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Mar 08 2012

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Historias reales de una tragedia continua y colectiva. Vía libre a las enfermedades y muertes evitables

 

Historias reales de una tragedia continua y colectiva

 

Vía libre a las enfermedades y muertes evitables. El pésimo funcionamiento del puesto de bermejito y del nuevo hospital de Castelli. Muchos funcionarios, y en menor medida algunos empleados del sistema de salud pública, son negadores y discriminadores por naturaleza o por interés. Parece que llegó la hora de que los qom debatan que es ser sano siendo qom. ¿Qué necesitan para ser sanos? ¿Cómo pueden llegan a ese objetivo? ¿Cómo manejarán lo que quieren y necesitan?.

 

La realidad parece indicar que mientras no se construya conciencia activa, todo va a continuar con remiendos. Los responsables desconocen que todo comienza y termina en la tierra, con las dificultades que surgen del derecho de propiedad, que sigue con el uso efectivo de la tierra y de los recursos naturales, y que culmina con las pésimas políticas y programas sociales y sanitarios que se aplican en El Impenetrable, que son descubiertos y difundidos por el Centro Mandela, que tienen la obligación ética y moral de no dar puntada sin hilo.

 

El fallecimiento evitable del bebé de Raquel Sosa

 

El Ministerio de Salud encomendó a algunas personas a descalificar los informes del Centro Mandela. Incluso se recurrió a un difamador profesional. El propio Ministro se encargó de distorsionar las circunstancias de muerte del bebé de Raquel Sosa, que nació de parto normal, con 3,900kg. Se le dio el alta a las 24 horas del nacimiento y falleció poco después. El bebé mamaba bien. La mamá se retiró con su hijo del Puesto Sanitario de Bermejito para ir hacia un ranchito de un familiar, en el Barrio Nuevo, ubicado a pocas cuadras del Puesto. El día del alta prematura hacía un calor extremo, con casi 50º de sensación térmica. A la tarde ingresó la mamá con su bebe muerto. Contó que le dio de mamar y lo acostó dentro del ranchito. El diagnostico de muerte fue por deshidratación grave y golpe de calor. También refirió que como le dieron el alta sin la vacuna, mandaron a una enfermera a vacunar al bebé en el rancho, lo que es un dato alarmante. Los padres culparon de la muerte de su hijo a la vacuna. El bebé ya fallecido pesó 3,500 Kg. Había perdido medio kilo en un día por la deshidratación, hasta que colapsó por el calor extremo. No se descarta que la vacuna le haya provocado fiebre, que de haberse producido aceleró la deshidratación y la muerte.

En le mismo contexto falleció la bebé de 2 meses de Susana Pérez. El 16 de febrero la mamá nota las complicaciones respiratorias. Corrió con su bebé a la sala. No había oxígeno. La única ambulancia estaba en Castelli. La derivación se demoró y se produjo la muerte.

También, bajo un relato objetivo, contamos como murió Yinata Leiva, de 21 años, quien falleció de meningitis mientras la rebotaban en le Hospital de Castelli, a lo que siguió un trayecto directo hacia la muerte, pasando por un curandero.

 

Kevin, un relato conmovedor y sin distorsiones

 

A las cinco de la mañana del sábado 3 de marzo una persona del Puesto Sanitario de Bermejito relató lo que había pasado durante la noche. Recibieron un mensaje de que necesitaban un médico en la casa de Binco Avalos, que vive en Barrio Nuevo porque se moría un bebe de un año. Avisan a la médica de guardia Dra. Benítez, quién fue a domicilio y encontró muy grave al bebe. Decide internarlo y la familia se niega porque no quería que lo llevaran al Hospital de Castelli. La médica no pudo convencer a la familia indígena. La doctora regresó al Puesto y anotó su intervención en la historia clínica. Después se retiró. Otro personal del Puesto llamó para saber sobre la situación del bebe. Sin embargo, una persona llegó a la casa de Binco. Se recostó en el colchón donde estaba el bebé. La mamá Griselda lloraba. Con paciencia lograron que fuera trasladado al Puesto Sanitario, con el compromiso de que no sería derivado al Hospital de Castelli. Llamaron a la médica de guardia. Tras varios intentos, un auxiliar encontró una minúscula vena en el pie del bebe y comenzó a hidratarlo. Le suministraron casi dos litros de suero. Paulatinamente el bebé mejoró. Se le cambió el antibiótico y se recuperó. El bebé había estado internado unos días por diarrea. Había sido dado de alta.

Kevin no murió por la solidaridad y responsabilidad de unos pocos, pero el servicio sanitario que se brinda en el Puesto de Bermejito es muy deficiente, inhumano. La mirada de la familia aborigen, es la siguiente: llevaron al bebé al Puesto Sanitario; lo internaron, le dieron el alta y el bebé no mejoró. Después empeoró y casi murió, como si fuera una fatalidad inevitable. Renuncian a ser derivados al Hospital de Castelli, donde los tratan mal. No quieren que allí muera el bebé, seguido del traslado del cuerpo a Bermejito. Entienden que es un gran sufrimiento, así que cuando el bebé estaba agonizando por la deshidratación, solo quedaba el camino de orar por su alma. Cada día que pasa pierden más la fe en la medicina que se brinda en el lugar. Mientras no hay comida en el Puesto durante algunos días, faltan mucamas los fines de semana y no hay ambulancias, la Directora viaja a Corrientes.

 

Rolando Núñez

Coordinador Centro

Nelson Mandela

 

 

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