«

»

Abr 06 2015

Imprimir esta Entrada

Un “niño de cristal”, expuesto en el oeste al abandono sanitario y al maltrato policial

Fuente: http://www.diarionorte.com/article/121280/un-nino-de-cristal-expuesto-en-el-oeste-al-abandono-sanitario-y-al-maltrato-policial

El Centro de Estudios Nelson Mandela denunció que en El Sauzalito un chico que padece la enfermedad conocida como “mal del niño de cristal”, que lo vuelve extremadamente vulnerable a fracturas óseas ante cualquier tipo de esfuerzo o golpe, vive sin la atención sanitaria debida para su cuadro y además es víctima de los abusos policiales y judiciales que se vienen descargando sobre su familia.

El caso salió a luz a raíz de un violento desalojo policial -con aparente orden judicial- realizado en la localidad mencionada, para obligar a que Calixto García, el padre del nene, deje una casa de la que ya había sido retirado antes por la fuerza y que él reclama como suya.
La oenegé que coordina el abogado Rolando Núñez relata que el resultado del operativo fue la detención del padre del niño y que se provocaran diversos daños en la casa. Por ejemplo, quedó destrozada la silla especial que le permitía al chico descansar, por lo que ahora debe estar casi todo el tiempo en una silla de ruedas que tiene para movilizarse y que ahora también es el lugar en el que se ve obligado a dormir.

Desamparo y violencia

El niño y su madre, luego del procedimiento policial que se llevó preso al papá del chico. En el operativo su silla de descanso quedó destrozada. Ahora duerme en una silla de ruedas.

El Centro Mandela dice que para el desalojo “intervino la policía, que actuó abusivamente y de manera violenta, según la información brindada por los familiares y testigos. Golpearon y detuvieron a Calixto, dejando aterrado en la casa al chico discapacitado y a su mamá Elisa Solay. Denunciaron mucha violencia por parte del personal policial. Están los nombres de los que intervinieron. La situación fue grave y muy lamentable el despliegue del personal policial, entre los que estaban Leandro Coria y Gastón Rojas, también aborígenes”.

“Existe una historia detrás de este conflicto por la casa de Calixto. Parece que fue vendida, cuando se sabe que no corresponde que esas viviendas sean enajenadas y compradas. No se sabe por qué la jueza de El Sauzalito no actúa mejor. En la denuncia que recibió el Centro Mandela se especula que parecería que tiene miedo. Reclaman que tendría que intervenir la Subsecretaría de la Niñez del gobierno chaqueño, como también los tribunales de J.J. Castelli, que generalmente mira para otro lado ante conflictos similares. El Ministerio de Gobierno debería cumplir su rol y no permanecer ausente ante estos conflictos sociales e institucionales, como también el Instituto de Viviendas”, dice la oenegé.

La entidad señala que “Carlitos, el hijo discapacitado de Calixto García, sufre de osteogenia imperfecta. Esta patología también se conoce como niños de cristal. El día del procedimiento policial el niño tenía un brazo quebrado, sujetado con cartones a su sillita de descanso, que fue destrozada. La noche de la agresión el pequeño durmió en su silla de ruedas”.

“Carlitos no recibe la asistencia sanitaria especial que necesita. A pesar de que es agudo el trastorno que padece, que se caracteriza por la gran fragilidad de los huesos, el abandono del sistema sanitario es total. Quienes tienen esta enfermedad están permanentemente expuestos a fracturas por la falla proteica con la que nacieron. El diagnóstico es radiológico, incluso antes del parto. La mayoría de estos casos se heredan de los padres, aunque algunos son el resultado de nuevas mutaciones genéticas. Existen muchos defectos diferentes. La gravedad de la enfermedad de Carlitos es extrema, acelerada por la desatención sanitaria, lo que se tradujo en múltiples fracturas de huesos”, denuncia la organización.

“El sistema sanitario adeuda a Carlitos un tratamiento integral -agrega la denuncia pública-, que debió comprender lo farmacológico, ortopédico y de rehabilitación, complementado con la capacitación de la familia de acuerdo con las necesidades del paciente niño, más la permanente asistencia en odontología, psicología, endominología, cardiología, otorrinolaringología y de otras especialidades. Nada de esto le fue brindado al niño. El sistema sanitario actúa de una manera absurda, totalmente deshumanizado y desorganizado, a lo que -en este caso- se sumó la violencia institucional”.

Enlace permanente a este artículo: http://www.centromandela.com/?p=12010