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Mar 12 2015

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Inexistencia de la medicina preventiva en la Región Sanitaria V

«La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave: la higiene es la verdadera medicina. Más que recomponer los miembros deshechos del que cae rebotando por un despeñadero, vale indicar el modo de apartarse de él. Se dan clases de geografía antigua, de reglas de retórica y de altaneras semejantes en los colegios: pues en su lugar deberían darse cátedras de salud, consejos de higiene, consejos prácticos, enseñanza clara y sencilla del cuerpo humano, sus elementos, sus funciones, los modos de ajustar aquéllos a estas, y ceñir estas a aquéllos, y economizar las fuerzas, y dirigirlas bien, para que no haya después que repararlas». José Martí (La Habana, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895). José Martí no fue médico. Fue escritor, político y soldado. José Martí no precisó ser médico para comprender el verdadero significado de la medicina preventiva. La única verdadera medicina. La medicina sin enfermos!

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Si comparamos el nivel de instrucción de la población con la demanda de medicina preventiva comprobamos que van en sentido inversamente proporcional. Las poblaciones menos instruidas, que viven en regiones aisladas como la selva misionera, el monte santiagueño o El Impenetrable, suelen tener un umbral más elevado para el dolor y la “percepción de la enfermedad” que los habitantes de las grandes ciudades, lo que tiene íntima relación con la rudeza de las tareas que desarrollan y con la escasez de medios -en todos los niveles- para acceder a la consulta médica.
Así, ante la aparición de síntomas que por lo dicho anteriormente suele estar ya retrasada, el habitante del monte en principio a medicinas no tradicionales, que van desde remedios caseros hasta el curanderismo. Esta situación provoca un tardío arribo a la consulta médica que suele inclinarse por el tratamiento sintomático, en ocasiones por falta de recursos diagnósticos y otras por desconocimiento profesional. Esta conducta resuelve gran número de casos, quedando un porcentaje que no responden a la medicación sintomática, librado a su evolución natural.

Casos testigos ejemplares

Un individuo presenta tos, fiebre y mal estado general, sintomatología que suele aparecer sutilmente y evoluciona con el correr de los días, lapso en el cual el paciente consulta a la “sanadora” de la zona, recurriendo a remedios caseros. Si el cuadro es viral, independientemente del tratamiento que haga, se resuelve en una semana; caso contrario, continuará agravándose hasta que el estado general más comprometido lo “empuja” a buscar una opinión médica.

El médico, acostumbrado a tratar el síntoma por falta de medios y/o formación devuelve el paciente a su domicilio con unos comprimidos de “ibuprofeno” y un antibiótico. Si el agente causal es una bacteria sensible al antibiótico recetado, tendrá “la suerte” de curarse; caso contrario, continuará agravándose. Así llegan las tuberculosis avanzadas a los centros de mayor complejidad. Luego, los pacientes habitantes del monte son “acusados” de no acudir a la consulta o de abandonar los tratamientos cuando en verdad no les informaron la importancia de su cumplimiento y, menos aún, la gravedad de la enfermedad que padece. Por esta vía, finalmente, muchos habitantes de El Impenetrable mueren a temprana edad o quedan con incapacidades por el resto de sus vidas.

El paciente que volvió a su casa con unos comprimidos de “ibuprofeno” y un antibiótico, siendo portador de una tuberculosis no diagnosticada, contagia a otros miembros de su familia y comunidad vecina. Así, las cifras de tuberculosis en la Región Sanitaria V son casi cuatro veces mayores a las que muestra la media del país (94‰ contra 26‰).

Si agregamos que las cifras de analfabetismo en El Impenetrable son de las más altas de la Argentina (11% de la población, según datos del INDEC 2010), y si sumamos el extendido analfabetismo funcional de los niños escolarizados -definido como la incapacidad de un individuo para utilizar su potencial de lectura, escritura y cálculo en situaciones habituales de la vida, en forma eficiente – podremos entender que un alto porcentaje de los pobladores de la Región Sanitaria V se encuentran comprendidos en el ejemplo anterior.

La solución

Cuando la medicina asistencial es la única herramienta con que cuenta la salud pública estamos ante un grave problema. En las sociedades con un alto nivel de instrucción, entendido esto como porcentaje de alfabetización, la propaganda suele ser suficiente para concientizar a la población acerca de los beneficios de la consulta temprana y la medicina preventiva. En cambio, en las comunidades que viven en El Impenetrable es obligación de la Salud Pública salir a buscar a los potenciales pacientes. Un médico o agente de salud bien entrenado, pero sobre todo con gran compromiso social, está en condiciones y puede -en una simple visita mate de por medio- hacer una “panorámica” de las condiciones de la vivienda y sus ocupantes.

Con los propios sentidos, puestos a disposición de la comunidad, un tensiómetro, un estetoscopio y un glucómetro, se puede comprobar la presencia de vinchucas en el domicilio y peridomicilio. Se pueden certificar casos de retraso en el desarrollo pondoestatural y neurológico de los pobladores, como también diagnosticar dos patologías que presentan gran parte de la población, que son la hipertensión arterial (30%) y la diabetes (6%), cifras que seguramente en El Impenetrable son mayores. Sin embargo, no existen estadísticas llevadas por el sistema público a pesar de la exagerada dieta (excesiva y desequilibradamente rica) en sal e hidratos de carbono, y la falta total de diagnóstico precoz. Podría seguir la lista ampliándose a través de la mención de todas las patologías instaladas en la región, que sumadas colocan a las comunidades en la tendencia de enfermar y morir precozmente.

Patologías impensadas, incapacidades y muertes

En El Impenetrable se consolidan patologías impensadas para el desarrollo actual de la medicina. Cardiopatías congénitas de fácil solución quirúrgica en la niñez, sin diagnóstico en pacientes adultos, cáncer de mama avanzados al punto de constituir una “mama en coraza”, accidentes cerebrovasculares por hipertensión arterial en pacientes de temprana edad, pacientes hipoacúsicos que por no haber sido diagnosticados a tiempo se vieron privados de la posibilidad de ser equipados con audífonos, a consecuencia de lo cual presentan severas dificultades en la adquisición del lenguaje. Sólo por mencionar patologías altamente evitables que por su grado de evolución ya no tienen solución, a lo que se suman los chicos que nacen con malformaciones por falta de diagnóstico precoz.

En definitiva, la situación socio-sanitaria de las comunidades que viven en El Impenetrable confirman que la medicina preventiva es la verdadera medicina, la que silenciosamente salva miles de vida, mientras la medicina asistencial trata, en ocasiones sin éxito, de “tapar” las falencias de una Salud Pública que siempre corre detrás de los problemas, muchas veces tardíamente y mal, con el agravante de saber donde está la solución (en la preventiva).
Es indiscutible que en estas poblaciones se debe salir a prevenir enfermedades y a efectuar diagnósticos precoces. De lo contrario, tal cual viene ocurriendo, seguirán recibiendo en los centros de salud enfermos que por su grado de evolución ya no tienen solución y pasan a engrosar las cifras de “muertes altamente evitables” o a integrar la abultada porción de individuos pensionados por incapacidad.

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