las cloacas dejan de funcionar, muchas veces por varios días, lo que se complica aún más la situación de colapso durante los días de visitas de familiares, las que se concretan en las celdas y en los pabellones. La basura que se acumula en los espacios compartidos, en relación directa con los lugares en donde se come. En las celdas encontramos pan, comidas de días anteriores, deshechos y basuras, en espacios absolutamente reducidos y contaminados, habitados por subhumanos.

Castigos y vejaciones

El personal penitenciario rutinariamente efectúa requisas y recuento de presos. Esto supone planificación, organización y aprestos. En estas ocasiones es cuando más se aplican los castigos y vejaciones contra los presos, sobre todo cuando se acumulan tensiones por el colapso generalizado de las instalaciones y por el maltrato penitenciario permanente. Repetidamente estas requisas terminaron en represiones colectivas, lanzándose gases en los pabellones, mientras dejan a los presos bastante tiempo con en los pabellones “gaseados”. Cada tanto se planifican estos procedimientos para aplicar violencia. Las requisas y recuento de presos son una buena oportunidad para someterlos a castigos y vejaciones. A la violencia institucional se suman las tenciones y violencia entre presos, fenómeno que están potenciados por el consumo de drogas. En esta cuestión, la Alcaidía es un marcado libre.

Capitanich publicó que inauguró una nueva cárcel que no existe

El pasado 27 de marzo la oficina de prensa de Casa de Gobierno se distribuyó una gacetilla puntualizando que el gobernador inauguró el Complejo Penitenciario de Resistencia, que sería la Cárcel Nº 1 de Resistencia, dependiente del Sistema Penitenciario Provincial. El textual decía que Capitanich sostuvo que “El Estado debe garantizar los mecanismo de reinserción social. Desde el gobierno bregamos para que todos tengan una segunda oportunidad en la vida. Por ello trabajamos por una reinserción social que tenga como base la educación, capacitación y profesionalización”. Capitanich aseguró que se trabaja para erradicar los alojamientos en las diferentes comisarías y establecer el uso de las pulseras magnéticas. Dijo: “El Estado debe dar una oportunidad. Esta es la mejor manera de conseguir una convivencia armónica en la sociedad”. Acompañaron al gobernador el ministro de Infraestructura, Fabricio Bolatti; el secretario de Seguridad, Marcelo Churín; el subsecretario de Seguridad y Participación Comunitaria, Mauro Flores; el jefe de la Policía del Chaco, Gustavo Damián Peña; el Jefe del Servicio Penitenciario Provincial, Jorge Ramón Ibarrola; agentes penitenciarios e internos.

Está previsto que la Cárcel Nº 1 sea de alta seguridad; sin embargo, por la planificación, por el método de construcción aplicado y los materiales utilizados tendrá las mismas debilidades y fragilidades que afectan la Cárcel Nº 2 de Sáenz Peña, que es comprobadamente vulnerable, a tal punto que se produjeron fugas masivas, constituyéndose en un riesgo muy concreto para la salud y vida de los presos, del personal penitenciario y de los vecinos de las barriadas del entorno. En el caso de la cárcel que se construye en proximidades de la vieja Alcaidía de Resistencia, tales riesgos serán mayores porque el Establecimiento está enclavado en un área intensamente poblada, que se ampliará en la próxima década producto de que Resistencia crece hacía el sudoeste por razones de límites de su ejido municipal.

Pese al anuncio publicitario del gobierno, la realidad es totalmente contraria al anuncio, como tantas otras propagandas de gobierno. El complejo penitenciario no fue terminado de acuerdo al plano de ejecución de obra. Únicamente construyeron, aunque faltan muchos detalles para que sea puesto en funcionamiento, el primero de los cinco pabellones que se ha previsto construir para habilitar la Cárcel Nº 1 de Resistencia, con capacidad de 100 presos en cada pabellón, o sea que cuando se termine la obra allí serán albergados 500 presos. No se construyeron los espacios comunes para desarrollar las actividades de educación, atención sanitaria ni recreación, lo que naturalmente impide que allí sea alojado ningún preso.

Mientras la Alcaidía de Resistencia está colapsada en sus instalaciones, en verdadera ruina, a lo que se suma la extrema superpoblación de presos que viven hacinados e inhumanamente que a la fecha de cierre de este documento indica que allí se encuentran privadas de libertad 403 personas, el único pabellón construido en lo que será –en el futuro incierto- la Cárcel Nº 1 no puede ser utilizado para alojar personas porque -además- no se construyó el sistema interno ni externo de seguridad. O sea a pesar de que publicitariamente inauguraron el primer pabellón de la Cárcel Nº 1, la “Casa del Horror” continuará alojando presos. Esta realidad también pone al descubierto como gestiona el actual gobierno.

Ver VIDEO:

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=6bQWS_yjzdc[/youtube]

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