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Mar 23 2015

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ENFERMEDADES DE LA POBREZA: UN FLAGELO DESECHADO PARA OCULTAR ENFERMEDADES Y MUERTES

Cuando hablamos de “causas de muerte altamente evitables” debemos diferenciar a las “víctimas” que fueron suficientemente informadas y tomaron conciencia del riesgo asumido, frente a aquellas que desconocen los peligros que corren. Para entenderlo bien, las muertes que se producen por la práctica de deportes extremos como el alpinismo, el paracaidismo y otras actividades de altos riesgos son altamente evitables. El que realiza Los grupos de fumigación y censadoestos deportes se supone que está perfectamente informado de los peligros que asume. No ocurre lo mismo con las muertes Los grupos de fumigación y censadoaltamente evitables que se producen en lugares marginados del país, como es el caso de El Impenetrable chaqueño, donde sus habitantes ignoran que la única condición de vida a la que tienen acceso los empuja, inexorablemente, a una muerte prematura o a padecimientos, también altamente evitables, que a temprana edad los convertirán en minusválidos. Esta última condición, en la que el paciente es privado de cualquier intento por mejorar su calidad de vida y, por ende, superar las “causas de muerte altamente evitables”, es responsabilidad ineludible del Estado y ese Estado ausente debería, en una sociedad democrática, justa y igualitaria, ser punible por abandono de personas y ocultamiento de la verdad.
Entre las múltiples “causas de muerte altamente evitables” figuran las “enfermedades de la pobreza”, que son las más frecuentes y entre estas sobresalen la Enfermedad de Chagas Mazza, los problemas nutricionales y la tuberculosis (TBC), aunque también está el glaucoma en las comunidades indígenas, en ese orden, que justamente son las más difundidas en la Región Sanitaria V. Sin embargo, a la hora de denunciarlas, el orden se invierte y los reclamos se vuelcan notoriamente a la desnutrición y la tuberculosis, relegando al Chagas al último lugar. Analizaremos cada uno de estos flagelos para entender la mecánica que motiva la fuerza del reclamo y las inescrupulosas excusas que expone el gobierno para intentar justificar su inacción y los resultados (enfermedades y muertes evitables o altamente evitables).

Malnutrición y desnutrición

No existen estadísticas oficiales. Una Ong trabajó varios años en varias regiones de la zona Sanitaria de El Impenetrable. El Informe Estadístico 2010-2014 que confeccionaron revela que sobre un total de 762 niños estudiados, el 9,6% presentó problemas nutricionales (bajo peso, baja talla, sobrepeso, retraso en el crecimiento). Lamentablemente no discriminaron el porcentaje de desnutridos, ni informaron acerca de muertes por desnutrición.
Según informa el erróneo, poco científico e incumplido del “Plan Estratégico 2013-2016 para la prevención y control de la Enfermedad de Chagas en la Provincia del Chaco” presentado en el 2012 por la actual gestión de gobierno, la población de la Región Sanitaria V asciende a 92.420 habitantes, de los cuales el 35% son menores de 15 años. De allí surge que de los 32.347 niños de El Impenetrable, 3.105 son malnutridos o desnutridos. Es cierto que de estos niños muy pocos mueren por desnutrición, pero la gran mayoría tendrá retraso pondoestatural y/o neurológico, y los que no lo presenten llegarán a adultos con sobrepeso, diabetes, hipertensión arterial, enfermedad coronaria, cerebro vascular y renal, entre muchas otras patologías provocadas por una alimentación híper rica en hidratos de carbono, grasas y sal, y muy baja en proteínas, vitaminas y minerales.
El ciudadano común, y muchos de los que denuncian los casos de desnutrición, olvidan o ignoran los restantes problemas nutricionales, haciendo solamente hincapié en esta, mientras el Estado se “defiende” negando los casos de niños desnutridos que llegan a los medios, aludiendo que los padres y hermanos de esos niños no presentan desnutrición, como si la desnutrición debiera ser contagiosa u obedecer sólo a la falta de una adecuada alimentación, desconociendo que la misma es multifactorial y que pivotea alrededor de la pobreza, impía realidad en un país que produce alimentos para mucha más población que la que posee. Los gobiernos recurren a la vergonzante justificación de que el estado de marasmo que presentan los pacientes obedece a otras “enfermedades de base” y a la negligente actitud de las familias que rechazan los tratamientos y las internaciones.
Por cierto que no debemos quedarnos en la imagen gráfica de un niño desnutrido… ¡muriendo! Debemos exigir una dieta adecuadamente balanceada para todos los habitantes de El Impenetrable y así evitaremos muchas otras causas de “muertes altamente evitables”. Esto se logra no sólo con asistencia, sino con educación y trabajo digno, actuando desde la escuela y los establecimientos sanitarios, en todos los niveles e instruyendo a los agentes sanitarios de la zona para que trabajen constructivamente.

Tuberculosis

Como ya comentamos en otros documentos, a diferencia de los niños que acarrean desnutrición o malnutrición, la tuberculosis cuenta con seguimiento estadístico, que si bien no parecen reflejar la realidad, ponen en evidencia las graves falencias del sistema sanitario chaqueño. Estadísticamente la incidencia de la tuberculosis sobre la población se expresa como cantidad de enfermos cada 100.000 habitantes. Para un promedio del país de 26 enfermos cada 100.000, con grandes variaciones en íntima relación con los núcleos de pobreza, el Departamento de General Güemes de la Provincia del Chaco, que incluye El Impenetrable, presenta el más alto índice, que supera los 94 enfermos cada 100.000 habitantes, conforme la notificación de casos de tuberculosis por Departamentos, según tiene registrado el Ministerio de Salud de la República Argentina (2011-2012), Presidencia de la Nación.
El dato estadístico, si bien es excesivamente elevado ya que se acerca a la media mundial (128 casos cada 100.000 habitantes), alejándose sobradamente de la media del país, representa para la región una cifra cercana a los 100 enfermos. Si se hiciera un relevamiento serio y sistemático, la cifra seguramente se elevará, sin dejar de ser perfectamente manejable tanto en diagnóstico como tratamiento, asumiéndose que en la TBC también responde a causas multifactoriales y pasan, coincidentemente, por la educación, la alimentación adecuada y el trabajo digno.

Enfermedad de Chagas Mazza

A los ojos del desprevenido, la conmoción que produce la foto de un niño desnutrido o el estigma ancestral que representa la palabra “tuberculosis”, con todas sus implicancias socio culturales, supera en mucho al impacto causado por la Enfermedad de Chagas Mazza. Pero, sin dudas, es el problema más apremiante que presenta la región, aunque se muestre “deslucido” por sus escasas manifestaciones externas y, lo que es más angustiante y sumamente peligroso para el futuro de la región, porque se ha convertido en un verdadero “yacimiento” de pensiones por incapacidad que, por la falta de escrúpulos de médicos cómplices de punteros corruptos, otorgan a jóvenes por presentar solamente un resultado positivo en su serología sin ninguna patología demostrable. Han llegado al extremo de rechazar el tratamiento, en la equivocada idea que la negativización de la serología les hará perder la pensión.
Si bien las cifras oficiales son confusas y mezquinas, el ya mencionado “Plan Estratégico 2013-2016 para la prevención y control de la Enfermedad de Chagas en la Provincia del Chaco”, señala que la Región Sanitaria V presenta un índice de serología positiva para Chagas en mujeres embarazadas entre el 17,3 y el 34%. El promedio (25,7%) se acerca bastante al 30% que informan en niños el trabajo de la Ong y una publicación de la Federación Argentina de Cardiología del año 2012, que señala al Chaco como la provincia que presenta mayor índice de embarazadas con serología positiva para Chagas. Asimilando esa cifra a la población total, podemos asegurar que en El Impenetrable hay unos 30.000 pobladores con serología positiva, de los cuales el 30% aproximadamente presenta o presentará patología cardíaca y/o digestiva, lo que representa unas 90.000 personas.
Es indudable que es el Chagas la patología de la pobreza que más estragos causa en la población de El Impenetrable, no obstante lo cual a la hora de evaluar el impacto que provoca en la población “no afectada” es mal valorada por no presentar signos externos notorios, por no ser considerada como transmisible de persona a persona y por la invisibilización sistemática que provocan -con buenos resultados por cierto- los gobiernos de turno, que ocultan y silencian esta grave endemia.

Endemias que se ocultan. Pacientes que enferman, contagian y mueren

Hace mucho tiempo que tratamos de divulgar, para que la opinión pública tome conciencia, cuales son los principales flagelos derivados de las condiciones de pobreza extrema a la que se encuentran sometidos la mayoría de los habitantes de El Impenetrable. También nos esforzamos en que se conozca y entienda que allí la situación sanitaria es más grave de lo que se cree.
Los problemas nutricionales van mucho más allá que la muerte de un niño por desnutrición y son causantes de enfermedades crónicas que producen miles de muertes prematuras e incapacidades permanentes. La tuberculosis, con las cifras más altas de la República Argentina, se encuentra desmadrada. Cada enfermo sin el control adecuado es un peligroso foco de contagio de familiares y vecinos. Es común encontrar en el seno familiar a un niño con TBC y a un adulto portador del bacilo, justamente por efecto contagio. La Enfermedad de Chagas Mazza es, sin dudas, la mayor causa de incapacidad y muerte de las enfermedades de la pobreza, pero está tan arraigada en la zona que se naturalizó en la comunidad, “empañándose” su verdadera peligrosidad.
Faltan varios meses para el cambio de gobierno y otros tantos para superar el período de adaptación de la próxima administración. Los pobladores de El Impenetrable padecen las consecuencias de una sostenida mala alimentación. Los pacientes con tuberculosis mal diagnosticada o no diagnosticada sufren un lento y sostenido deterioro, contagiando a sus familiares y vecinos, día tras día y noche tras noche. En el 90% de las viviendas sus pobladores son picados por las vinchucas. Todo esto se produce bajo la distraída mirada de una clase dirigente y de gobernantes insensibles o ineptos. No obstante ello, sorprende como la comunidad no reacciona ni actúa para reclamar y defender su salud y su vida. ¿Habrá llegado el momento de actuar?

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