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Abr 04 2015

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Abandono sanitario, maltrato policial y desalojo violento en El Impenetrable

Al escenario social decadente que se observa en El Sauzalito, se suma una denuncia que recibimos sobre maltrato policial y desalojo forzado de aborígenes. Calixto García volvió a ocupar su casa con Carlitos, que es su hijo discapacitado. Intervino la policía, que actuó abusivamente y de manera violenta, según la información brindada por los familiares y testigos. Golpearon y detuvieron a Calixto, dejando aterrado en la casa al chico dFoto 2iscapacitado y a su mama Elisa Solay. Denunciaron mucha violencia por parte del personal policial. Están los nombres de los que intervinieron. La situación fue grave y muy lamentable el despliegue del personal policial, entre los que estaban Leandro Coria y Gastón Rojas, también aborígenes.
Existe una historia detrás de este conflicto por la casa de Calixto. Parece que fue vendida, cuando se sabe que no corresponde que esas viviendas sean enajenadas y compradas. No se sabe por qué la jueza de El Sauzalito no actúa mejor. En la denuncia que recibió el Centro Mandela se especula que parecería que tiene miedo. Reclaman que tendría que intervenir la Subsecretaría de la Niñez del gobierno chaqueño, como también los tribunales de J.J. Castelli, que generalmente mira para otro lado ante conflictos similares. El Ministerio de Gobierno debería cumplir su rol y no permanecer ausente ante estos conflictos sociales e institucionales, como también el Instituto de Viviendas.

Niño de cristal

Carlitos, el hijo discapacitado de Calixto García, sufre de osteogenia imperfecta. Esta patología también se conoce como niños de cristal. El día del procedimiento policial el niño tenía un brazo quebrado, sujetado con cartones a su sillita de descanso, que fue destrozada. La noche de la agresión el pequeño durmió en su silla Foto 5de ruedas.
Carlitos no recibe la asistencia sanitaria especial que necesita. A pesar de que es agudo el trastorno que padece, que se caracteriza por la gran fragilidad de los huesos, el abandono del sistema sanitario es total. Quienes tienen esta enfermedad están permanentemente expuestos a fracturas por la falla proteica con la que nacieron. El diagnóstico es radiológico, incluso antes del parto, que no fue realizado. La mayoría de estos casos se heredan de los padres, aunque algunos son el resultado de nuevas mutaciones genéticas. Existen muchos defectos diferentes. La gravedad de la enfermedad de Carlitos es extrema, acelerado por la desatención sanitaria, lo que se tradujo en múltiples fracturas de huesos.
El sistema sanitario adeuda a Carlitos un tratamiento integral, que debió comprender lo farmacológico, ortopédico y de rehabilitación, complementado con la capacitación de la familia de acuerdo a las necesidades del paciente niño, más la permanente asistencia en odontología, psicología, endominología, cardiología, otorrinolaringología y de otras especialidades. Nada de esto le fue brindado al niño. El sistema sanitario, de manera absurda, funciona totalmente deshumanizado y desorganizado, a lo que –en este caso- se sumó la violencia institucional.

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